octubre 22, 2020

Inti Peredo, revolucionario de todos los tiempos

Por Boris Ríos Brito -.


Inti Peredo Leigue es uno de los iconos más importantes de la revolución socialista y el guevarismo no solamente en Bolivia, sino en toda la patria grande latinoamericana y caribeña. Inquieto y conocedor de la pobreza, militó desde muy joven en las filas comunistas, en donde ascendió por méritos, hasta llegar a puestos de dirección, debido a su responsabilidad y firmeza.

Recatado frente a la mayoría de las personas, cumplió tareas para la formación política y la logística del partido y su prensa, por lo que cuando le tocó asumir labores de apoyo a grupos guerrilleros, lo hizo de buen agrado y de forma eficiente.

Inti llegó a Cuba en la efervescencia latinoamericana de la Revolución cubana, para instruirse militarmente. Su estadía allí le tocó las fibras más profundas de su compromiso, la reflexión era clara, la revolución posible, había que tomar la firmeza necesaria para llevarla a la victoria, premisa que trajo hasta Bolivia, a la espera que iniciara la gesta de Ñancahuazú.

En la guerrilla tuvo el honor de estar bajo el mando del comandante Ernesto Che Guevara, a quien también conoció en la faceta reflexiva y de manejo de la teoría. En su libro, publicado al calor de la lucha de forma póstuma, Mi campaña junto al Che, cuya autoría fue infundadamente cuestionada, Inti resaltó un debate profundo, inédito para su época, que solamente vio la luz en el primer lustro de la década del 2000. Se trataba de los “apuntes críticos al manual de economía política de la URSS”, que el Che había escrito en Praga, antes de iniciar la gesta sudamericana.

Entre los puntos que sobresalen en el mentado libro destaca la crítica a la Nueva Política Económica (NEP) aplicada por Lenin en la Unión Soviética, y que el Che entendía como transitoria, táctica, para una coyuntura específica, y no como una receta universal que deban aplicar mecánicamente las revoluciones en la edificación del socialismo. Se prefería en el Che, recordó Inti, la necesidad de desarrollar una sociedad consciente en breve tiempo, antes que el desarrollo.

Estas críticas a Lenin y al estalinismo soviético eran una herejía que se reflexionaba con el cuidado de la política internacional, aunque el Che ya había ido marcando varias pautas, como las del discurso de Argel en 1965. Inti apreció esta mirada crítica y profunda desarrollada en plena gesta de Ñanacahuzú.

Tras el asesinato del Che, Inti decidió llevar adelante la tesis de la necesidad de impulsar una revolución continental y convocó a continuar la lucha. Sus esfuerzos se centraron en reorganizar el Ejército de Liberación Nacional (ELN), cuya estructura era importante, y en julio de 1968 hizo público su mítico comunicado: “Volveremos a las montañas”, cuyas repercusiones aún no son del todo evaluadas; el continente se estremeció, se crearon canciones, proclamas, solidaridades y utopías, las que se agolpan para seguir al comandante Peredo.

Inti prosiguió con el proyecto revolucionario, buscó recomponer un programa de gobierno, pero el imperialismo yanqui y sus esbirros locales lo cercaron. En agosto de 1969, lanzó su mensaje: “Al pueblo boliviano”, reproducido en su propia voz por varias radioemisoras nacionales y publicado en varios periódicos nacionales y extranjeros.

Pero todo el aparato represivo estaba tras la huellas del comandante Peredo, y un 9 de septiembre de 1969 la muerte lo alcanzó, pero sin antes dar batalla, que fue larga, ya que había caído herido y fue torturado hasta la muerte. Sin embargo, como esos fantasmas que recorren el mundo, indómito, Inti estremeció a los enemigos del pueblo que intentaron desaparecer sus restos, quienes finalmente cedieron entregarlos para ser llevado lejos, fuera del alcance de la memoria popular, fuera de ser ejemplo de revolucionario.
Pero se equivocaron, Inti vuelve, como aporte a la reflexión revolucionaria, como ejemplo de trabajo y acción, como coherencia de un revolucionario de todos los tiempos.


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