octubre 28, 2020

El gobierno golpista se enreda a sí mismo


Por Carlos Echazú Cortéz -.


Hay claros signos de debacle en cualquier gobierno cuando este ya no es capaz de mantener un poco de coherencia; cuando se enreda en su propio laberinto y hace el ridículo en todo lo que procura impulsar. La expresión popular dice: «va de tumbo en tumbo». Este es el caso del gobierno golpista de la autoproclamada Áñez que, en su último intento por prorrogarse en el poder, pretende cuestionar la ley que la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) ha elaborado para que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) convoque a elecciones dentro de los próximos 90 días.

Ya antes, habían señalado los golpistas que estaban de acuerdo con el planteamiento del TSE para fijar fecha de elecciones entre comienzos de junio y septiembre. Ahora bien, estando los 90 días que fija la ley, dentro del rango sugerido por el tribunal electoral, entonces no debería existir problema. Sin embargo, en un claro revelamiento de sus verdaderas intensiones de prorrogarse en el poder, cuestionan la ley y van por su declaratoria de nulidad por el Tribunal Constitucional (TC).

Lo que más llama la atención de las objeciones jurídicas que han formulado desde el Gobierno a la ley es que la convocatoria a la ALP –que debería tratar las observaciones que hizo el Gobierno– no fue realizada con las 48 horas de anticipación, contempladas en el reglamento. Es entonces que surge inmediatamente la pregunta, cuando Áñez se autoproclamó el 12 de noviembre pasado, ¿se había convocado a la ALP con las 48 horas requeridas por el reglamento? Pues no, no se lo hizo. Y, sin embargo, ¿ahora se pretende que la ley tiene vicios de nulidad porque no se cumplió con ese procedimiento? Pues bien, ese sería un motivo más (y no el mayor) para cuestionar la posesión de la autoproclamada. Más aún, formulando ellos la objeción, sientan un clarísimo precedente jurídico para cuando se trate en algún momento la ilegal, inconstitucional e ilegítima sesión en la que la autoproclamada asumió la presidencia. Eso viene, tarde o temprano, cuando el sentido común se restablezca y los golpistas sean echados del poder por el voto popular.

También llama poderosamente la atención su segunda objeción: la señora Eva Copa, presidenta del Senado –dicen los golpistas– no es la presidenta de la ALP, por lo que no puede ella promulgar leyes. Incluso van más allá, «ella habría usurpado funciones». Resulta muy curiosa esta objeción, pues fue la misma autoproclamada la que se dirigió a Copa como presidenta de la ALP en la carta en la que devolvió la ley formulando sus observaciones, por lo que caen en tremenda contradicción. Pero bien, retornemos a la comparación de esta circunstancia con el momento cuando Áñez se autoproclamó. Entonces, la autoproclamada no era presidenta del senado, ni presidenta de la cámara de diputados.

Más aún, siendo que la línea de sucesión constitucional va de la presidencia del senado a la presidencia de diputados, esta excluye automáticamente a las vicepresidencias de la cámara de senadores. Por lo tanto, la autoproclamada, valga la redundancia, ella sí usurpó funciones. Consiguientemente, planteando los golpistas este recurso contra la ley de postergación de las elecciones, sientan un precedente más para el juicio que inevitablemente deberá caer sobre la autoproclamada Áñez.

Lo importante acá son los precedentes jurídicos que ellos mismos están dejando sentados con sus propias objeciones a la ley. Como se puede apreciar, los golpistas se enredan a sí mismos en cada paso que dan. Esto es algo inevitable y resulta automáticamente de la contradicción inherente de su origen espurio y su pretensión de presentarse como demócratas.


Militante de la izquierda boliviana

Be the first to comment

Deja un comentario