diciembre 3, 2022

Si nos explotan es nuestra culpa

Por Sonia Avilés -.


Somos nosotras, quienes ignorantes de la sororidad nos dejamos engatuzar con los hombres y, al momento de defender a una compañera por el maltrato sufrido, banalizamos el maltrato y apoyamos al machirulo.

Somos nosotras jefas, quienes al momento de despedir a un incompetente, lo mantenemos en el puesto y echamos a la calle a la mujer, sin tomar en cuenta su formación académica, los logros, éxitos, disciplina, reconocimientos y agradecimientos que ella ha conseguido de la comunidad por su labor muy bien cumplida.

Somos nosotras, quienes frente a una víctima de abuso sexual, en lugar de solidarizarnos con la congénere vejada, ya sea una mujer adulta, una joven o una niña… ¡por Dios! ¡una niña!, ponemos en duda el acto brutal, acusamos a la víctima de fácil o de mentirosa y apoyamos al violador, por ser hombre.

Somos nosotras, quienes caemos en el juego del hombre, que nos hace creer que es indispensable, que es el tipo de la película, el imprescindible, capaz de chantajearnos con un: ¡eenuncio!, para continuar abusándonos y sometiéndonos.

¡Nadie nos defenderá!, ni la justicia, por más perfecta que pueda ser. Porque el maltrato es muy difícil de probar. Generalmente no hay testigos. Es tu palabra contra la del otro. Y en el 99 % de los casos no te creerán o minimizarán los actos o te culpabilizarán. No creo que se haya dado cuenta… habrá lanzado aquel objeto sin pensarlo, pero qué es un saludo, cuántas veces te tiran con la puerta, hay cosas peores… además, algún motivo tendrá.

Por ello, ¡nadie te defenderá!, ni siquiera las mujeres de tu entorno, están demasiado machirizadas para darse cuenta de este sucio juego, están obnubiladas con el hombrismo, no te defenderán, no te apoyarán; es más, te exigirán lo que nunca le pedirían a un hombre, que seas perfecta, honesta, eficaz, solvente, impecable, porque al mínimo descuido te saltarán encima, la ínfima queja irá en tu contra, la maximizarán para intentar controlarte, acorralarte, domarte, porque eres mujer, y peor si eres madre trabajadora y estás sola. Así, semi-humillada aceptarás las condiciones del sistema, el sistema construido por hombres.

¡Nadie te defenderá!, ni las propias mujeres, ¡asúmelo!, estás sola en esto, no importa la edad que tengas ni la formacion intelectual ni el estrato social al que pertenezcas. Estás sola, ¡asúmelo!

¿Qué hacer? Respira fuerte, solo hay un camino. ¡No te dejes! ¡Plántate! ¡Defiéndete sola! Ataca y contraataca. Pretenderán humillarte, buscarán tus puntos débiles, que fulano dijo esto de ti (por supuesto siempre es un anónimo), dirás: ¡mentira!, no importa, las calumnias seguirán, y las quejas también: que si no vas a la oficina, que si tu hijo es esto o es aquello (porque el tiempo que le dedicas a tus niños, aún cuando esté fuera de horarios de trabajo, aún si cumples con toda tu responsabilidad, para el capitalista es y siempre será un pérdida), que si no tienes carácter (porque la dulzura de las mujeres agrede al machismo), que si no lees lo suficiente, que si el informe no es bueno (aunque algunos con un poco de seso, reconocen que no saben de tu tema, pero de igual manera afirman que les parece no satisfactorio), que si debes agradecer por lo que he hecho por ti (sin considerar que sin ti, el pobre hombre no sería nada… nada… nada), etc. Tú defiéndete porque vas con la verdad por delante. Tú vencerás. Y un día las mujeres boliviana,s aún machirizadas, despertarán por sus hermanas, por sus hijas, por sus nietas, por ellas mismas, desgastadas y con cáncer de alma, entonces tendrás quien te defienda, pero ahora … hoy… ‘Nadie te defenderá!!!


*- Antropóloga e historiadora

1 comentario en Si nos explotan es nuestra culpa

  1. Somos nosotras, quienes caemos en el juego del hombre, que nos hace creer que es indispensable, que es el tipo de la película, el imprescindible, capaz de chantajearnos con un: ¡renuncio!, para continuar abusándonos y sometiéndonos.

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