noviembre 28, 2020

4 de julio: Estados Unidos, del anticolonialismo al imperialismo


Por Julio A. Muriente Pérez-.


Se cumplen 244 años de la Declaración de Independencia de las 13 colonias norteamericanas. A partir de la aprobación de aquel documento por un grupo de ciudadanos el 4 de julio de 1776, en el que se hacían serias acusaciones al Imperio británico y se postulaban determinaciones de libertad, justicia y felicidad, cobró forma la que sería la primera guerra anticolonial victoriosa en América. Nada menos que contra el Imperio británico donde, como se decía por su extensión, dominios y poderío, nunca se ponía el sol.

Los así llamados “padres fundadores”, eran todos hombres, blancos, ricos, terratenientes y esclavistas; cultural, religiosa y políticamente conservadores. Habían hecho sus fortunas bajo el colonialismo, pero estaban siendo desplazados progresivamente por la corona británica. Inicialmente se conformaban con reclamar espacios y beneficios comerciales y económicos, pero la intransigencia de la corona dio al traste con las peticiones y las gestiones diplomáticas, contribuyendo a que aquellos reclamos se transformaran, no sin temores y aprehensiones, en una declaración de guerra.

Aquella guerra anticolonial-independentista contó con el respaldo de los adversarios de los británicos, particularmente de Francia, cuyo imperio encabezado por Luis XVI sucumbiría pocos años después ante el azote de la Revolución francesa. La Francia imperial, así como España y Holanda, quisieron sacar provecho del aliado circunstancial, enemigo de su enemigo.

Tras varios años de guerra desigual en la que los independentistas constituían una minoría de la población de las colonias, en 1783 la corona británica reconoció su derrota militar. Así nació la primera nación independiente de América y la primera república del continente. Una república que, al proclamarse, mantuvo en la esclavitud a más de cuatro millones de seres humanos y que contemplaba a las naciones indígenas –dueños originarios de aquellas tierras– como los próximos enemigos a vencer.

Aquel hecho trascendental impactó a diversos pueblos del continente americano, sometidos al colonialismo por otras potencias europeas. El primero de enero de 1804 se proclamó la república de Haití, tras largos años de guerra contra la república francesa y el Imperio napoleónico. Fue el primer pueblo caribeño y latinoamericano en independizarse y la primera república cuya población era mayoritariamente de origen esclavo africano. Pocos años después se inició el proceso que conduciría a la independencia de México, América Central y América del Sur.

Poco después y esgrimiendo un discurso expansionista que lo autodesignaba pueblo elegido por Dios para civilizar toda América (Doctrina Monroe, 1823; Destino Manifiesto, 1845), Estados Unidos se lanzó a la conquista de los inmensos territorios al oeste. Compró tierras previamente conquistadas por Francia (Luisiana), España (Florida) e Inglaterra (Oregon); aplicó el exterminio genocida de la población indígena y la creación de campos de concentración (reservaciones), y se apoderó de más de la mitad del territorio de México por medio de una guerra (1846-48). En 1890 había expandido sus fronteras hasta el Océano Pacífico y se había transformado en una poderosa nación capitalista.

Fue entonces cuando Estados Unidos decidió lanzarse a la conquista ultramarina, para competir con las potencias europeas que se repartían el mundo. El imperialismo estadounidense cobraría forma plenamente en 1898. En el marco de la guerra Hispano-cubano-americana, Estados Unidos se apoderó de Cuba, Puerto Rico, Guam y Filipinas, últimos vestigios coloniales de la decadente España.

244 años después no queda nada de aquel espíritu libertario y descolonizador. Estados Unidos es hoy enemigo de la libertad y la soberanía de los pueblos; pretendido dueño del planeta y el peor representante de lo que significó en su día el cuatro de julio de 1776.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

Be the first to comment

Deja un comentario