agosto 3, 2020

Persiste en Bolivia drama de muertes en la calle, sin diagnóstico ni sepultura

LA PAZ (Sputnik) — El drama de muertos en la calle, otros que siguen insepultos en domicilios y muchos más de los que no se confirman aparentes contagios con COVID-19 se prolongaba en ciudades de Bolivia, haciendo cada vez más evidente el colapso sanitario y de seguridad derivado de la pandemia.

«Estamos en una situación muy delicada porque los fallecimientos van en aumento y tenemos cada vez menos personal para recoger los cuerpos y tomarles muestras oportunamente», dijo el jefe de Epidemiología del departamento de Cochabamba (centro), Rubén Castillo, a medios de la ciudad homónima.

El funcionario pintó un cuadro de dramas familiares y carencias institucionales en ese distrito que bien podría representar a la situación de colapso que comenzaba a extenderse en las principales ciudades bolivianas, a medida que la pandemia iba encaminada a confirmar los peores pronósticos oficiales.

En Cochabamba, departamento al que pertenece la región productora de coca de Chapare, se habían confirmado hasta el domingo 4.199 casos de COVID-19 (11% del total nacional), incluidos 282 decesos (20%), pero había señales de que la realidad podría ser mucho peor.

«Hasta la mañana de hoy (lunes), tenemos 180 cuerpos en espera de los resultados de laboratorio, en hospitales, funerarias y en domicilios particulares», dijo Castillo.

Esta situación dejaba al descubierto la incapacidad del sistema de prevención para detectar la mayor parte de los contagios de COVID-19 antes de que los pacientes pierdan la vida.

El funcionario dijo que solo el sábado pasado se reportaron más de 40 fallecimientos en viviendas en Cochabamba, poniendo en grandes dificultades al personal sanitario, policial y judicial que debe recoger los cadáveres.

«Antes teníamos cinco brigadas para acudir (a las viviendas), pero ahora son solo dos, porque el resto se contagiaron o están aislados. Los reportes a veces son de punta a punta en la ciudad y en cada levantamiento se demora tiempo», lamentó Castillo.

En algunos casos, las brigadas recogen cadáveres de presuntas víctimas de COVID-19 dejados en la calle por desconocidos, como ocurrió este lunes en una plaza de un barrio marginal cochabambino mientras Castillo declaraba a los medios.

Estos problemas dificultaban también la recogida de muestras de los fallecidos, labor que según el funcionario debería realizarse máximo hasta seis horas después del deceso.

Representantes de empresas funerarias dijeron por su parte que todavía tenían pendientes unos 40 sepelios desde la semana pasada, cuando el principal cementerio de Cochabamba estuvo cerrado tres días por una protesta de sus trabajadores en demanda de mejores medidas de seguridad sanitaria.

Dramas parecidos se reportaban desde otras ciudades, como La Paz, donde al menos dos personas supuestamente contagiadas de COVID-19 fallecieron en la última semana en puertas de hospitales públicos donde les negaron atención por falta presuntamente de espacio.

En Santa Cruz (este), la urbe más afectada por la pandemia, las autoridades locales habilitaron un centro de atención de COVID-19 en predios del campo ferial, que pertenece a las asociaciones empresariales.

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