agosto 11, 2020

No importa quién ni cuantos sean, son lo mismo

Por Elmar Callejas Ruiz-.


La crisis política por la que está atravesando nuestro país es producto del golpe de Estado mixto ejecutado en noviembre del 2019. Una combinación de golpe blando y otra acción clásica al estilo de los años 70. Directa, por la fuerza, con militares y policías que tomaron el poder.

El pacto golpista firmado en la Universidad Católica de La Paz, por un grupo de políticos de la derecha conservadora nacional, representa el retorno del saqueo y el sometimiento del Estado a los intereses imperialistas de Estados Unidos.

Bolivia, antes de que Evo llegara a la presidencia, era dirigida por grupos de personas con mucho poder económico que gozaban de privilegios políticos y económicos; siendo cómplices del saqueo y sometimiento del país, por parte de grandes corporaciones internacionales que se llevaban el dinero que producían nuestros recursos naturales y empresas públicas. Los mismos excluían y discriminaban a la mayoría del pueblo boliviano; por esta razón el pueblo pasaba hambre y miseria y, cansado de este manejo abusivo, se organizó para recuperar el país y resistir a los gobiernos vende patrias.

Fueron las organizaciones sociales a la cabeza de la central obrera y del movimiento indígena campesino originario quienes recuperaron la democracia y consiguieron la reivindicación de los derechos de sectores históricamente excluidos, devolviéndole dignidad y soberanía a nuestro país.

Los viejos políticos de la derecha engañaron a algunos sectores de la clase media para consolidar el golpe de Estado y de esta manera recuperar privilegios y satisfacer sus intereses económico; ellos utilizan al Estado para hacerse más ricos, entregando nuestros recursos naturales como ser: el gas y el litio, entre otros, y desmantelando nuestras empresas públicas como YPFB, ENTEL, BOA y otras, en favor de particulares, como ya lo vienen haciendo.

Actualmente los actores visibles y candidatos a la presidencia por la derecha conservadora son: Camacho, Mesa, Tuto y Áñez, políticamente son lo mismo, no se diferencian en nada, todos representan al neoliberalismo y el sometimiento al imperio norteamericano.

Fernando Camacho, al margen de no tener idea de un programa de gobierno, su interés pasa en condonar, perdonar o rebajar los impuestos a las grandes empresas de sus amigos, principalmente de Santa Cruz.

Carlos Mesa, exvicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada y expresidente de Bolivia, renunció dejando al pueblo en la miseria, con crisis económica, negándose a la recuperación de los recursos naturales de las empresas transnacionales, sometiéndose a la política de los Estados Unidos; ahora, en su plan de gobierno propone un Estado regulador, lo que significa un gobierno espectador, que al final terminaría jugando a favor de los intereses de la gran empresa privada, la banca y las grandes corporaciones financieras multinacionales, quitando el rol productivo que tiene el Estado y la posibilidad de tener empresas públicas.

Tuto Quiroga fue vicepresidente del dictador Hugo Banzer Suárez y expresidente del país, actualmente agente de la CIA, representa los interese de los Estados Unidos. Por lo tanto, entregarle el poder a él seria tanto como entregar nuestra soberanía de manera directa al imperio.

Jeanine Áñez es una de las actoras políticas de la derecha, que actualmente dirige el gobierno de facto, es la candidata con menos posibilidad de ganar, porque en el corto tiempo de gestión su gobierno es uno de los más corruptos de la historia del país, donde sus aliados y amigos gozan de privilegios políticos y económicos, desde aprovechar los bienes del Estado hasta quedar impunes por desfalcar recursos del pueblo, que al final los involucrados terminan libres o en los Estados Unidos. En corto tiempo demostró lo que significa que el país esté gobernado por la derecha conservadora; en su plan de gobierno plantea reducir el gasto público, cerrar empresas públicas, que a su criterio sean innecesarias, y reducir el Estado para encaminar al país hacia el neoliberalismo.
En realidad, existe una polarización en el escenario político; entre el pueblo organizado que quiere democracia y la de los golpistas que desean mantenerse en el poder, sin elecciones o mediante artimañas antidemocráticas para restaurar el neoliberalismo.

En este escenario, el pueblo tiene la tarea de derrotar al imperialismo cualquiera sea su representante en el país, con el objetivo de recuperar la dignidad, justicia y soberanía de la patria. Esta responsabilidad solamente la puede garantizar la candidatura de Luis Arce Catacora, él tiene experiencia en recuperar el país de la crisis, como fue dejada a principios de siglo por los neoliberales, los mismos políticos que hoy son sus oponentes.

La crisis sanitaria dejará golpeada a los sectores más vulnerables y, según datos de la ONU, los principales problemas serán: el incremento de la tasa de desempleo, incremento de los índices de pobreza, escasez de alimentos y elevación del costo de vida en la sociedad. Es por ello que nuestro país necesita un Estado fuerte, que produzca, fortalezca la inversión pública y sobre todo genere riqueza para redistribuirla de manera equitativa.

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