abril 11, 2021

¡Que vivan las putas!


Por Carla Espósito Guevara-.


Quizás uno de los efectos más perversos de una sociedad patriarcal es la criminalización de la sexualidad femenina. La condición genérica de las mujeres está estructurada en torno a dos ejes fundamentales, dice Marcela Lagarde: la sexualidad escindida de las mujeres y la definición de las mujeres en relación con el poder y con los otros como sujeción. Debido a esa ruptura, el erotismo se somete a la procreación y es negado a nombre de la maternidad.

Solo a un grupo de mujeres le es permitido expresar públicamente el erotismo femenino negado, ocultado y convertido en tabú para las otras: las putas. Ellas concretan el eros y el deseo femenino, aunque sea un erotismo para el placer de otros, los hombres. Este grupo de mujeres es criminalizado, estigmatizado y castigado socialmente por expresar su erotismo. Son las “mujeres del mal” opuestas a las madres virtuosas, virginales y deserotizadas.

Vengo de una generación de mujeres educadas en colegios católicos bajo el mandato religioso, cuya función era socializarnos en el habitus femenino dominante de “ser señoritas”. Fuimos educadas en el arte de ocultar nuestro cuerpo para no ser llamadas “putas”. Fuimos bombardeadas por miles de mensajes y formateadas por cientos de dispositivos destinados a cultivar la virtud y controlar nuestra sexualidad. Todavía recuerdo, no sin algo de risa, que estando todavía en colegio fui censurada por algunas compañeras por pintar una mujer desnuda. ¡Cómo exponer el cuerpo desnudo de una mujer, una vergüenza, que van a decir los colegios de hombres, nos llamaran putas! vaya hipocresía.

Históricamente la religión ha cumplido un rol fundamental en la inculcación de esta forma específica de ser mujer en Bolivia. La contradictoria imagen de una abnegada madre que además es virgen, ha sido el ejemplo frente al cual la enseñanza católica intentó forjar el espíritu de las “señoritas de bien”, para lograr una sexualidad específica y controlada, destinada a recrear formas particulares de ser mujer según un modelo dominante, diseñado por los hombres y la religión.

La circulación del video de una mujer sosteniendo relaciones sexuales, que supuestamente seria la senadora Eva Copa, y su utilización con fines políticos para desprestigiar su imagen, ha puesto al descubierto las enormes dimensiones de esta hipocresía machista y la doble moral de la sociedad boliviana. Solo en un país con valores patriarcales tan arraigados, un video de esa naturaleza puede encontrar eco.

A partir del video, cientos de hombres se han dado el lujo de condenar a Eva, de arrogarse el derecho a debatir sobre su capacidad erótica, en términos incluso raciales, como si disfrutar del placer fuera un delito y correspondería solo a determinados rasgos fenotípicos. Más aún, como si el goce estuviera reñido además con la política; o como si las mujeres para ser políticas tuviéramos que prescindir de nuestra sexualidad. Pero pocos han cuestionado al macho que se atrevió a disponer del cuerpo de esa mujer y denigrarla públicamente de manera tan grosera.

La violencia intrínseca en la circulación de ese video, la negación del aborto, la escalofriante cifra de asesinatos y violaciones de mujeres en este país, son todos hechos conexos que tienen una misma matriz: el derecho de los hombres a disponer del cuerpo de las mujeres y la expropiación del cuerpo femenino.

El retroceso del laicismo en el Estado, el retorno de los valores militares a la política, la restauración conservadora liderada por ciertos machos que no se imaginaban que “una mujer pudiera serles tan útil”, solo pueden agudizar el problema de una manera muy preocupante.

No sé si la del video sea o no la senadora Copa, pero si es no me importa, porque su vida sexual es privada y no tiene relación con su función pública. Yo no la condenaré por vivir su sexualidad y diré más bien ¡Que vivan las putas! porque cuando todas seamos un poco más putas y más dueñas de nuestro cuerpo, con certeza, habremos construido una sociedad más libre para las mujeres.


Socióloga

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