septiembre 17, 2021

Camacho, el premoderno


Por Carla Espósito Guevara-.


Después de la renuncia de Áñez a su candidatura, la oposición al Movimiento Al Socialismo (MAS) se dividirá entre el candidato de la burguesía ilustrada paceña, Carlos Mesa, y el de la oligarquía cruceña, Luis Fernando Camacho.

Ambos entrarán a una encarnizada lucha por captar el voto de las clases medias y de los indecisos, para aspirar a un segundo puesto. Este escenario ha llevado a Camacho a radicalizar su discurso e intervenciones públicas, de modo que lo hemos visto alentar la polarización, llorar frente a las cámaras, entrar a las entrevistas con el rosario enroscado en las manos y rogar que Dios gobierne Bolivia. Pobre Dios.

Pero más allá de su estilo típicamente teatral, lo más llamativo en el caso del candidato cruceño, sigue siendo la ausencia de un programa serio de gobierno. A falta de aquello, Camacho estructura su discurso en torno a las emociones y a dos temas centrales: la familia “natural” y el fin de la secularización, sin tener quizás la más remota idea de que sus propuestas pertenecen a una matriz de pensamiento político premoderno, hecho comprensible, teniendo en cuenta el contexto del cual este candidato proviene. De una oligarquía que hasta no hace mucho mantenía relaciones de esclavitud con los indígenas, que posee un vínculo latifundista con la tierra y se enriqueció merced a formas premodernas de acumulación de capital.

Aun sabiendo esto, no deja de parecerme inverosímil que, a estas alturas del conocimiento, Camacho afirme que la familia sea un fenómeno “natural”. El parentesco, como la familia y el género, son construcciones sociales y culturales en torno a una relación. Dar cuenta de esto fue una de las grandes tareas de la antropología. Quizás el aporte más importante de esta disciplina desde las escuelas estructural funcionalista, con Malinowski, E. Durkheim, R. Brown; del relativismo cultural, con Mead y Benedict; hasta la teoría de estructuralista de Levy-Strauss, haya sido demostrar que el parentesco y la familia, no poseen nada de natural, pues suponen reglas, ordenamientos, clasificaciones, jerarquías, instituciones y sistemas de valores, son hechos culturales que varían de sociedad en sociedad.

Levy-Strauss en particular, a través de la teoría de la prohibición del incesto y del intercambio de mujeres, demostró que el parentesco es un hecho cultural variable pues supone tabúes y estos derivan en reglas matrimoniales que varían culturalmente. Por tanto, no existe un solo modelo de familia, sino una infinidad y variedad de arreglos familiares. La familia es probablemente la construcción humana con más variación social que existe sobre la faz de la tierra.

Desconocer este hecho histórico-antropológico y volver a recubrir la familia de un manto biologicista después de todo lo se conoce hoy en día es, lo menos, una tarea oscurantista. La biologización de la familia, es decir, creer que deviene de una forma natural y espontánea, implica naturalizar jerarquías y sistemas de opresión, proporciona una idea de inamovilidad de la historia y una equivoca noción de que la realidad no puede transformarse. No quiero imaginar qué tipo de políticas públicas podrían derivar de semejante hipótesis.

Detrás de lo que Camacho propone lo que hay es un profundo miedo a que la sociedad cambie y un preocupante etnocentrismo. Por suerte, la realidad demuestra que las familias diversas existen y han existido siempre, incluso la de Jesús era una de ellas, pues él mismo era un hijo adoptado “engendrado por una paloma”, según cuenta La Biblia.

Sin duda, la defensa de la secularización, merece también algunas líneas que dejaré para otro artículo, pero antes de cerrar este, señalaré que lo más preocupante, a mi parecer, escuchando las ideas que Camacho esgrime, es verificar que él ofrece una forma de hacer política basada en el cantinfleo, el fomento del prejuicio e ideas simples, basadas en la más profunda ignorancia histórica y social. Lo terrible es que esto genere miles de adeptos. ¡Si es que Dios existe, que salve a Bolivia de este candidato!

* Socióloga

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