diciembre 3, 2021

Nuestroamericanos en Estados Unidos


Por Julio A. Muriente Pérez-.


Según cifras oficiales, en Estados Unidos residen casi 60 millones de latinoamericanos y caribeños o descendientes, lo que representa el 18% de la población total de ese país (325 millones de habitantes). Más de 30 millones son mexicanos. Otros grupos numerosos provienen de Puerto Rico, Cuba, El Salvador y República Dominicana.

Aunque están dispersos por todo aquel país, las mayores concentraciones de población nuestroamericana en Estados Unidos ubican en los estados de California, Texas, Florida, Nueva York, Illinois, Arizona, Nueva Jersey, Colorado, Nuevo México y Georgia.

Detrás de cada uno de estos desplazamientos poblacionales hay una larga historia, ninguna de las cuales es un sueño de hadas.

La población mexicana se remonta a tiempos cuando muchos de los estados del sur de Estados Unidos formaban parte del territorio de México, que fue tomado a la fuerza en la guerra de 1847. En décadas recientes y hasta el presente, la pobreza y la desigualdad que enfrentan en su país, obliga a millones de mexicanos a emigrar.

Igual suerte ha correspondido a más de cinco millones de puertorriqueños residentes en Estados Unidos. Son más que los que viven en Puerto Rico –unos tres millones y medio– y representan la muestra más elocuente del fracaso del modelo económico social del colonialismo. Su condición de ciudadanos estadounidenses –por virtud de una ley impuesta en 1917– no ha impedido que gran parte de esa masa emigratoria viva en la pobreza y la desigualdad.

En lo referente a los cubanos, son aproximadamente dos millones que han servido como punta de lanza del anticomunismo feroz de Estados Unidos contra la Revolución cubana. Los salvadoreños forman parte de una masa mayor de inmigrantes centroamericanos que tratan de escapar de las deplorables condiciones de vida que hay en sus países. Es la misma situación de los cientos de miles de dominicanos que han emigrado a ese país del norte.

Muchos de esos inmigrantes latinoamericanos y caribeños han adquirido el derecho al voto, al haber obtenido la naturalización y legalizado su residencia en Estados Unidos. Aunque por varios años la mayoría no participaba en los eventos electorales, en las pasadas décadas el número de electores nuestroamericanos ha aumentado dramáticamente, sobre todo desde la candidatura del candidato demócrata Barack Obama, que triunfó en los comicios de 2008 y 2012.

Consiguientemente, la población latinoamericana y caribeña se ha convertido en un componente cada vez más significativo en las contiendas electorales estadounidenses, tanto en las presidenciales como en las congresionales y estatales. Se trata de un conglomerado humano más numeroso que la población de muchos de nuestros países.
Enfrentan problemas y situaciones muy particulares, que van desde la discriminación racial, étnica, lingüística-cultural y nacional, hasta injustas y desiguales condiciones de trabajo, estudio, vivienda y servicios médicos.

En estos días de campaña electoral por la presidencia, vemos a candidatos y candidatas promoviendo sus candidaturas entre la población latinoamericana-caribeña. Llegan a los lugares cargados de promesas que se lleva el viento. Aprenden un par de frases en español, para impresionar, y hasta dan algunos pasos torpes al ritmo de cualquiera de nuestras canciones, para caer simpáticos. El oportunismo se disimula poco o nada. En el fondo transita un desprecio permanente y la intención de utilizar lucrativamente a esa multitud de nuestra gente.

En el corazón mismo de Estados Unidos va cobrando forma una gran bomba de tiempo social, política, cultural y humana. Allí mismo, en las entrañas del monstruo, avanza la conciencia social y política nuestroamericana. Bien nos conviene cultivar los lazos que nos unen con esos casi 60 millones de latinoamericanos y caribeños radicados en Estados Unidos y con sus sentimientos amarrados a cada uno de nuestros países.


* Catedrático Universidad de Puerto Rico y dirigente del Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH) de Puerto Rico

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