septiembre 23, 2021

​México y Bolivia: fusión de tradiciones precolombinas

Por Edmundo Font -.


Con la redacción de esta «Calavera», de décimas y octosílabos irregulares, quise rendir un homenaje epigramático a dos figuras icónicas de la cultura de México y Bolivia. A estos dos artistas de alcance universal nuestra embajada en La Paz les está dedicando el «Altar de Muertos» tradicional de uno de nuestros legados precolombinos más vivos, valga la paradoja, en los días en que celebramos a nuestros santos difuntos.

En esta memorable ocasión, el «Centro Cultural, Museo de San Francisco», localizado en el convento con los muros más antiguos de la ciudad fundada en 1548, la generosidad del padre Ben Hur Soto y de sus Hermanos Franciscanos (quienes elaboraron su propio y magnificente altar) nos ha permitido desplegar una exposición que fusiona las tradiciones andinas con las nuestras.

El destacado y talentoso artista plástico Ivan Cáceres ha concebido un montaje inédito; una modesta estructura que rememora a una pirámide azteca y una Chacana -la milenaria cruz local-, enlazadas por un crucero cristiano polícromo, que traza un camino entre las dos tradiciones y admite las ofrendas de nuestros altares de muertos y de las «Mesas» con que se recuerda, con semejanza impresionante, entre panes, flores y frutas, a quienes nos han precedido.

Los dos altares de Muertos que une la estructura de tonalidades de colores característicos de las fiestas populares de los dos países despliegan también 21 reproducciones de calaveras dibujadas por el poeta Jaime Saenz (1921-1986) y 21 calaveras tradicionales de José Guadalupe Posada (1852-1913). De hecho, México con este homenaje al intelectual boliviano inaugura los festejos de la conmemoración del centenario del nacimiento del autor de la portentosa novela «Felipe Delgado», una obra que condensa el universo de una ciudad de enigmas urbanos que la hacen destacar en el continente con un vigoroso influjo moderno de añejas tradiciones andinas; y a la vez consciente un panorama de extremos bohemios cercanos a un surrealismo latinoamericano que colinda con la tradición de los poetas malditos franceses.

Ya la presencia de Posada en los muros cinco veces centenarios del imponente convento de San Francisco, es un guiño de la reconocida universalidad del arte mexicano en la vertiente popular de expresión más alta que representa su creación de la muerte catrina, emblema anual de una entrañable conmemoración de la remembranza de nuestra muerte viva en nuestros seres queridos que nos han dejado.

Esta magna exposición será difundida en las redes sociales, con su carácter de muestra virtual, en concordancia con los lineamientos de cuidados sanitarios que limitan el acceso masivo. El concepto de la misma es parte también de lo que podemos llamar una nueva cultura no presencial de las manifestaciones artísticas. Se trata de un programa muy ambicioso que combina la exposición de los dibujos de Saenz y de Posada, con proyecciones que incluyen una lección magistral del antropólogo boliviano Carlos Osterman, un montaje de imágenes de Tupaj Zenteno, un formidable video de Alberto Valeriano Apaza (de la Fundación Cultural del Banco Central, gracias también a su directora la talentosa curadora e historiadora Marisabel Villagómez) y un Conversatorio sobre el Día de Muertos en Bolivia, Estados Unidos y Mexico, con la interpretación de lo mexicano por parte de Marisol Reséndiz. La aportación de dos artistas de relevancia como Adriana Bravo y Georgina Santos es de mencionar y agradecer también, junto a la labor de un equipo extraordinario, prolijo de mencionar puntualmente, que durante dos semana trabajó incansablemente en este proyecto llevado a buen fin, y comandado por nuestra agregada cultural Mariana Peña.

En mi larga carrera diplomática he promovido el montaje de «Altares de Día de Muertos», con figuras de la talla y relevancia del pintor universal colombiano que fue Alejandro Obregón, en Cartagena de Indias; pero no había vuelto a sentir un reto tan significativo, como el que representa esta exposición en medio de la criminal pandemia que nos asola. Y no solo nos impuso un rigor mayúsculo esta contingencia mundial. Bolivia acaba de concluir un formidable proceso electoral que ha dado un ejemplo de participación ciudadana extraordinaria en el continente. De allí también que nuestra embajadora en la OEA, Luz Elena Baños Rivas, haya tenido la generosidad de enviarnos un mensaje que sintetiza nuestro empeño, y que me permito compartir: «Todo el trabajo es de una gran factura estética, además de su valor mismo como patrimonio de la cultura popular mexicana y su fuerza simbólica en el contexto político boliviano».

  • Diplomático

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