abril 18, 2021

Tupaj Katari se toma la cartelera teatral con “El cerco”:  hablamos con el dramaturgo Antonio Peredo

 

Por Javier Larraín -.


A pocas horas de su estreno, “El cerco” se nos muestra como una obra imprescindible que desde el minuto uno nos invita a pensar el hoy a partir del ayer, de la mano de una aguda reflexión del filósofo judío alemán Walter Benjamin: “Quienes han vencido hasta este día marchan en el cortejo triunfal que los dominadores de hoy realizan sobre los que hoy yacen en la tierra».

Paso seguido: las huestes de Tupaj Katari en la ceja del Alto de la Puna, prestas a tender un cerco sobre Nuestra Señora de La Paz (1871), inmortalizadas en la pintura de Florentino Olivares. El rumor y el terror se esparcen de boca en boca, se multiplican entre indígenas, mestizos criollos e hispanos, entre gentes de todos los colores y raleas…

Para hablar de esta Historia –sí, con mayúsculas– nos trasladamos al corazón de La Paz, al Teatro El Bunker Espacio Alternativo, donde sostuvimos un encuentro con el reconocido actor y dramaturgo Antonio Peredo, quien nos habló del origen y pormenores de la obra.

¿Cuándo y cómo surge la idea de escribir “El cerco”? ¿Qué te inspiró y por qué volver a visitar ese 1781?

La historia de Tupaj Katari anda rondándome hace unos 10 años… Siempre me interesó mucho, por la importancia que tiene en nuestra construcción como pueblo y lo poco visibilizada que es como historia. Siempre supeditada a otras rebeliones –como la Túpac Amaru– o a la guerra de Independencia, como si estas hubieran sido más importantes.

La comencé a plasmar en 2019 y creo que fue el impulso de contar la historia actual la que hizo surgir las palabras que ahora son “El cerco”. También me inspiró la vida de Tupaj Katari, porque es la imagen clara del héroe sacrificado, una imagen recurrente en el mundo.

¿Cómo está estructurada la obra?

Para mí existen dos obras en “El cerco”. Una es la historia de una familia que se va desmembrando, reduciendo, que se queda sin familiares. Encerrados en su casa, ante la imposibilidad del cerco armado por los indios, la hija va perdiendo su lazo con la familia y ganando con su interior. La situación brutal la dejan sola a ella, después de que sus padres mueren y mata a su hermano.

Por otro lado, está la historia del exterior, narrada mediante una serie de retratos escénicos que cuentan episodios que tienen como protagonista a Tupaj Katari en medio del cerco, a través de la mirada de un sacerdote.

Ambos relatos, separados al inicio, terminarán por cruzarse. No es una estructura convencional y acaba por caotizarse bastante.

¿Quiénes integran el elenco? Y ¿cómo se ensaya en tiempos de pandemia?

El equipo que está trabajando en “El cerco” son los actores Patricia García, Tania Quiroz, Luis Caballero, Michael Apaza y Mario Aguirre. La música original está a cargo de Natalia Fajardo; el Streaming de Marcelo Sosa; la Dirección de fotografía y cámara de Gustavo Soto; la Asistencia de dirección de Grecia Cerezo; la Producción ejecutiva de Ana María Pucho; y el Texto y dirección de mí.

Este equipo de 11 personas trabajó en su mayoría, durante seis meses, vía Zoom. Hicimos algunas partes pregrabadas en el El Bunker, y ensayamos, pero para esto solo trabajó un actor; el resto lo hizo desde sus casas.

«El cerco de La Paz 1781», por Florentino Olivares, elaborado en 1888. Óleo sobre tela, 142 x 186 cm.

En el momento de iniciar pensábamos en un trabajo de preparación para poder después entrar al escenario y hacer el montaje de la obra, sin embargo, dadas las circunstancias tuvimos que hacernos a la idea de que la situación de cuarentena y la convulsión política del país no nos daban la certidumbre para poder comenzar un proceso de montaje en la escena. Se decidió, tras varias reuniones y discusiones (todas ellas virtuales), que asumiríamos la virtualidad como formato y soporte. Esto hizo que, por ejemplo, tengamos un actor que actúa desde Francia, Mario Aguirre, donde radica actualmente; el resto de actores está trabajando desde sus casas, haciendo de ellas su escenario y lugar de trabajo.

¿Puedes hablarnos de la plataforma de transmisión?

Para presentar esta obra decidimos que no nos interesaba hacer “algo teatral”, filmarlo y después proyectarlo de manera virtual y decir que eso es “teatro virtual”. Para mí no existe el Teatro Virtual, al menos no bajo la idea de hacer una filmación en un escenario y luego transmitirla por alguna vía en la web; no he visto nada más parecido a lo que es la televisión por Internet.

Por tanto, decidimos hacer el trabajo en vivo, es decir, que las actuaciones, la música y la edición se hacen en el momento que el espectador lo ve en su pantalla… nos interesa estar en el momento, en el poder conectar con la gente, aunque estemos mediatizados mutuamente.

Al leer la obra hay pasajes en los que uno no puede dejar de hacer analogías con el presente, por ejemplo, el tema racial, el aparente desconocimiento del mundo rural por parte del citadino, la incertidumbre y contrariedad –a ratos dudas de identidad– del mestizo criollo, entre otros. ¿Hay una intencionalidad en esa proyección de las problemáticas? ¿Cuánto de ese pasado denso y revoltoso vemos en la Bolivia de hoy?

Es totalmente intencional y todo ese pasado revoltoso del que hablas es el mismo que vemos ahora. La historia es cíclica, no creo en una historia de la evolución. Son territorios de tiempo y esos espacios se van modificando de acuerdo a los momentos históricos. El ciclo de repeticiones no cesará hasta que no le demos otro curso a la historia, hasta que no ganemos otro territorio no ganado antes.

Igual resulta llamativa la referencia implícita a la identidad y pertenencia, en un pasaje, a través de los olores, colores, lugares… ¿cómo determinan esos elementos la percepción de la realidad de los personajes y sus comportamientos en la narración?

Uno de los temas de la obra es la identidad, es el cómo me miro a mí mismo, cómo me percibo a mí mismo. Y los sentidos juegan el rol fundamental. La identidad no es un aburrido conglomerado de conceptos antropológicos que me definen; creo que la identidad se la construye a partir de los rasgos propios a los que les damos valor en función de ver los rasgos del otro, eso es un proceso de aprendizaje; en la medida que esa identidad se construye y que voy construyendo una mirada de mi entorno, y ahí todos caemos en un gran pozo de contradicciones.

Finalmente, ¿dónde, cómo y cuándo pueden ver las lectoras y los lectores la presentación de “El cerco”?

Sábado 21 (primera parte) y Domingo 22 (segunda parte) de noviembre a las 19:00 hrs. por Facebook Live.

El Bunker Espacio Alternativo – https://www.facebook.com/elbunker.espacioalternativo

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