abril 17, 2021

La información es poder


Por Soledad Buendía Herdoíza-.


Las redes sociales permiten el intercambio de la información entre millones de personas alrededor del mundo. Quienes interactuamos en este tipo de plataformas nos beneficiamos de la conveniencia de las comunicaciones a larga distancia y la transmisión de información, pero también podemos sentirnos expuestos porque nuestra información sea recopilada sin que conozcamos con exactitud los fines. Además, el uso de estos medios de comunicación exige una aproximación crítica a la información ante el riesgo de las percepciones sean controladas mediante la información que se presenta.

Las redes sociales se han convertido, en pocos años, en un fenómeno global, se expanden exponencialmente. La pandemia del Covid-19 ha traído nuevamente al debate el uso de las mismas y los peligros que conllevan, su uso intensivo durante este año redimensiona sus alcances, como medio de socialización, difusión de información y transmisión de conocimientos. Las redes sociales son parte de la revolución digital que el mundo vive. Se trata de un tema técnico pero presenta profundos debates filosóficos sobre la democracia, la libertad y el poder, entre otros.

Las investigaciones han mostrado que las redes sociales constituyen representaciones útiles en muchos niveles, desde las relaciones de parentesco y amistad hasta las relaciones de organizaciones públicas, privadas y de la sociedad civil. Pueden desempeñar un papel crítico en la difusión masiva de información en tiempo real y la determinación de las agendas políticas, influenciando de manera sustantiva. La red social también puede ser utilizada como plataforma educativa y de formación.

Sin embargo, el uso masivo de redes sociales presenta un cuestionamiento fundamental para quienes controlan las tecnologías subyacentes. La protección de la información personal es un derecho de todas las personas que no sería susceptible de apreciación monetaria de no ser porque esa información es recopilada de forma masiva. La razón de que la información recopilada a gran escala tenga valor económico es que permite ejercer poder mediante influencia, control e incluso manipulación.

En este contexto, la Comisión Federal de Comercio de los Estados Unidos y 43 de los 50 Estados demandaron a Facebook, alegando que la empresa mantiene ilegalmente un monopolio de redes sociales personales a través de conducta anticompetitiva durante años. La petición concreta es exigir la venta de activos, incluidos Instagram y WhatsApp, al mismo tiempo que prohibir que Facebook imponga condiciones anticompetitivas a los desarrolladores de software. La demanda incluye exigir a Facebook que solicite notificación y aprobación previas para futuras fusiones y adquisiciones.

El argumento de quienes abogan por Facebook es que les parece justo que si una persona aceptó los beneficios de usar la plataforma para contarse con otras personas y compartir contenido, entonces razonablemente debería aceptar también obligarse a una contraprestación. Mi opinión es que el consentimiento solo no es suficiente. Primero, por la falta de información con la que los usuarios se suscriben. De otro lado, en la medida en que el uso de este tipo de plataformas se extiende es probable que alcancemos un punto (si no lo hemos alcanzado ya) en que no participar en estas redes sociales implique una exclusión de los debates sociales propios de un ciudadano. En ese caso, no parecerá justo que quien se ve obligado a suscribirse tenga que asumir la transferencia incondicional de su información.

El problema es que los desarrollos tecnológicos avanzan mucho más rápido que los procesos judiciales y no existe garantía de transparencia sobre el uso de la información que se obtiene por parte de los usuarios de redes sociales. He ahí la importancia tanto de entablar un debate sobre el tipo de sociedad que la tecnología traerá y fomentar que las personas que entienden, trabajan y controlan la información tengan formación construida en valores y respeto a la dignidad de las personas.


* Asambleísta por la Provincia de Pichincha de la Asamblea Nacional del Ecuador

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