septiembre 24, 2021

¿El futuro del agua dependerá de Wall Street?


Por Cynthia Silva Maturana -.


La noticia de la cotización del agua en Wall Street nos sorprende en un momento en que las sociedades humanas enfrentan una pandemia que ha producido más de un millón de muertos y frente a la cual parece que las únicas medidas que hasta ahora podemos esgrimir es la distancia social, el barbijo obligado y lavarnos las manos con agua y jabón.

Esta decisión de ponerle precio a un elemento vital, a partir de la especulación en el mercado, ocurre mientras aún existen en el mundo dos mil 200 millones de personas privadas de acceso al agua potable y cuatro mil 200 millones carecen de sistemas de saneamiento seguros, según el último informe de Naciones Unidas sobre recursos hídricos. Más aún, dicho informe ratifica que los efectos del cambio climático disminuirán la disponibilidad en cantidad y calidad del agua, necesaria para las necesidades humanas básicas.

Mientras en Estados Unidos se busca que accedan al agua, la controlen y decidan sobre ella solo aquellos que puedan pagarla, en Bolivia hemos dado pasos agigantados en una visión alternativa: el 2009 se constitucionalizó el derecho al agua como un Derecho Humano. Para cumplir con este mandato se han desarrollado políticas nacionales tendientes a establecer las condiciones necesarias de acceso al agua para las necesidades humanas, para la producción, a la vez que se busca asegurar el agua para los sistemas naturales; en resumen, la política de “Agua para la Vida”, la vida entendida en todas sus dimensiones.

También se han hecho inversiones millonarias en los proyectos Mi Agua y Mi Riego, avanzando sustancialmente en los actuales Objetivos de Desarrollo Sostenible que establecen al 2030 la meta de acceso universal y equitativo al agua potable. Fruto de ello, en Bolivia, al 2019, un 86% de la población, es decir, más de nueve millones de personas, tenían acceso a una fuente segura de agua.

Pero no solo se trata de infraestructura, los procesos y modelos de organización en torno al derecho al agua han mostrado ser fundamentales. No está lejos en nuestra memoria la Guerra del Agua, cuando las organizaciones sociales derrotaron los intereses transnacionales que no solo intentaron apropiarse y ponerle precio al agua, sino incluso pretendieron cobrar por el derecho a la lluvia.

En casi todo el planeta el agua es concebida como un bien común, y su acceso es una condicionante del desarrollo. El agua es determinante para alcanzar indicadores de salud, de nutrición, de producción sana de alimentos, y un sinfín de elementos que dependen de ella. El agua es sin duda la base de la vida y determina las posibilidades de alcanzar un desarrollo integral, equitativo y sustentable.

Mientras la preocupación del acceso al agua es global, en California, Estados Unidos, no solamente se valora a partir de la disponibilidad a pagar de las empresas multimillonarias, sino que además se establece un mecanismo que permite hoy ponerle un precio al agua de mañana comprándola, vendiéndola y acaparándola en los mercados como una mercancía. Es decir, solo los más ricos tendrán derecho a acceder, disponer y decidir sobre el uso del agua en el futuro.

Mientras unos y unas luchan por tener unas gotas diarias para beber, y, más aún, hoy que enfrentamos una pandemia, luchan para mantener medidas de higiene, otros están desarrollando los mecanismos para enriquecerse poniendo un precio a los productos que genera la naturaleza, asegurándose que solo puedan acceder a este vital elemento aquellos que puedan pagarlo.

El Derecho Humano y de la Madre Tierra al agua está amenazado, necesitamos encarar una nueva lucha global en su defensa, que es la lucha por el derecho a la diversidad de la vida, a la diversidad de nuestras sociedades. Sin duda, las “agendas ambientales” y del desarrollo globales tendrán que priorizar mecanismos internacionales que nos protejan de la especulación y de la angurria del capital, que busca apropiarse hasta de los elementos que sustentan la vida en el planeta.


* Es parte del Colectivo Urbano Adelas, Mujeres en Revolución

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