marzo 7, 2021

Trump, la confederación y las paradojas de la historia


Por Carlos Echazú Cortéz * -.


La toma del Capitolio por parte de falanges fascistas, la semana pasada, ha llevado la mente inevitablemente a la guerra civil norteamericana, entre otras cosas porque los fachos llevaban consigo la bandera de la Confederación. Al respecto, una reflexión me ha surgido desde hace tiempo atrás, cuando meditaba acerca de las consecuencias a largo plazo de aquella terrible conflagración bélica en el siglo XIX. Indudablemente, las fuerzas más reaccionarias en ese momento eran las confederadas del general Lee, puesto que representaban a las plantaciones de algodoneros que hacían uso de fuerza de trabajo esclavo y por ello requerían perpetuar ese aberrante sistema de laboreo. En relación a ellas, las fuerzas del norte, guiadas por Lincoln, representaban fuerzas progresistas ya que eran expresión de las nacientes industrias capitalistas.

Pues bien, ¿cuál fue la consecuencia fundamental del triunfo del norte sobre el sur en aquella guerra? Ese triunfo implicó la consolidación del imperio capitalista más fuerte, reaccionario y genocida de la historia de la humanidad. Consiguientemente, el triunfo de las fuerzas más progresistas (o menos reaccionarias) de aquella época derivó en la estructuración de las fuerzas más reaccionarias de la historia. Entonces, emerge la reflexión: si triunfaba el sur sobre el norte, ese imperio no se hubiera conformado, más bien hubieran surgido dos Estados distintos. Es poco serio ir más allá elucubrando mayores consecuencias, pero el imperialismo norteamericano, así como lo conocemos, no se hubiera creado.

Retornando a nuestra época, emerge una reflexión paradójica, similar a la que hemos planteado. El gobierno de Donald Trump, siendo la expresión de las fuerzas más fascistas del Imperio, estaba llevando al resquebrajamiento del bloque imperialista que Estados Unidos conformó después de la Segunda Guerra Mundial, con los imperialismos en decadencia de Europa, y que tuvo su principal expresión en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Es indudable que ese bloque iba al barranco por muchas razones, entre ellas las comerciales, geopolíticas y, no menos clave, las contradicciones en torno al financiamiento mismo de la alianza militar. Eso indudablemente, y paradójicamente, era algo muy positivo para las luchas de las fuerzas progresistas en el mundo.

Ahora, ¿qué se puede esperar, en este aspecto, del futuro gobierno de Joe Biden? Lo que se avecina, sin lugar a dudas, es el intento de recomponer la alianza imperialista de Estados Unidos con los Estados imperialistas secundarios de Europa, y eso obviamente fortalece a las fuerzas regresivas en desmedro de las progresistas de todo el globo. Otra vez atestiguamos cómo la derrota de las fuerzas más reaccionarias a nivel local (la derrota electoral de Trump) trae como consecuencia el fortalecimiento de las fuerzas reaccionarias a nivel planetario.

Pero bien, en contra de estos razonamientos paradójicos, se puede poner de relieve la fuerza de las tendencias de la historia. Así como el triunfo del norte sobre el sur en la guerra civil norteamericana era inevitable, por la mayor fortaleza económica del sistema capitalista, también es una tendencia histórica el resquebrajamiento de las fuerzas imperialistas hoy producto de la crisis general del sistema, por tanto, es de esperar que los esfuerzos que realizará la administración Biden por recuperar la alianza imperialista tengan efectos circunstanciales nada más.


* Militante de la izquierda boliviana.

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