marzo 4, 2021

Trump y el desorden mundial que provoca Estados Unidos

Por Julio C. Gambina-.


Trump deja la presidencia de Estados Unidos, luego de cuatro años de contribución al desorden mundial, no solo por su política exterior de sanciones unilaterales a varios países, como el recurrente bloqueo a Cuba, la presión e injerencia sobre Venezuela, Irán, Rusia y China, entre otros; la exacerbación de la guerra comercial y monetaria con China; sino que muy especialmente por el irresponsable accionar ante la pandemia por el coronavirus.

En efecto, sobre casi 89 millones de contagiados y 1,9 millones fallecidos en todo el mundo, Estados Unidos reconoce casi 22 millones de contagios (25%) y 370 mil fallecidos (20%), liderando en términos absolutos los registros de afectación del Covid-19.

En lugar de propiciar la cooperación internacional ante la emergencia sanitaria, favoreció la desarticulación de una estrategia que debía ser compartida en el ámbito mundial, no solo afectando la orientación de la Organización Mundial del Comercio (OMC), sino emitiendo mensajes contra la prevención, el aislamiento y el distanciamiento.

Con ello se estimuló una respuesta mercantil y competitiva en materia de elaboración y distribución de las vacunas, con el costo global y la discriminación que ello representa, en especial para los países con menor capacidad de compra y/o negociación en el sistema mundial. La cooperación internacional resulta impensable bajo la dirección de Trump, aunque es bueno interrogarse si ello es posible para las hipótesis sustentadas desde la política exterior de Estados Unidos bajo cualquier administración de gobierno.

Los años de Trump favorecieron la confirmación del Brexit, recientemente inaugurado, con consecuencias que se descargarán sobre las trabajadoras y los trabajadores británicos y europeos, sea por límites al acceso de bienes y servicios como por su encarecimiento ante el aumento de los costos de logística, almacenamiento y traslado de mercancías. A ello deberá sumarse el impacto en cierres de empresas y el desempleo, algo agravado por la recesión aumentada por el Covid-19. La recesión británica y europea se agudiza ante el rebrote de la pandemia en pleno invierno. La derecha británica asociada al sentido de la política de Trump acumuló parte del descontento por los costos sociales de la política hegemónica de liberalización. Una parte del descontento europeo, británico e incluso estadounidense busca sus propios mecanismos de representación para encarar rumbos alternativos, visibles en las movilizaciones contra el ajuste europeo o contra la discriminación racial en Estados Unidos. Es el territorio a explorar desde la izquierda mundial.

El problema medular es la crisis capitalista como trasfondo y anterior al impacto de la emergencia sanitaria por la pandemia, la que agravó la situación y la desaceleración económica se transformó en recesión, con pronóstico reservado respecto de su superación. En estos días, desde la Reserva Federal estadounidense se confirma la debilidad del momento y sus proyecciones, especialmente en materia de empleo: “En particular, el participante mediano del FOMC proyecta que para fines de 2023, un poco menos de tres años a partir de ahora, la tasa de desempleo habrá caído por debajo del 4% y la inflación del PCE (gastos de consumo personal) habrá vuelto al 2%”. [1] Esas previsiones del Comité de Política Monetaria (FOMC) reconocen que el 2020 se inició en Estados Unidos con una tasa de desempleo del 3,5% y que terminaría el año con una estimación entre 6,6% y 6,9%, con oscilaciones futuras entre 4,7% y 6,8% para el 2021; 4,6% y 5,8% para 2022 y 3,5% y 5% para 2023; por lo que la recuperación del empleo a lo registrado antes de la pandemia, puede ir más allá del 2023 en la visión más optimista. Son registros en un marco de deterioro de la economía estadounidense con arrastre de periodos anteriores, explicitados en la crisis 2007/09 y hacia 2001. Son los límites de la política hegemónica denominada “neoliberal” que emergió con la restauración conservadora de Ronald Reagan en 1980. La Reserva Federal señaló en agosto que la orientación de los 80 del siglo pasado había llegado a su fin, que ahora había que ensayar nuevas políticas económicas, donde la participación estatal sea fundamental, especialmente en la emisión monetaria y de deuda pública. Es algo que se verifica a contramano del discurso oficial de la corriente principal en economía.

Vale detenerse en Estados Unidos, sus problemas económicos y políticos, por su influencia en la región nuestramericana, en sectores de gobierno y de la hegemonía del poder regional. Igual que lo señalado para Europa, la preocupación pasa por el rumbo político del descontento social ante el impacto recesivo agravado por la pandemia.

La economía mundial está en crisis y uno de los territorios de mayor afectación es nuestra América, corroborado por los datos ofrecidos por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), con preocupación por el aumento de la desigualdad, la pobreza; la concentración del ingreso y la riqueza; tanto como la precariedad del empleo. El problema radica en las políticas públicas a desarrollar, que necesitan desvincularse de una lógica discursiva en pro del mercado y de un accionar a favor de la recuperación de “normalidades” que tienen como horizonte la ganancia y la acumulación de capitales.

Es probable que mucho no se modifique la política estadounidense con el cambio de gobierno, especialmente hacia la región latinoamericana y caribeña, por lo que el desafío apunta a políticas con pretensión autónoma que alejen a los países de una dinámica dependiente y subordinada. Ello requiere pensar en términos de independencia e integración no subordinada, incluso en confrontación con la tendencia a restablecer la normalidad capitalista. No se trata solo de confrontar al neoliberalismo, sino que se debe pensar y actuar en contra y más allá del capitalismo.


* Economista.

1 FED. 8 de enero de 2021. “Perspectivas económicas y política monetaria de EE.UU.”, vicepresidente Richard H. Clarida, en https://www.federalreserve.gov/newsevents/speech/clarida20210108a.htm

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