septiembre 18, 2021

Logros anticovid que el aparato mediático oculta


La Época-.


A pesar de que la maquinaria mediática se esfuerza por no informar en detalle, ni mucho menos resaltar aspectos meramente noticiosos, sobre los avances de Bolivia en el combate a la epidemia provocada por el Covid-19, los hechos hablan por sí solos. El gobierno de Luis Arce, que valida la máxima martiana de que “hacer es la mejor manera de decir”, ha logrado en menos de tres meses resultados efectivos que con el gobierno de facto veíamos imposibles, aunque esos mismos logros hay que medirlos en su exacta dimensión a partir de condiciones, nacionales e internacionales, muy adversas.

Como parte de aquellos está el medio millón de vacunas de origen chino (Sinopharm) que llegaron en la mañana del miércoles pasado y que se suman a las 20 mil vacunas rusas (Sputnik) que se trajeron hace un par de semanas para empezar a vacunar a los profesionales y trabajadores de la salud, ubicados en la primera línea de combate contra el coronavirus. De acuerdo a la planificación gubernamental, el país tiene asegurada 15 millones de vacunas hasta los próximos meses: cinco millones de vacunas chinas, cinco millones rusas y cinco millones a través del mecanismo Covax. Pero también, como parte de las condiciones adversas, está el criminal paro convocado por la dirigencia del Colegio Médico que pone obstáculos a la campaña masiva de vacunación.

Lo llamativo ante los logros del Gobierno indígena-popular, es la poca importancia que le dan medios de gran influencia, cuya cobertura es a medias, lo cual es una forma elegante de desinformar. Este aparato mediático, conocido por su papel opositor al gobierno de Evo Morales, le da mayor cobertura a una protesta de los médicos por la promulgación de la Ley Sanitaria –que en realidad salen en defensa de las clínicas privadas– o a la movilización de jóvenes que no aprobaron el examen de ingreso a las normales, que a la toma de pruebas masivas para detectar el Covid-19 y, como hemos señalado, a las vacunas que ya se trajeron al país.

La posición de estos medios no es ingenua ni reciente, pero aun reconociendo el derecho legítimo que tienen para oponerse a un gobierno de izquierda, lo cual al mismo tiempo demuestra que no son medios que ejerzan “periodismo independiente”, la falta de ética es realmente gigantesca en tanto el combate a la pandemia es un tema estrictamente humano en el que todos y todas deberíamos remar en la misma dirección, más aún con el pleno convencimiento de que Bolivia tiene al frente dos grandes escollos que debe sortear: primero, la desigual distribución de las vacunas en el mundo según ya ha denunciado la propia Organización Mundial de la Salud (OMS); y segundo, la carrera contra el tiempo, debido a la negligencia y las probadas acciones de corrupción con la que respondió el gobierno de facto de Jeanine Áñez a la pandemia.

Sería una ingenuidad pensar que estos medios de comunicación resalten los pasos concretos que se están dando en el enfrentamiento al coronavirus o que le den grandes titulares en esa dirección, pero un trato responsable es lo menos que se debería esperar.

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