junio 21, 2021

¿Quiénes violentan en realidad la Autonomía Universitaria?


Por Carlos Echazú Cortéz * -.


La declaración del presidente del Senado, Andrónico Rodríguez, en torno a “revisar” la Autonomía Universitaria, ha desatado una andanada de reacciones desde diferentes ámbitos de la sociedad, desde la misma Universidad hasta partidos de oposición. Todos ellos se presentan como acérrimos defensores de la Autonomía Universitaria, ante una presunta amenaza de conculcarla. Sin embargo, y pese a todo esto, es pertinente preguntarse si la reacción en sí misma no es antiautonomista.

Más allá de las consabidas definiciones, como ser la libre administración de sus recursos, o la elección de sus autoridades, la Autonomía Universitaria fue concebida como el derecho de la comunidad universitaria a expresarse libremente y, a partir de ello, fijar sus rumbos. Entre los principios de la autonomía, así como están estipulados en el Estatuto de la Universidad Boliviana, figura el carácter científico, democrático, popular y antiimperialista. Por eso es que la pretensión de censurar y callar la propuesta de “revisar” la Autonomía Universitaria, proveniente de un representante popular (nadie puede negarle ese carácter al presidente del Senado), se revela como un autoritarismo en esencia antiautonomista. Si se considera que se tiene la razón, no habría porque rehuir el debate, a menos que se piense que se es perfecto y nadie tiene el derecho de criticarles. Ni el más soberbio, entre los soberbios, podría defender esa posición.

El estatuto señala además que la Universidad es popular porque “tiende a integrarse a las amplias masas obreras, campesinas y capas medias de nuestro pueblo por todos los mecanismos con que cuenta la Universidad en un proceso dinámico de integración”. Por eso es que la sugerencia de revisar y reflexionar en torno a qué es la autonomía, cómo funciona en realidad, si es que llega a impregnarse de los principios señalados, constituyen debates que no solamente deben ser bienvenidos, sino que deberían constituirse en cotidianos y siempre presentes en todas las actividades universitarias.

Otro de los principios de la Universidad Boliviana es el que la caracteriza como una entidad científica. Al respecto, no hay otra característica de la ciencia que la defina mejor que una labor en constante reflexión sobre sí misma y sus actividades, vale decir, una autoevaluación permanente. Bueno, pues, revisarla no significa conculcarla, ni mucho menos, sino más bien reflexionar en qué medida la Universidad alcanza a realizarse en sus principios.

Ahora bien, más allá de lo ocurrido en la Universidad Pública de El Alto (UPEA), lastimoso incidente que ocasionó este debate, existen otros asuntos que ameritan la reflexión en torno a lo que es la Universidad Boliviana. Y ya que hemos decidido argumentar por la reflexión desde los principios que esta tiene, conviene traer a colación el principio del antiimperialismo. Sobre este tema, el Estatuto dice que la Universidad es antiimperialista “porque recoge los ideales emancipatorios de nuestro pueblo y orienta el desarrollo de su lucha por la liberación nacional y social, defendiendo por encima de todo la Soberanía Nacional”. Entonces uno se pregunta si es que la Universidad y los “defensores” de su autonomía ¿pensaron un poco en este principio cuando abrieron sus puertas a paramilitares de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC) para que, en coordinación con policías y militares, dieran un golpe de Estado claramente promovido desde Estados Unidos? ¿Consideran que no fue eso lo ocurrido en noviembre de 2019? No pueden dejar de aceptar que amplios sectores populares, que en las elecciones nacionales de octubre del 2020 alcanzaron al 55,1% del electorado, y con quienes ustedes tienen la obligación de integrarse, según su estatuto, sí piensan que fue eso lo que ocurrió. Eso no pueden obviarlo, sino a riesgo de conculcar, ustedes, la Autonomía Universitaria.

El argumento lanzado por Comunidad Ciudadana (CC) en torno a que cualquier revisión de la autonomía pasa por una reforma constitucional, que solo puede ser encarada por una Asamblea Constituyente, evade el problema. Lo que se está proponiendo reflexionar es en qué medida la Universidad Boliviana alcanza a ser realmente autonomista, según sus propios principios. Eso de las “vacas sagradas”, señalado por Andrónico, se refiere justamente a que la Universidad se ha alejado de su pueblo o, si se quiere, ha omitido integrarse con él.


*       Militante de la izquierda boliviana.

Be the first to comment

Deja un comentario