abril 23, 2021

Ante el golpismo: unidad y autodefensa

Por Maya Verazain y América Maceda-.


Ante los hechos recientes e intentos de convulsionar el país, es necesario que las organizaciones sociales analicemos la coyuntura, pero sobre todo rompamos el silencio cómplice de los medios de comunicación, en especial de los grandes grupos de la oligarquía nacional que tanto daño hacen a Bolivia.

Desde Feminismo Comunitario del Abya Yala, comprometidas con la lucha de nuestros pueblos, denunciamos el golpe de Estado y el golpe al pueblo boliviano que se perpetró en 2019. De la misma forma, denunciamos las masacres a nuestros hermanos en Sacaba, Senkata y el Pedregal, también la persecución política, judicial y de grupos armados irregulares, a nivel nacional e internacional, y la corrupción de un Gobierno ilegítimo en plena pandemia.

En Bolivia hubo un golpe de Estado, y es necesario, para la memoria histórica, nacional y latinoamericana, no permitir que se relativice una dictadura en pleno siglo XXI. Muchas hermanas y hermanos latinoamericanos murieron durante la historia, en especial con el Plan Cóndor, por defender la democracia.

La lucha histórica contra las imposiciones, el racismo, el colonialismo, el patriarcado y el capitalismo, fue encabezada por las organizaciones sociales obreras, populares y los pueblos indígenas originarios campesinos. El Proceso de Cambio fue la única propuesta real de país y futuro que se concretó después de 2005. La refundación de la República en un Estado Plurinacional fue la primera luz de que, en este territorio, era posible tener como horizonte político el Vivir Bien para todas, todos y la madre y hermana naturaleza.

El 2019 y 2020, la derecha y el fascismo fueron los que pagaron a las instituciones militares y policiales para que se pongan de su lado, para que se roben nuestra democracia, para que atemoricen a los sectores populares, a las y los indígenas, obreros y campesinos. Fueron Camacho, Mesa, Albarracín, Áñez, Murillo, entre otros patriarcas, los que nos robaron la libertad, fueron Yassir Molina, junto a los paramilitares de la Resistencia Cochala, la Resistencia Paceña y la Unión Juvenil Cruceñista, quienes rompieron con la institucionalidad y el Estado de Derecho, siendo parte de grupos paramilitares persiguieron, amenazaron, torturaron a hermanas y hermanos en nombre de la “democracia”, con la excusa de un supuesto “fraude” que hasta hoy nadie ha demostrado.

Los procesos iniciados contra exautoridades y civiles involucrados en el nefasto golpe de Estado no son revanchismo, venganza ni persecución, son acciones que el pueblo le exige a la Justicia y a un Gobierno legítimamente electo con más del 55% de los votos nacionales. La población no tendrá paz hasta tener justicia, porque la paz es imposible en la impunidad, porque no existe forma de buscar una reconciliación con asesinos y masacradores conviviendo en nuestra sociedad; no hay forma de “abrazarse” con quién mandó a disparar a nuestros hermanos, con quien asesinó a 37 hombres.

No es venganza ni resentimiento, son valores de humanidad, nociones de justicia por el bienestar de la comunidad. No hay reconciliación con el fascismo, con el machismo, ni el racismo, a todos estos hay que combatirlos; y no estamos hablando de enfrentarnos entre bolivianas y bolivianos, planteamos combatir al sistema patriarcal que impone y nos hace creer en nuestra sociedad, en nuestras cabezas y nuestros corazones, que la forma de vivir es explotando, discriminando, violentando al otro y a la otra.

Por eso, nosotras nos encontraremos al lado del pueblo, exigiendo justicia y, ante cualquier intento de rearticulación de estos personajes nefastos de la derecha, nos mantendremos en pie de lucha, organizadas, en unidad y cohesión con todas las organizaciones del Proceso de Cambio, para defender nuestros derechos, nuestro país, nuestra democracia y nuestra comunidad. Si es necesario lo haremos desde la autodefensa, contra los abusos de las logias y las oligarquías.

La memoria histórica y la autocrítica deben ser, de ahora en adelante, nuestras más importantes compañeras. Memoria histórica para impedir cualquier intento de avance de la derecha, cualquier imposición en base a balas y botas; nunca más en la historia del país podemos ver agravios a nuestra wiphala y, mucho menos, que masacren al pueblo.

La autocrítica debe ser una bandera de lucha, los errores que no se quieren reconocer son los que se siguen cometiendo y son exactamente esos errores los que desgastaron al Proceso de Cambio, debilidad aprovechada por la derecha para darnos un golpe de Estado. El Proceso de Cambio ha sido históricamente la unidad de movimientos campesinos, interculturales, indígenas, obreros y del sector popular, y somos estas organizaciones las que no debemos permitir que avance el fascismo.

Es hora de mantener la cohesión, reencaminar y profundizar el Proceso de Cambio, exigir al Gobierno que se respeten nuestras luchas por la Despatriarcalización, la Descolonización, la lucha contra el capitalismo y el imperialismo. Nunca siendo funcionales ni haciendo el juego a la derecha, porque sabemos de dónde venimos y que el camino es del lado del pueblo. Y el Proceso de Cambio no le pertenece a un instrumento político ni a una persona, es del pueblo, y por eso la cohesión, unidad y fortalecimiento de nuestras organizaciones, más allá de la administración pública, son el camino para reconstruir el país.

Debemos unirnos en torno a nuestro proyecto político comunitario de Vivir Bien; a la recuperación de la lucha por la economía social comunitaria y agendas planteadas desde el pueblo; exigir una Ley de Medios de Comunicación que, durante el golpismo, mostraron que son cómplices del capital. Plantear nuestro rechazo a organismos injerencistas como la Organización de Estados Americanos (OEA), que tuvo un papel fundamental para llevar a cabo el golpe; nacionalización de la gran minería; reestructuración de la banca en favor del pueblo; retomar la Revolución Cultural, entre otras demandas sociales que fueron quedando en el olvido.

Las organizaciones sociales, unidas en torno a nuestro ideal de sociedad comunitaria por el Vivir Bien, lucharemos por la memoria histórica y por el reencause de nuestro proceso. No viviremos en paz ni descansaremos hasta tener justicia por los hechos del 2019 y el 2020 y, sobre todo, no permitiremos que la derecha nos arrebate nuevamente nuestras vidas ni nuestros sueños.


  • Feministas Comunitarias del Abya Yala.

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