septiembre 20, 2021

Cuba: cuando un amigo se va

Por  Tony López R.*  -.


Nunca nos acostumbraremos a recibir la noticia de que un amigo murió y menos aún cuando se trata de un querido compañero, cuya conducta se caracterizaba por su solidaridad, su condición humana honesta, revolucionaria y fidelista, y se ganaba el aprecio de sus compañeros, amigos, vecinos y personas que le rodeaban.

El fallecimiento, este 1 de abril, de Néstor León Sobral, “Ibrahim”, seudónimo con el que fue bautizado y se conoció, cuando en el año 1966 ingresó en el Departamento M del Ministerio del Interior (Minint), nos ha no solo sorprendido, sino que también golpeado, por esa impronta que le caracterizaba.

Dentro del Departamento M, en la Dirección General de Liberación Nacional del Minint y luego en el Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba (PCC), desempeñó diversas responsabilidades y cumplió misiones diplomáticas en Chile, cuando gobernaba el presidente Salvador Allende, y en la Nicaragua sandinista.

Ibrahim jugó un papel importante al formar parte del equipo que manejó la crisis con el gobierno de Perú en 1980, en lo que luego se conoció como la crisis del Mariel. Ese mismo año fue trasladado para atender el trabajo con los salvadoreños y designado jefe del equipo de tres funcionarios, Igor, Manuel y el autor de este artículo, en la atención del conflicto armado salvadoreño y surgimiento del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN).

Con dedicada atención cumplió un papel clave en torno a promover y consolidar la unidad de dichas fuerzas insurgentes y cumplir las orientaciones de Fidel y Piñeiro, sin inmiscuirnos en sus asuntos internos, procurar la unidad de las fuerzas con un trabajo paciente y convencimiento; así era el jefecito, como le decíamos.

Desde el año 1980 y hasta el 1986, se mantuvo atendiendo las relaciones con El Salvador y se ganó el afecto y cariño de sus líderes, especialmente de Schafik Hándal, Leonel y otros comandantes guerrilleros, pero también de líderes políticos provenientes de partidos y organizaciones progresistas y democráticas salvadoreñas y no solo armadas.

En 1986 fue nombrado Consejero Político en Nicaragua, hasta que más tarde y durante la década del 2000 se desempeñó como jefe de la sección que atendía el trabajo con Perú, Bolivia y Chile, con este último país cultivó importantes relaciones con todo el espectro político y gozó de gran prestigio. Fue designado jefe de sección, en 2007, para atender Venezuela, Colombia y Ecuador, hasta la obligada jubilación en 2010.

En el orden personal, Ibrahim tenía una especial y distinguida relación con su familia, pero su hermana Sonia era su imprescindible amor de hermanos, al igual que sus sobrinos y su querida madre. Recuerdo que a ellos les dedicaba todos los domingos, y se deleitaba con los almuerzos que su hermana le ofrecía y de ellos nos daba cuenta.

En distintos momentos presencié su carácter solidario no solo con sus amigos y conocidos, incluso con personas que se le acercaban a pedirle ayuda y luego de verificar la situación de la persona, procuraba apoyarlos. En política era un convencido del internacionalismo y de su condición de comunista y, tal como ya señalé, un cumplidor de ese pensamiento de Fidel, el Che y Piñeiro.

Así mismo era con sus amigos y compañeros, no era perfecto, pero era un excelente ser humano, sus caprichos y debates los hacía con mucha honestidad y así lo sentíamos, aunque en ocasiones no llevaba la razón, pero se mantenía siempre firme en sus posiciones, es por eso que todos y cada uno de sus compañeros sentimos el dolor, cuando un amigo se va.


  • Periodista, politólogo y analista internacional.

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