octubre 27, 2021

Eugenio Mendoza Tapia, un ingeniero geólogo con sensibilidad por la cultura minera

Por Luis Oporto Ordóñez -.


El Archivo Histórico de la Minería Nacional, fundado por Edgar “Huracán” Ramírez, es un ejemplo en su género. Su hazaña cobró carta de ciudadanía internacional cuando postuló documentos de invaluable importancia, recuperados de la basura en la que los dejó la administración neoliberal, al Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

Pocas veces la Corporación Minera de Bolivia (Comibol) fue sensible a la cultura. En 1992, el presidente José del Solar financió la publicación de una breve historia de Pulacayo, del periodista Heber Flores. La vena cultural de la Comibol se inició en 2003 cuando el gerente administrativo, Franz Gonzáles, suscribió el Convenio de Asistencia Técnica con la Vicepresidencia del Estado y la carrera de Historia, para capacitar a los cuadros archivísticos de “Huracán”. En 2005, el ingeniero mecánico Arturo Tamayo presentó el proyecto de decreto de creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional, promulgado por Carlos D. Mesa Gisbert, el 14 de mayo de 2004, con lo que cambió el desarrollo de la archivística boliviana. El presidente ejecutivo, Antonio “Mandrake” Revollo, economista y auditor financiero, aprobó el Manual de Archivos de Gestión y el Reglamento de Servicios del Sistema de Archivo de la Comibol (2006). El ingeniero de Minas Hugo “Red Ryder” Miranda hizo lo propio con el Reglamento de la Reserva (2008), que situó al Archivo Histórico de la Minería Nacional en la vanguardia archivística, por ser el único que alcanzó este logro en la administración pública.

Un grupo de ingenieros de minas patrocinó el salto del Archivo Minero al Programa Memoria del Mundo. El ingeniero Marcelino Quispe López apoyó la postulación de “Documentos de la Inmigración de Judíos e Israelitas a Bolivia, durante la Segunda Guerra Mundial, propiciado por el industrial minero Mauricio Hochschild” (Mar del Plata, Argentina, 2016), José Pimentel Castillo firmó la postulación de “Documentos del Plan Triangular para el control político y financiero de la Comibol, 1960-1970” (Willemsted, Curacao, 2017) y el ingeniero Zelmar Andia lo hizo con “Documentos de los Hornos de Fundición de Estaño en Bolivia, 1966-1985” (Panamá, 2018). A él le cabe el mérito de apoyar las postulaciones de los documentos de “Simón O. Patiño y la Guerra del Chaco, 1932-1936” (2018) y de “Félix Aramayo y Compañía, precursores de la explotación, fundición y redes de comercio, 1866-1877” (2019), respectivamente, al Mowlac Nacional.

En ese meritorio grupo de ejecutivos de la Comibol ingresa el ingeniero geólogo Eugenio Mendoza Tapia, formado en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA). Su primera ocupación fue de geólogo (Sociedad Industrial Minero Metalúrgico), labró su carrera como topógrafo, base de la geología minera, con la que recorrió los yacimientos mineros del país palmo a palmo, ascendiendo a geólogo, jefe de oficina técnica y superintendente de mina (Empresa Minera Unificada S. A.); fue geólogo (Consultora Andina), supervisor general de proyectos (Kaiser Engineers Int. Inc.), jefe de proyectos (Comsur), gerente general (Empresa de Servicios Mineros Auríferos), presidente ejecutivo (Fundación Dignidad), asesor general (Corporación de Recursos Americanos) y gerente general de Mendoza & Asociados Consultora Minera. Ingresó al servicio público como coordinador de proyectos y consultor en recursos naturales (Ministerio de Planificación del Desarrollo), director general de desarrollo rural (Ministerio de Desarrollo Rural Agropecuario y de Medioambiente), viceministro de gestión institucional (Ministerio de Relaciones Exteriores), director general ejecutivo (Fondo de Financiamiento para la Minería), viceministro para política minera (Ministerio de Minería y Metalurgia), gerente técnico y de operaciones y presidente ejecutivo de la Comibol.

Ya como presidente ejecutivo de la Comibol, visitó la Casa Museo y Archivo Histórico de la Compañía Huanchaca de Bolivia, en la ciudad de Pulacayo, sorprendiendo con su intempestiva y no planificada presencia, en la que se mostró interesado por conocer los tesoros documentales y bienes culturales mineros que expresan la historia larga de los yacimientos que administraron los Patriarcas de la Plata (siglo XIX), nacionalizados en 1952, con lo que pasó a la administración de la Comibol, hasta el cierre de centros industriales dispuesto por el DS 21.060 de la era neoliberal.

El 14 de mayo de 2021 firmó el Convenio de Cooperación Interinstitucional con la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia para impulsar uno de los proyectos culturales más importantes del siglo XXI, destinado a revalorizar el Patrimonio Industrial Minero (PIM), para elaborar un estado de arte sobre el desarrollo de la infraestructura minera instalada durante los siglos XIX y XXI en territorio nacional, con el que se levantará el catálogo de bienes culturales que conforman el PIM, que servirá para implementar tareas de curaduría museográfica a través de los Itinerarios Mineros, que trazarán la Ruta del Estaño, la Ruta del Tío, la Ruta de la Minería de Oro, la Ruta de la Minería del Sur, labor que se prolongará hasta el 2025, conmemorando el Bicentenario de la Independencia de Bolivia, con lo que se aportará a la reactivación económica de esas regiones.

Ese puñado de presidentes y ejecutivos de la Comibol, expresan la voluntad política del Estado para impulsar proyectos culturales, como lo son el Archivo Histórico de la Minería Nacional y la revalorización del PIM. Gabriel Herbas, director del Banco Central de Bolivia (BCB), que participó en el histórico acto de suscripción del acuerdo, lo calificó como “un convenio revolucionario” por su alcance e impacto social, pues lleva la gestión cultural desde la ciudad de La Paz a los antiguos centros mineros que aportaron generosamente al desarrollo nacional. Esa voluntad política, reconoce aquel hecho, sin el cual no podríamos comprender la historia contemporánea de Bolivia.


  • Bibliógrafo, presidente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia.

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