septiembre 28, 2021

«La región andina está en debate y pueden darse cambios profundos»

Por Carlos Aznarez-.


Julio Fuentes es argentino, dirigente estatal de ATE, y actualmente presidente de la Confederación Latinoamericana y del Caribe de las y los Trabajadores Estatales (CLATE), cargo que le ha dado gran experiencia en el campo sindical y político del continente.

Por ello, no sorprende que ahora ejerza también la Secretaría de Relaciones Internacionales del partido Unidad Popular. Con él quisimos dialogar sobre esta nueva instancia organizativa y también sobre la situación del continente.

– ¿Cómo definirías a Unidad Popular?

-Unidad Popular es una fuerza política cuyo nombre completo es Instrumento Electoral para la Unidad Popular. Nosotros para poder presentarnos a elecciones en nuestro país debimos inscribir una fuerza política y esa es UP.

Somos militantes que originariamente provenimos de la CTA, de la Asociación de Trabajadores del Estado, de las organizaciones de la CTA. Nuestro líder es Víctor De Gennaro y constituimos esta fuerza política que el año que viene cumplirá diez años.

Con  este instrumento electoral hemos empezado a participar en los procesos electorales de Argentina, en la constitución de frentes, y los distintos momentos que se han vivido en la década. Hoy Unidad Popular es integrante del Frente de Todos que es la coalición del Gobierno del país.

– Con respecto a las elecciones legislativas de octubre, ¿piensan postular algunos militantes como diputados para el próximo período?

-Si bien las elecciones constituyen un proceso electoral nacional, las candidaturas se resuelven en cada uno de los distritos, en cada una de las provincias y de las ciudades como la propia Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Estamos participando en casi todas las provincias con distinta suerte.

La relación de fuerza dentro del Frente de Todos no es igual en cada lugar, en algunos sitios concretos tenemos más posibilidades y en otros menos. Pero estamos participando con muchas ganas de que nuestros compañeros y compañeras tengan las posibilidades de acceder a cargos de representación política, tanto en las elecciones de diputados nacionales como en algunos lugares.

Inclusive, coinciden con renovaciones parciales en ciudades con diputados provinciales, dependiendo de la estructura política de cada lugar. Estamos con fuerza participando de esa discusión, aportando a la constitución de una fuerza política en el Frente de Todos.

Queremos que se vaya desarrollando cada día más y que sea una futura fuerza capaz de gobernar el país, además del desafío que implica  el gobierno en una situación tan particular como la que estamos viviendo con la pandemia.

– En lo que hace al ámbito latinoamericano, has tenido participación en lo que hace a apoyar desde Argentina la candidatura de Pedro Castillo en el Perú, algo que has realizado junto a los residentes peruanos aquí. ¿Cómo estás viendo ese proceso que todavía increíblemente sigue sin reconocer a Pedro Castillo como presidente?

-Si, realmente estamos frente a una situación absolutamente escandalosa. Sin dudas, ha quedado en claro que Pedro Castillo ganó las elecciones, esta fuerza política, esta coalición política que es Perú Libre venció al partido de Keiko Fujimori.

Tuvimos la oportunidad de trabajar y militar junto con los residentes peruanos que en Argentina son muchos. La comunidad peruana es muy conocida por todos los argentinos, se concentran fundamentalmente en Córdoba, Mendoza, Rosario y Provincia de Buenos Aires.

Volviendo a la elección, yo creo que la tardanza en el reconocimiento de Castillo se debe a tratar de condicionarlo. Imagínense los  condicionamientos que está recibiendo el futuro presidente del Perú.

Realmente es una situación que tenemos que lamentar, porque Perú es un país clave y marcaría toda una corriente en la zona andina de nuestra América Latina, muy importante con lo que hoy también se está viviendo en Chile con la convención constituyente, o en Bolivia que recuperó el gobierno.

Por otra parte, el año que viene hay elecciones en Colombia, donde ahora se está dando una importante lucha popular. O sea, que la región andina está en debate y se pueden dar circunstancias más interesantes para cambios profundos en el continente.

– Volviendo a Perú ahora se están convocando nuevas movilizaciones y la consigna es “si no hay reconocimiento hay paro general”. ¿Qué fuerza sindical existe para que sirva de presión, para lograr finalmente este reconocimiento?

-Sí, los trabajadores del sector público que en Perú están dentro de la Confederación Sindical de Trabajadores del Estado, apoyaban en la primera vuelta a Veronica Mendoza, el grueso de la gente militaba en ese espacio que luego en la segunda vuelta se volcaron activamente por el candidato Castillo.

Sobre todo, teniendo en cuenta con quien tenía que competir, Keiko Fujimori, que ya todos sabeis que es la derecha más reaccionaria de la región. Por otro lado, la Central de Trabajadores, la CGTP, que es una central muy fuerte, está jugando ahí y hay una capacidad sindical de poder llevar a cabo un paro.

Además, una voluntad mayoritaria de los sectores populares para exigir el reconocimiento del triunfo. Esto abre un escenario de disputa que si no es en la calle no se va a resolver, si no es en la calle esta gente, la derecha, puede plantear cualquier cosa, incluso que Keiko Fujimori ganó las elecciones para así enturbiar todo el proceso.

-Incluso se está hablando de posibilidades de golpe de Estado. De hecho hay militares retirados que dicen tener cierta influencia en otros en actividad, que con este cuento de qué Castillo es comunista y que hay que parar el comunismo están agitando la posibilidad de un golpe.

No creo que haya margen pero sí pueden seguir desgastando la posibilidad de que Castillo gobierne y además condicionarlo de una manera muy grande a futuro.

-Sin dudas, es en la calle donde tiene que lograrse romper este equilibrio que hoy realmente atenta contra el pueblo, contra el Perú y contra el estado de democracia.

Los golpistas y las fuerzas armadas objetivamente no se han depurado y siguen jugando para los sectores más reaccionarios de la sociedad. Se han visto declaraciones de militares durante la campaña, que son terroríficas, parecían venidas de hace 40 años atrás, en época de plena guerra fría. Hay un anticomunismo exacerbado, sabiendo que estas cosas debían estar superadas y por lo visto no es así.

-¿Cómo están viviendo tus militantes estatales de Colombia este proceso donde realmente es asombroso el nivel de represión que hay y el silencio de los organismos internacionales.

-Si, las situaciones como la de Colombia como las de Chile en 2019 demuestran a la clara que los organismos internacionales, las Naciones Unidas, la OEA y otros similares, realmente actúan con total descaro, no tienen un equilibrio ni siquiera una formalidad. Vimos el informe tremendo, falso, exagerado, sobredimensionado, amplificado de la señora Bachelet sobre el tema de la situación en Venezuela y al año siguiente lo mismo en su propio país cuando se daba una represión brutal represiva.

Silencio de radio antes y ahora. Esto demuestra que no podemos esperar nada de esos organismos. También tenemos que ver nuestros límites, no tenemos ni siquiera una capacidad,  los Estados y los Gobiernos más progresistas, de ejercer algún tipo de presión internacional, de denuncia con firmeza.

El más firme que hemos tenido ha sido el papa, la Iglesia católica ha jugado un papel de por lo menos salir  a denunciar la situación. Colombia es parte de un proceso de desgaste de una derecha que sabe que el año que viene pierde la elecciones.

Por otro lado, en el continente, las elecciones le están siendo desfavorables, pese a  los balotaje, a todas las trampas y todo el poder de los medios de comunicación que tienen a su favor.

Que el pueblo vote es un problema para la derecha de nuestro  continente, así que tenemos que estar alerta y muy encima las organizaciones políticas y sociales, porque sin dudas no les va  a temblar el pulso de apelar a formas dictatoriales para seguir manteniendo el poder.

-¿Qué opinás de la lucha que está dando Cuba en estos más de 60 años contra el bloqueo?

-Una vez más se hace necesario repudiar el bloqueo brutal que le hace Estados Unidos a Cuba y también a Venezuela. Es nefasta esa capacidad de poder bloquear a un país y condenarlo. Los cubanos han ido con muchas dificultades resolviendo sus cosas, lo mismo intenta hacer Venezuela.

Pero lo que nos ocurre es que como todos los años, en Naciones Unidas se gana, siempre hay una condena, pero no pasa de ser una cuestión moral, diría que testimonial, porque después, en la práctica sigue el bloqueo. Y el bloqueo continúa porque los países no avanzan sobre las posibilidades de ir rompiendo parcialmente estas decisiones.

Siempre lamenté ver estos gobiernos progresistas que están a favor de Cuba,  pero por ejemplo, Aerolíneas Argentina nunca voló a Cuba durante el Gobierno progresista. Estas son las contradicciones, hay cosas que se deben avanzar, se deben poder hacer.

No se si Argentina no tiene los buques necesarios para transportar, sí se sabe que teníamos buques propios pero fueron parte del desguace neoliberal del estado argentino. Pero con Aerolíneas Argentina, una empresa estatal, todos esperábamos que realizara los vuelos normales a Cuba y no lo hizo

Entonces, me parece que a los gobiernos progresistas hay que demandarles una acción mucha más positiva, no solo el voto del no al bloqueo en las Naciones Unidas, que está bien, pero si no hay acciones concretas para ir rompiendo ese bloqueo, aunque sea parcialmente, seguiremos en deuda con Cuba y Venezuela

– ¿Qué opina la Unidad Popular de cómo está manejando la Cancillería Argentina algunos temas, Venezuela por ejemplo ahora Nicaragua, antes el primer viaje del presidente a Israel y cosas por el estilo?

-Nosotros somos críticos de muchas de las medidas que lleva la Cancillería Argentina, somos críticos y eso no hace a que estemos en el Frente de Todos.

Me parece que hay que tener mucha más firmeza y coherencia. Debe ser coherente, el discurso político de nuestro Gobierno y la acción concreta de la Cancillería. Tiene que haber acciones que muestren autonomía y voluntad de ejercer soberanamente el Gobierno.

Por supuesto, que el Gobierno tiene que expresarse firmemente para que se respete la soberanía de todos los pueblos, y en este caso países hermanos como Cuba y Venezuela.

La Cancillería tiene la obligación de tener una actitud firme y solidaria, claro que no se le puede pedir que salga a apoyar a Maduro, pero si al pueblo venezolano que de ninguna manera vive bajo una dictadura como dicen los gobiernos de derecha.

Los argentinos y latinoamericanos sabemos perfectamente lo que es una dictadura y no nos podemos confundir. En Cuba no hay dictadura, tampoco en Nicaragua y en Venezuela.

Lo podemos decir quienes vivimos en el pasado en una dictadura. Nosotros, como Unidad Popular defendemos enfáticamente la autonomía y soberanía de los pueblos.

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