septiembre 19, 2021

Luis Arce da certeza en campaña con el Covid-19


Por La Época-.


La decisión del presidente Luis Arce de bajar la edad de vacunación hasta los 18 años, garantizar más de dos millones de pruebas antígeno-nasales y reactivos para los PCR –que sumadas a las que ahora existen dan más de cuatro millones–, y comprometer la palabra del Estado para que entre julio y agosto lleguen a Bolivia unas ocho millones de vacunas de distinto origen, es el tipo de medidas que la población esperaba y que le dan al Gobierno la iniciativa política.

El anuncio gubernamental dejó en silencio a los criticones de siempre, en su mayoría opositores políticos y mediáticos. El descoloque ha sido tal que algunas autoridades subnacionales han sostenido que ya no procederán a la compra de vacunas, como con escasa seriedad anunciaron hace semanas, a manera de convertir la pandemia en arma política. En realidad, las autoridades opositoras deberían estar agradecidas con Arce porque les dio el argumento para zafarse de un ofrecimiento que nunca lo iban a cumplir, principalmente por las tremendas dificultades de encontrar disponibilidad de vacunas en un mundo en el que 10 países del capitalismo central concentran un volumen de vacunas muy por encima de lo que realmente necesitan.

Pero no hay que ser ingenuos. La oposición política y mediática no dejará de aprovechar cualquier error o desajuste en la aplicación del plan integral para la inmunización de la población. No les queda otra, pues sus posibilidades de acumulación política en otros campos también les está cerrada.

En materia económica, sin anuncios grandilocuentes, Arce se ha encargado de sacar al país de la peligrosa contracción en la que nos dejó el gobierno de facto (-11%). De acuerdo a fuentes oficiales, en el primer trimestre se ha logrado un crecimiento del 5% y se espera terminar el año con un crecimiento entre el 4% y 5%, según estimaciones del Gobierno y de organismos como el Banco Mundial (BM) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

En el campo de la política, la oposición está contra la pared. La tesis de la sucesión constitucional se les ha caído. La Memoria de la Iglesia católica, las declaraciones de ciertos opositores y lo que quedó registrado en las redes sociales de lo que acontecía entre los días 10 y 12 de noviembre de 2019, han brindado pruebas más que suficientes para asegurar que hubo un golpe de Estado.

Empero, el mensaje del Presidente también hay que leerlo como un jalón de orejas a sus colaboradores. Horas antes de que se anunciara la llegada de ocho millones de vacunas, entre ellas la rusa Sputnik V, un viceministro de Salud declaraba innecesariamente que otras vacunas podían sustituir a la 2da dosis de la vacuna rusa, y si bien dijo que eso no pasaría en Bolivia, fue suficiente para que la oposición usara esa declaración para generar incertidumbre. Ni qué decir de un viceministro del Ministerio de Relaciones Exteriores que muchas veces dice cosas que le son propias al Ministerio de Salud.

El presidente Arce ha tomado la iniciativa. Ahora toca estar por delante y esa es una responsabilidad de todos sus colaboradores.

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