septiembre 23, 2021

La ultraderecha se prepara para “incendiar” la conyuntura


Por La Época-.


Cada vez queda más claro que la oposición al presidente Luis Arce seguirá similar ruta a la que desarrolló contra Evo Morales. Las declaraciones furibundas, llenas de amenazas, del gobernador de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, y del presidente del Comité Pro Santa Cruz, Rómulo Calvo, dan una idea precisa de que el epicentro de la oposición será el departamento oriental, donde fracciones democráticas de ella terminan siendo arrastradas al discurso y la lógica de la ultraderecha.

Pero no es el temor a la oposición, que es bueno que exista, lo que nos lleva a reflexionar sobre el tema, sino las motivaciones y las herramientas que esa oposición está dispuesta a llevar adelante. Ambos personajes no se han cuidado de lanzar advertencias, desde hace dos semanas, en sentido que al gobierno de Arce le pasaría lo mismo que a Evo Morales si continúa con la “persecución” de los dirigentes opositores. Es decir, que al actual Gobierno se le acortaría el tiempo de mandato y, como sabemos, la única manera de hacerlo es a través de un golpe de Estado.

Es poco probable que a Camacho y Calvo les preocupe la suerte de Áñez y sus colaboradores. El uso del proceso penal que se lleva adelante en la Justicia solo es un pretexto y esfuerzo desesperado para tratar de aglutinar a los contrarios al gobierno popular de Arce, quien en escasos ocho meses ha demostrado que se está sacando al país de la profunda crisis económica dejada por el gobierno de facto, enfrentando con bastante coherencia la pandemia del coronavirus.

En realidad, hay que subrayar, lo que le preocupa a la oposición política, cívica y mediática es que, desde ese lado, no se tiene una alternativa seria que se perfile para disputar el gobierno por métodos democráticos ni que represente con mayor fiabilidad sus intereses estratégicos. Estamos señalando que en la medida que las fuerzas opositoras sean incapaces de gravitar en el campo político-institucional, es cuanto más tentadas estarán para volver a recurrir a herramientas no democráticas en la búsqueda de alterar el curso de la historia.

Otro aspecto similar a lo que se hizo contra el gobierno de Evo es levantar la bandera de la “ocupación de tierras” de parte de indígena campesinos no cruceños, particularmente en la amplia región de la Chiquitanía. No en vano se ha convocado a que la Comisión Agraria Departamental muestre señales de desmarque de la legislación nacional y que además se guie por la consigna de “primero los indígenas de Santa Cruz”. La apelación a un “racismo regionalista” sigue figurando como uno de los detonantes.

A eso habrá que agregar la instrumentalización política de los incendios que se producen en esa zona en los meses de agosto y septiembre de cada año debido a los “chaqueos” y al extremado calor que actúa como mecha corta sobre una vegetación que en esa temporada es bastante seca, lo que ya es un serio problema a enfrentar para el gobierno de Arce. Pero el peligro no acaba ahí. No es nada exagerado afirmar que también en esa zona se puedan producir incendios provocados por sectores de la ultraderecha para agravar la situación y construir la sensación, con respaldo de medios de comunicación y redes sociales, de que “al centralismo” no le interesa Santa Cruz.

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