septiembre 16, 2021

Atajo (primera parte)

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


El 2007 con Ricardo Rojas, hijo del profesor Gonzalo Rojas Ortuste del Cides de la UMSA, armamos un grupo urbano de militancia política –los tiempos exigían estar a la altura de la historia– al que llamamos “Juventud para el cambio”; estudiábamos, leíamos, debatíamos, jugamos juegos de estrategia como War o Marathon, pero también escuchábamos música, en eso nos pegó muy fuerte la agrupación de rock nacional Atajo, irreverente en el contexto social. Comenzamos a seguirlos en sus tocadas, nos hicimos fan –coloquialmente hablando–, seguimos a Panchi Maldonado, las canciones las convertimos en himnos, entre ellas estaban “Nunca más”, “Que la D. E. A. no me vea” y “Ay mamita”.

Ahora me tocó tener una linda conversación con Panchi Maldonado, en profundidad.

Mucho donde beber

“Cuando era muy niño comencé a descubrirme en la música. En el kínder lo que más me gustaba eran las canciones que me enseñaban, mi padre era policía y cuando iba a la Academia siempre estaba al lado de la banda, mi sueño era tocar el redoble; a la par, mi padre era un músico frustrado, siempre traía instrumentos, había guitarras, charangos, bombos, instrumentos de vientos, y creo que el sueño de él era tocar, pero nunca pudo, era más de escuchar, le gustaba mucho el folklore y la música tradicional. Cuando yo fui más grande tuve una influencia de mis hermanos mayores, ellos escuchaban The Beatles, Pink Floyd, Elton John, Los Gatos, Mercedes Sosa, Silvio, León Gieco. Silvio Rodríguez tenía esa influencia, tenía mucho de donde beber.”

“Empecé con la guitarra que tenía en el living como adorno, un amigo me enseñó tres acordes; luego yo iba a las guitarreadas a robar acordes, me anotaba cómo tocaban las canciones, llegaba a casa a practicar, soy un autodidacta, esa fue mi forma de aprender, a veces ni sabía los nombres de los acordes, pero los tocaba. Me acuerdo que en el barrio Alto Següencoma iba a la cancha donde jugaban fútbol y lo buscaba al Gringo Gonzales, sabía que él tocaba, y le pedía que me enseñara algunas canciones como “Rasguña las piedras” de Sui Géneris. Después, cuando comencé a tocar mejor, a componer, siempre quería hacer canciones.”

Atajo

“Estudiaba en el Colegio San Ignacio, cargaba mi guitarra todo el día, una vez me castigaron y me dijeron que dé vueltas a la cancha tocando, y yo feliz; ahí armé mi primer grupo junto a mi hermano, Milton Maldonado, que fue el primer guitarrista de Atajo, y también con Coque Gutiérrez, que era el bajista de Lapsus, teníamos un trío y hacíamos canciones de Sui Géneris.”

“Cuando ya salí bachiller formé otro trío llamado ‘Debajo la piedra nuestros sueños se nos estrellan’, era un nombre larguísimo. Después de eso empecé con el grupo La Blusera, que pegó muy fuerte en la ciudad de La Paz, nos codeamos con las mejores bandas; y luego empecé con Atajo en 1996. La Blusera tenía dos integrantes, yo hacía mis canciones, tocaba la armónica, la guitarra y cantaba; Marcelo Siles, que también componía, tocaba la primera guitarra y cantaba, era un bluesman, todo era blues para él; yo no quería hacer solo blues, quería experimentar otras cosas, hasta que decidí comenzar mi camino, camino corto al que le puse Atajo; así formé mi proyecto.”

Personajes paceños

“El primer disco que grabamos con una disquera, Discolandia, y salió a la venta es el ‘Personajes paceños’, pero tuvimos otro disco que lo hicimos en el pub Equinoccio, cuando quedaba en la calle Belisario Salinas, con Alfredo Bellot; nosotros no le dimos mucha importancia, él le puso una tapa, los nombres a las canciones y lo llamó: ‘Atajo en vivo’.”

“Muchas personas pensaron que tratamos de hacer un disco parecido a la versión de Jaime Saenz Personajes paceños, pero no fue así, ni siquiera había leído el libro en ese momento. Me puse a trabajar en un proyecto que se llamaba ‘Mi casa’, me metí de voluntario, quería saber cómo era la vida de los chicos en situación de calle, estoy hablando del año 1995, tomé mucho contacto con la ciudad, con la noche, ya en la universidad tenía los ojos bien abiertos con lo que pasaba en la ciudad, me pasaba horas caminando, me subía en el micro, me sentaba en la Plaza San Francisco, en el Correo, como un observador, de ahí salieron canciones como ‘Personajes paceños’ o el ‘Loco herramienta’, que nunca la publiqué –la tengo grabada–; también ‘De Satélite a la Pérez’.”

Jornadas de octubre 2003

“El disco ‘Nunca más’ llega en un momento muy importante, había una ruptura de lo que debías hacer como ser humano, aparte de hacer música y elegir un camino por el cual caminar.”

“En esa época vivía en pleno centro, al lado del edificio Hoy, en la Avenida 6 de Agosto, así que veía las marchas. Cuando comenzó el conflicto decidí salir a marchar, apoyar, pero, como no me sentía del todo satisfecho con eso, me metí a la huelga de hambre que se instaló en el Montículo con un grupo de intelectuales, de artistas, entre ellos estaba Silvia Rivera, Álvaro Montenegro, Ricardo Zelaya del Equi, Ximena Morales, Mauricio Montero, otras personas más, sabía que como músico tenía que apoyar.”

“Organizamos ahí un concierto, tenía que ser en la plaza del Montículo, estuvieron presentes Pateando al perro, de Gonzalo Gómez; el Mauri Montero, íbamos a estar nosotros y muchos artistas más, pero cuando ya estaba todo armado se canceló el concierto porque los curas de la Iglesia no quisieron darnos electricidad, nos bajaron la palanca.”

“Al día siguiente terminó la huelga, porque renunció Gonzalo Sánchez de Lozada (Goni), el expresidente que masacró al pueblo boliviano, pero yo estuve mucho tiempo trabajando estas canciones, ahí salió el ‘Nunca más’, que resume todo el disco, o fue la canción que dio luz todo lo que estaba pasando en ese momento; también la canción ‘Ay mamita’, que cuenta claramente lo que ha pasado en la Guerra del Gas. Nosotros sacamos un video donde han participado los familiares de los muertos, igual los heridos.”

“Así es como nace este disco, en la batería estaba Quilco Paz, en la percusión Gerardo Sepúlveda, en el acordeón Hernán Ergueta, en la guitarra eléctrica Germán Romero, en el bajo Julio Jaime, yo cantaba y tocaba guitarra; participó en muchas de las canciones María Teresa Dal Pero, de nacionalidad italiana y parte del Teatro de los Andes, fue como la corista del grupo; además trabajamos muchísimo en el disco, fueron momentos maravillosos que pase junto a ella, de amistad y música, lastimosamente este año falleció. Ha sido un disco que tiene mucho ñeque y mucho amor, es así como salió al público y creo que es un disco que gusta a la gente.”


  • Cientista político.

1 comentario en Atajo (primera parte)

  1. Atajo es un grupo qur realmente es bueno en todo (letras, musica, contenido, etc., etc., etc.) solo espero que no pierdan ese norte de ser contestatarios y no se engatucen con el gobierno actual que a todas luces es injusto.

Deja un comentario