septiembre 16, 2021

La OEA debe ser sustituida


La Época -.


La propuesta del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA) “por otro organismo verdaderamente autónomo, no lacayo de nadie, sino mediador, a petición de las partes en conflicto”, va ganando terreno a pocos días de haberla planteado, el 21 de julio pasado, en un encuentro de cancilleres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac).

El planteamiento de AMLO fue recibido con gran satisfacción por los cancilleres. A nivel de presidentes, dos se han pronunciado favorablemente de forma pública: Luis Arce de Bolivia y Alberto Fernández de Argentina, y es previsible que otros se vayan sumando de a poco a esta idea. El presidente boliviano no perdió tiempo y el 22 de julio sostuvo estar de acuerdo con la creación de un organismo que respete los equilibrios regionales, la autodeterminación de los pueblos e impida la hegemonía de un solo Estado. El mandatario argentino este jueves 29 señaló, en claro respaldo a esa idea, que la OEA “ha dejado de ser un organismo que funcione y sirva a América Latina, por lo que resulta necesario recrear un nuevo ámbito que exprese mejor a la Región”.

Es evidente que esta propuesta requerirá de tiempo para ir ganando consistencia, dado los complejos entramados institucionales que se deben desmontar a nivel regional y en cada Estado, donde es altamente seguro que las fuerzas conservadoras, timoneadas por los Estados Unidos, harán todo lo que esté a su alcance para ir enfriando el planteamiento de AMLO. Pero, además, no faltarán algunos que sostengan que ese “otro organismo” es también para que desaparezca de escena la Celac, lo cual sería contraproducente pues se trata de un espacio latinoamericano y caribeño de importancia.

La OEA está seriamente cuestionada en su papel de organismo neutro. En los últimos años, desde su Secretaría General se ha sido parte de todas las formas de agresión que Estados Unidos lleva adelante contra las revoluciones de Cuba (que no es miembro de ese organismo desde 1961), Venezuela (que se retiró) y Nicaragua, así como su abierto involucramiento, a través de un informe tendencioso y alejado de la realidad de los hechos, en el golpe de Estado a Evo Morales en noviembre de 2019. Las dudas sobre el comportamiento ético de la OEA en nuestro país son de tal magnitud que la cámara de representantes estadounidenses acaba de aprobar una ley, que ahora debe ir al Senado, para que se desembolsen fondos para que un equipo de expertos investigue el rol de ese organismo en las elecciones bolivianas de 2019 y en la violación de Derechos Humanos.

Si uno observa la historia larga de la OEA encontrará más de un centenar de razones para fortalecer la propuesta de su sustitución: nunca se pronunció contra los regímenes militares en las décadas de los 60 y 70; no tomó parte activa en resolver los conflictos armados en Centroamérica; tuvo silencio cómplice en las invasiones estadounidenses a Guatemala, República Dominicana, Haití, Panamá y Granada; no dijo nada sobre la intervención militar británica en las Malvinas argentinas y fue parte de la ofensiva contra los gobiernos progresistas y de izquierda en la Región.

Y sí, la OEA debe ser sustituida.

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