septiembre 27, 2021

“No hay mujeres libres sin pueblos libres”


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


Iniciamos nuestra reflexión de hoy con la pregunta propuesta por Manuela Dávila, una de las mujeres políticas más representativas de Brasil: ¿Es relevante para nuestros pueblos la participación política de las mujeres? ¡Y nos aprestamos a responder que sí! No solo es relevante, es sustancial para la transformación de sociedades sin discriminación, con más justicia y con más derechos.

No es posible entender la política y mucho menos la construcción de democracia sin mujeres, tampoco se puede entender las sociedades sin detenernos en la profundidad de los aportes de las mujeres y en su capacidad transformadora.

En este orden de ideas es importante reflexionar sobre la relación de las mujeres y la política, y no estamos hablando de una única mujer, planteamos cruzar todas las realidades, las distintas desigualdades y como estas se entretejen y se profundizan en el ejercicio político. “Las mujeres políticas de izquierda luchamos para que todas las mujeres tengan derechos, alimentación, educación, luchamos para cambiar la vida de todas las mujeres”, nos explica Manuela al referirse al rol que cumple desde su trinchera, en sociedades machistas donde las políticas públicas de austeridad y de reducción del Estado impactan de manera diferenciada a las mujeres en su cotidianidad y profundizan las desigualdades.

Hoy las mujeres estamos más organizadas y esto permite impulsar agendas que deben ser retomadas por las mujeres políticas. Cada mujer que está hoy en un espacio público donde puede tomar decisiones es un ejemplo de ruptura del espacio privado; el solo hecho de su presencia representa un cuestionamiento de las desigualdades estructurales, por ello es necesario “pensar en un nuevo poder, en un poder feminista” pues debemos entender que la emancipación de las mujeres es la emancipación de los pueblos y de la sociedad.

Tarea muy compleja la planteada por Manuela, una mujer política que todos los días es estigmatizada, vulnerada y amenazada por el hecho de ser mujer. Es víctima de la violencia política que la extrema derecha utiliza en su país para atacar de manera diferenciada y exacerbar el odio contra las mujeres que ostentan un cargo público y que representan una amenaza para el poder patriarcal y hegemónico. A través de narrativas violentas naturalizadas en medios de comunicación y en el debate público minimizan su contribución para debatir, generar propuestas, sus luchas y agendas. Las mujeres siguen siendo vistas como objetos sexualizados, cuyos roles de género no son compatibles con el espacio público.

Seguiremos luchando, nos dice esta guerrera, luchando hasta la victoria de nuestros sueños; seguiremos superando obstáculos, buscando la verdadera libertad, pues para que las mujeres seamos libres necesitamos alimentar a nuestras familias, educar a nuestros hijos, necesitamos salud y seguridad para nuestros ancianos, por eso “no hay mujeres libres sin pueblos libres”.

* Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

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