septiembre 24, 2021

Rostros de niños custodian la esperanza en las paredes de La Habana

El paisaje de La Habana, capital de Cuba, ha incorporado desde 2015 murales con rostros de niños. Se trata de una serie que su creador, el artista Maisel López, denominó ‘Colosos’ y que tiene su inspiración en la frase del poeta e intelectual José Martí: «Los niños son la esperanza del mundo».

Realizados en su mayoría en blanco y negro, los retratos incorporan el color en objetos de especial simbolismo en Cuba como la bandera de tres listas azules, dos blancas, un triángulo rojo y una estrella; así como pájaros y mariposas relacionados con la sensibilidad y la delicadeza de la infancia o con la fauna típica de esta región caribeña.

«Siempre tuve la inquietud de concebir pinturas de gran formato. La primera surgió gracias a un vecino que me prestó una de las paredes de su casa. En esa oportunidad reflejé la sensibilidad de una niña cuya foto encontré en una revista y percibí el enorme impacto de la obra en la gente y la comunidad», confesó López a Sputnik.

La repercusión, el cambio en el entorno y la inquietud de los espectadores determinó el comienzo de la serie que ha generado no pocas leyendas urbanas vinculadas a los pequeños representados. No obstante, el creador apuesta por la exhibición de una imagen de inocencia, belleza, alegría, ilusión y vida, tradicionalmente asociada al mundo infantil.

¿Quiénes son los niños pintados en La Habana?

Auxiliado del acrílico y los barnices impermeabilizantes, Maisel garantiza la perdurabilidad de la obra el mayor tiempo posible, si bien considera que es un arte efímero, concebido para durar entre cinco años y una década como consecuencia de la humedad del clima en la isla y la propia interacción de la pieza con el público.

«Las personas conectan y se identifican con ellas e, incluso, recuerdan los sitios exactos donde están pintadas. Luego del primer mural tomé imágenes de los niños cubanos de entre cinco y ocho años de edad, siempre con la autorización de los padres. Resulta ahora algo simpático porque son los padres quienes vienen a mi casa con sus hijos», aseguró.

Tiene una carpeta colmada de fotos y, entre ellas, selecciona aquellas cuyas miradas, sonrisas y expresiones quedarán, finalmente, plasmadas en las paredes. Muchas veces el realismo y destreza de los trazos contrasta con entornos sombríos, despintados, desgastados o muros de construcciones incompletas y vetustas.

El paso previo lo constituyen los permisos de las autoridades locales y la aprobación de los integrantes del barrio seleccionado, la generalidad de los Colosos aparece en el municipio Playa. «Las personas conocen la obra, de ahí que se abran numerosas puertas, pues ellos saben que lejos de afectar, la imagen cándida y feliz anima los lugares grises de la ciudad», consideró.

Para el pintor de los «niños gigantes»—como también se los conoce popularmente— la suma de los murales conforma una galería a cielo abierto, inscrita en el denominado arte urbano y con un mensaje diverso, consciente y responsable: «Las grandes proporciones llaman también la atención de la sociedad actual sobre el cuidado de los pequeños en tiempos de COVID-19», advirtió López.

Precisamente, durante la pandemia Maisel dejó la práctica artística en las calles por los lienzos sobre temas actuales, principalmente, la crisis epidemiológica; no obstante, a la producción de murales en esta etapa incorporó mascarillas. También intervino en la enseñanza de 120 aficionados a la pintura mediante clases online y exposiciones en redes sociales.

«Mi obra tributa también a los médicos del país, su esmerada atención, experticia y amor; muestra la impronta del mensaje Cuba salva esparcido por el mundo con incontables ejemplos y pretende contentar el alma. La realización de los murales puede demorar una o dos semanas, en dependencia de las dimensiones de la pared», puntualizó el artista.

Justo antes de los primeros casos de COVID-19 en Cuba, en marzo de 2020, el artista desarrollaba un taller presencial con jóvenes y adultos amantes del universo técnico de las artes plásticas para dotarlos de habilidades y sensibilidad estética y, con anterioridad, sumado a la destreza y el pincel, impartió clases en la Casa de la Cultura de Playa durante 10 años.

Además de casas y tiendas, los Colosos están en instituciones estatales como el Acuario Nacional de Cuba, tres piezas donadas al Hospital Pediátrico William Soler de La Habana y en el Hospital Saturnino Lora de Santiago de Cuba, en el oriente del país.

«Quiero aclarar que por ninguno de los Colosos yo percibo una ganancia monetaria. Pinto porque me emociona y lo hago de corazón como un regalo para el disfrute de la gente», reconoció.

La Academia de Arte San Alejandro, cuna del talento

El artista egresó en 2007 de la reconocida Academia de Arte San Alejandro, situada en el habanero municipio de Marianao y con una historia de formación académica desde 1818. Su creador fue Alejandro Ramírez, director en aquel entonces de la Real Sociedad Económica de Amigos del País, asociación para difundir las nuevas ideas y conocimientos científicos.

No obstante, el primer director de esa Escuela Nacional de Bellas Artes fue el pintor francés Juan Bautista Vermay (1784-1833), al que sucedieron cubanos como Armando Menocal (1863-1942), Leopoldo Romañach (1862-1951), Florencio Gelabert (1904-1995) y Carmelo González (1920-1981), quien incorporó el grabado sobre madera, xilografía y calcografía.

Considerada como la más antigua de las instituciones de su tipo en Hispanoamérica y el segundo centro docente de Cuba, antecedido por la Universidad de La Habana, recibió en sus aulas, entre otros, al vanguardista Wilfredo Lam (1902-1982); Amelia Peláez (1896-1968), de su autoría es el mural de la entrada principal del Hotel Habana Libre y Rita Longa, Premio Nacional de Artes Plásticas en 1995.

«La escuela nos dota de herramientas para enfrentar el arte y en ella el creador asume determinadas formas de pensar y hacer, pero realmente mi formación y graduación principal ha sido en la calle», concluyó López quien es merecedor, entre otros, de varios premios en el Salón Habana de Artes Plásticas.

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