septiembre 16, 2021

Desafíos de la economía durante y después de la pandemia

Por Roxana Vaca Uriona *-.


A diferencia de las anteriores pandemias que ha enfrentado la humanidad a lo largo de su historia, la hoy conocida como Covid-19 se ha expandido a nivel mundial, por ello la prioridad de los Estados es lograr contenerla y reactivar las economías, considerando que ha generado y seguirá generando una mayor cantidad de pobres en todo el mundo y una cada vez mayor cantidad de personas con diferentes patologías de base como consecuencia de secuelas que prevalecen luego de haber sobrevivido a este virus, que a su vez ocasionarán desequilibrios en nuestras economías y costos cada vez mayores que deberán ser cubiertos a través de fuertes políticas sociales.

La pandemia ha evidenciado que sistemas de salud básicamente privados, incluso en los países desarrollados, no han podido controlar la crisis sanitaria, mientras que economías desarrolladas como China y subdesarrolladas como Cuba han demostrado que al tener sistemas de salud públicos y gratuitos se encontraban en mejores condiciones para enfrentar el virus, por eso es que la mayor cantidad de personas que han muerto sean de países como Estados Unidos (613 mil) y Brasil (557 mil), no así China (cuatro mil 436), donde inició el virus.

Otro ejemplo es la comparación entre Bélgica, con un sistema de salud basado esencialmente en los seguros sociales y voluntarios privados; Bolivia, donde la salud es atendida por el Sistema Único de Salud (SUS), la seguridad social y lo privado; finalmente Cuba, con una economía colapsada producto de la caída del turismo y agravada por el injusto e inmoral bloqueo que por más de seis décadas los Estados Unidos sostiene sobre este país y que ha sido profundizado en la pandemia, con un sistema de salud universal y gratuito (Ver tabla).

Podemos decir que el Covid-19 ha puesto al desnudo que el sistema neoliberal ha fracasado en la contención de la pandemia frente a sistemas de salud de países donde es universal y gratuito, demostrando además que no es determinante el nivel de ingresos ni el estado de la economía para contener con mejores resultados la crisis sanitaria.

Conocemos que el Covid-19 ha traído en general una mayor tasa de desempleo debido a las políticas de encapsulamiento, cierre de empresas, contracción de los mercados, cierres de fronteras, y por consiguiente una disminución drástica de los ingresos en general y en especial en los trabajadores informales que sobreviven día a día, con una mayor incidencia en las mujeres por ser estas las que conforman mayoritariamente este sector; quienes ven como su situación se ha deteriorado de manera drástica y perciben el riesgo real de su propia sobrevivencia. En general la pandemia tiene incidencia en la depauperación de las condiciones de vida de los trabajadores y aunque existe una recuperación del empleo durante el actual Gobierno, también se constata un deterioro de las condiciones en que estos nuevos empleos se generan, considerando que el ejército de desocupados ejerce presión sobre el sector empleado que está dispuesto a prescindir incluso de beneficios sociales con tal de acceder a un empleo en este tiempo de crisis.

Existe además en la sociedad temor generalizado de contraer la enfermedad, cómo sobrevivir a ella, en cómo asumir las cuarentenas y el aislamiento social. Los jóvenes y niños se ven afectados por el encierro, alejados de su cotidianidad y los procesos educativos; el acceso a estos últimos está dado por la pertenencia a una clase social, la misma que condiciona el mayor, menor o nulo acceso a la educación, con brechas que se van agrandado año tras año.

Al mismo tiempo, las economías desarrolladas, con la salvedad de Cuba, encuentran una oportunidad de mayor acumulación de capital a través de la producción de vacunas que permitan enfrentar la pandemia; comenzando la guerra comercial para ver quién produce y/o vende vacunas, respiradores, materiales de bioseguridad y medicamentos que se requieren para hacer frente al Covid-19. En este contexto, la solicitud de liberación de las patentes que lidera nuestro país y que permitiría tener acceso a las vacunas a un precio menor, es el nuevo reto que tienen los países de ingresos medios y bajos, ya que la vacunación será anual hasta que se logre una vacuna que permita protección a más largo plazo o definitiva.

La referencia a Cuba se debe a que es el único país de América Latina que viene desarrollando cinco candidatos vacunales, con dos vacunas que van en la segunda fase, como son Abdala y Soberana 02, y que han mostrado una efectividad superior al 90% con sus tres dosis, y que en el caso de Abdala ya cuenta con pruebas iniciales para edades pediátricas, lo que crea grandes esperanzas en países como el nuestro.

Luego de 11 meses de un desgobierno golpista que derrumbó nuestra economía, destruyó las empresas estatales, robó y asesinó a nuestro pueblo, encapsuló a nuestra población como instrumento para controlar la pandemia y el descontento popular, hoy debemos festejar que está en marcha un modelo que permite fortalecer la economía y revertir los indicadores negativos que nos dejaron y que contamos con un Plan Estratégico de lucha contra el Covid-19. En base al informe presentado por el Ministro de Economía y Finanzas Públicas en “Evaluación de la Economía Boliviana” del 20 de julio de 2021, en el marco de las Jornadas Monetarias del Banco Central de Bolivia (BCB), podemos constatar que en abril de 2020 presentábamos un decrecimiento de la economía en 7,5%, mientras que con las políticas implementadas por el actual Gobierno tenemos un 5,3% de crecimiento estimado hasta abril de 2021, cifra que es reafirmada por las proyecciones que para el 2021 hacen el Fondo Monetario Internacional (FMI) con 5%; 4,7% el Banco Mundial (BM); y 5,1% la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal). Las medidas y el Plan pueden verse en el informe ya indicado.

Tenemos razones para sentirnos orgullosos, nuestro Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp) está demostrando una vez más su viabilidad, nuestro Gobierno cubrirá con vacunas al 100% de la población a partir de los 18 años; el costo invertido para atender la salud ha sido de Bs1.612 millones desde noviembre 2020 a junio 2021. Ahora podemos mostrar que la salud es para los bolivianos un derecho, como lo consigna nuestra Constitución; nos falta, pero saldremos adelante.


  • Economista, convencida de que una sociedad mejor  es necesaria y posible.

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