septiembre 16, 2021

A 50 años de la dictadura de Hugo Banzer Suárez

Por Boris RÍos Brito *-.


Tras 50 años muy poco se sabe del golpe que ungió como presidente a Hugo Banzer Suárez; se conocen algunos actores y porqué un Banzer pequeño y aparentemente timorato fue presidente con el apoyo del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Víctor Paz Estenssoro y la Falange Socialista Boliviana (FSB) antagónica al movimientismo.

Claro, una Asamblea Popular, aunque haya tenido errores y fuera advertida hasta el cansancio de los aprestos golpistas, había sonado las alarmas conservadoras que no concebían que obreros y organizaciones sociales radicalizadas de izquierda comenzaran a debatir el futuro socialista de una Bolivia que se había fundado y desarrollado sobre los hombros de campesinos, mineros y obreros, contra la indiada y a favor de un abolengo casi ficticio, pero blancoide.

Banzer marcó una época en el país, que tiñó de sangre y represión, para abrir el paso al neoliberalismo en el marco de una dictadura militar cuadrada al Plan Cóndor de guerra anti-comunista y de control geopolítico que el imperialismo norteamericano orquestó con éxito. Pero hoy, desde burdos apologistas hasta tributantes vacíos van tergiversando la historia y alejando la recuperación de la memoria en procura de justica, por lo que me permitiré algunas notas críticas.

Una dictadura fascista

Banzer se hizo de la silla presidencial desde Santa Cruz, con el apoyo de bandas paramilitares y un discurso conservador, blanco y religioso que se aterraba del “enemigo” para azuzar y generar hordas fascistas contra el pueblo.

Rápidamente implementó un régimen de terror y de represión contra sectores mineros y estudiantiles, de control sobre el movimiento campesino, bajo el objetivo de eliminar físicamente al Ejército de Liberación Nacional (ELN), que comprendía como enemigo a aniquilar, según un documento desclasificado y publicado en la biografía no autorizada de Banzer escrita por Martín Sivak.

Así, se implementó una sistemática violación de Derechos Humanos bajo una diatriba anti-comunista, nacionalista y de corte religioso-católica-conservadora que se articuló plenamente al Plan Cóndor, donde a la orden de las directrices del Departamento de Estado de Estado Unidos, los gobiernos del Cono Sur intercambiaron experiencias, compartieron fuerzas, eliminaron adversarios y reprimieron a los sectores populares hasta el punto de retroceder varias décadas en conquistas sociales: sin derecho a la libre expresión ni a la protesta, reinaban las torturas, el encarcelamiento ilegal, las masacres, los asesinatos, las desapariciones forzadas, las ejecuciones sumarias, la violencia sexual, entre otras.

En tal cuadro del horror, sin organizaciones sindicales ni políticas libres, se sembró el terreno para implementar un neoliberalismo salvaje en desmedro de las mayorías y en directo favor al imperialismo yanqui y sus esbirros criollos. La de Banzer fue una dictadura fascista y cruenta.

Un dictador elegido

En varios lugares en donde masacró, Hugo Banzer con el tiempo ganó elecciones e incluso llegó a ser Presidente constitucional de Bolivia. Pero esto no es un fenómeno que corresponda a la capacidad de él mismo, como da a entender el converso Rafael Archondo en una pasada columna de opinión publicada en el periódico Página Siete, sino el producto más cruel del disciplinamiento social que emplea un régimen dictatorial con la supresión de derechos políticos y civiles y la violación sistemática de Derechos Humanos, que, dicho sea de paso, nada tuvo que ver con el gobierno de Evo Morales, que sí fue un fenómeno de liderazgo social.

A causa de ese disciplinamiento social es innegable que la sociedad boliviana tiene cierto encanto con las Fuerzas Armadas, lo que también deriva de ello que el Servicio Militar se convierta en paso obligado para adquirir derechos ciudadanos, sobre todo en clave de herencia colonial y racista, ya que sobre todo se aplica a los jóvenes del área rural.

Banzer, un pequeño ser amante de los alemanes nazis, quiso manejar la endeble estructura del Pacto Militar-Campesino heredada de Barrientos, pero sin sus maquiavélicas habilidades terminó masacrando a decenas de obreros y más de un centenar de campesinos en la llamada Masacre del Valle en Cochabamba, y sembrando el descontento necesario para que el propio movimiento campesino se articulara finalmente con independencia política.

Poco se recuerda a Banzer porque no fue otra cosa que un dictador bestial e inhumano y un demócrata vulgar y mediocre que con dinero y acuerdos quiso legitimar una vida manchada con la sangre de las y los bolivianos, pero no lo logró.

Memoria, Verdad y Justicia

La deuda histórica con la Memoria, la Verdad y la Justicia es todavía vigente en nuestro país, faltan esfuerzos honestos y ajenos a la mediocridad que permitan llegar a la verdad histórica de los hechos e identificar el grado de responsabilidades directas e indirectas de quiénes operaron, planificaron, apañaron y ejecutaron estos crímenes de violaciones graves de Derechos Humanos y hacer justicia.

Parafraseando a Walter Benjamin, solo a una humanidad redimida le es permitido hacerse de su pasado y esta tarea nunca deja de ser posible.


  • Sociólogo.

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