septiembre 27, 2021

Bolivia, la OEA y la manipulación opositora


Por La Época-.


La oposición no tiene más tarea que confundir a la población con lecturas alejadas de la realidad, pero que, respaldadas por un poderoso aparato mediático –medios de comunicación y redes sociales–, construyen sistemática y permanentemente una postverdad para atacar al gobierno del presidente Luis Arce.

La intervención boliviana en la Organización de Estados Americanos (OEA), el pasado miércoles 25 de agosto, para denunciar la injerencia de ese organismo, principalmente de su secretario general, Luis Almagro, no ha escapado a esa lógica con la que la derecha actúa desde enero de 2006, cuando un indígena campesino asumiera por vez primera el gobierno del entonces Estado republicano, y que ahora se mantiene después de que el pueblo recuperó la democracia y eligió a otro presidente identificado con el Proceso de Cambio.

Resulta que a partir de que la mayoría de los países respaldó la posición de Almagro, quien no pudo disimular su odio contra el proceso popular boliviano ni ocultar su abierta injerencia, los políticos y los medios opositores locales señalan al unísono que Bolivia perdió en la OEA por solo haber contado con el respaldo de México, Nicaragua y Argentina. Y ahí irrumpe la manipulación. Salvo que el Gobierno pensara de otra manera, de lo que no hay constancia, la asistencia a la reunión del Consejo Permanente de la OEA fue vislumbrada como un espacio internacional para denunciar el carácter injerencista del organismo y Almagro en las elecciones de octubre de 2019 y de su participación en el golpe de Estado de noviembre de ese mismo año.

La presencia del canciller, Rogelio Mayta, y del ministro de Justicia, Iván Lima, además del embajador boliviano ante la OEA, Héctor Arce, surgió luego que Almagro volviera a reiterar, en la tercera semana de agosto, la validez de la auditoría electoral en la que, según ese informe, se dice que hubo “manipulación dolosa de las actas y los resultados electorales”, un extremo que ha sido desmentido por los estudios de más de cinco universidades e institutos de prestigio en Estados Unidos, Europa y América Latina. La delegación boliviana fue aun cuando sabía que iba a actuar en un escenario con una relación de fuerzas adversa y de que su intervención tenía solo un valor político.

Sostener que el Gobierno apostaba a un escenario diferente del que se registró el miércoles pasado no es creíble, salvo que se haya vuelto a cometer el error de olvidar la larga historia de la OEA en la Región y su papel ante el gobierno de Evo Morales. El 22 de octubre de 2019, y de manera inexplicable, Bolivia y la OEA suscribieron un acuerdo con efecto vinculante para hacer una auditoria electoral de las elecciones y cuyo informe final tenía que ser enviado al país, por canales diplomáticos, para su consideración antes de su publicación. La OEA incumplió el acuerdo, pues en la madrugada del sábado 9 de noviembre colgó en su sitio web un “informe preliminar” que no estaba contemplado y que fue el detonante para la interrupción democrática.

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