noviembre 27, 2021

Negro y Blanco (primera parte)

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


A Mario Luis Ramírez Ballivián lo conozco hace varios años, de hecho si alguien me preguntara por algún artista boliviano referente de la izquierda sin duda daría su nombre. También tuve el grato honor de que en 2016 me invitara a participar como coordinador regional del proyecto “ArteConciencia”, por temas de tiempo laboral nunca lo concretamos.

Mario es fundador e integrante del Dúo Negro y Blanco, tiene un repertorio con discos como Negro y Blanco (1999), Testimonios 1 y 2 (2001), Negro y blanco en blanco y negro (2003), Negro y Blanco en la fiesta (2013), Testimonios 3 y 4 (2017).

Compartió escenario con personalidades como Silvio Rodríguez, Nito Mestre, entre otros. Ha sido impulsor de programas como el Proyecto Piloto de Educación Popular y formación con espacios de jóvenes como “ArteConciencia”, Proyecto Artístico, Audiovisual y de Talleres con jóvenes y adolescentes de Interculturalidad, Derechos de la Niñez y Migración (2012-2014), además de ser gerente y socio de Claro Oscuro Producciones SRL (2005-2012).

A continuación reproducimos la primera parte de su entrevista.

Negro y Blanco

“Como dúo Negro y Blanco hay como una prehistoria y la historia…

En la prehistoria siempre contamos cómo nos hemos conocido, el año 1994, en una velada cultural de psicología, yo tenía un trío de música que se llamaba Silencio y Christian Benítez tenía un dúo; nos conocimos esa noche y pasó algo interesante, sin conocernos nada de nada ambos terminamos guitarreando en un aula continua. Guitarreamos composiciones nuestras: él comenzó con la canción ‘Píntame Bolivia’ y yo canté una que se llamaba ‘El hombre’, hubo una química musical. Después de eso hubo un taller de música popular en la Universidad Católica, el nexo era que todos tenían que ser compositores y terminamos participando.

Nosotros éramos seguidores de la trova en general, en esa velada cultural de psicología con mi trío cantábamos una o dos composiciones, después la mayoría eran covers de Silvio Rodríguez. Chris me cuenta que subiendo las gradas escucha que yo estaba cantando ‘Óleo de una mujer con sombrero’, ese también fue el enganche, a ambos nos gustaba Silvio, comenzamos a hacernos voces, coros, sin habernos conocido, y cerramos la velada cultural cantando ‘Todas las voces todas’.

Es así que el año 1996 nace el grupo Negro y Blanco, éramos cuatro cuando comenzó. Peter Rivera fue el que propuso hacer algo más profesional; estaba Martin Cuevas, que pronto se salió. Grabamos un demo, luego nuestro primer disco salió en Discolandia en enero de 1998.

Después de grabar Peter se sale del grupo y quedamos Christian y yo con la disyuntiva de qué hacer, si cambiamos de nombre o nos dedicamos a otras cosas, vino una invitación para ir a cantar a Llallagua, a Potosí, a Siglo XX, para un aniversario de la Radio Pio XII, organizaron un concierto y nosotros cantamos ante los mineros, ese día nos presentaron a nivel nacional como el dúo Negro y Blanco. Nos vemos con Chris y dijimos acá está empezando lo profesional, lo que deseábamos hacer para siempre, esa historia fue un 1 de mayo de 1999.”

Silvio

“Silvio Rodríguez es una mezcla de sentimientos, yo lo siento como un padre musical, como un ejemplo de consignas, como el máximo referente de la canción social y de la trova, porque en él aprendes que la trova no solo es canción social, sino también un canto integral, al amor de pareja, a la vida, a la familia.

Lo bonito de la trova es que canta a la vida y a sus millones de faceta, Silvio es el compositor que más admiro desde el punto de vista de textos y desde el punto de musical a la vez, porque hay trovadores extraordinarios como Joaquín Sabina, que sus textos son alucinantes, pero su musicalidad no me apasiona tanto; o me fascina la musicalidad de Pablo Milanés pero no tanto sus textos. Silvio es todo eso, su militancia, su claridad política, es un ser integral; más que un ejemplo musical es un ejemplo de vida, es un referente.

El año 2013 fue muy importante para nosotros, primero por el hecho de que Silvio nos haya invitado para abrir el concierto acá en Bolivia, había una lista de posibles personas que podían abrirlo; al final nos escribieron desde Cuba para hacernos partícipes. Años antes, en 2007, nos conocimos con Silvio en Lima, fuimos a dar unos conciertos, nuestra amiga Miriam Quiñones organizó un encuentro con trovadores, nos presentamos como Negro y Blanco, un grupo de Bolivia, Silvio nos dijo que nos conocía, nos sorprendió mucho, un amigo nuestro le había hablado de nosotros, el gran Vicente Feliú.

Ese 2007 también fuimos a Cuba, a Santa Clara, y ahí compartimos por primera vez escenario con Silvio, por los 40 años del Che, fue un encuentro de varios trovadores del mundo, nosotros fuimos representando a Bolivia, le regalamos un disco.

Cuando el Gobierno lo invita se arma la logística para su concierto, al final deciden en Santa Cruz por un tema de presión, no puede venir a la altura, es ahí que nos llega la carta de Cuba para que nosotros seamos los teloneros, fuimos en realidad los únicos teloneros, entonces abrimos el concierto, fue el punto más alto de 20 años de carrera, en el tema de un logro como un sueño personal, además que tu ídolo reconozca tu trabajo y te invite es una sensación maravillosa. Esa noche fue mágica para nosotros porque estaba llena de gente, de todos los rincones, el Presidente estaba sentado adelante; la gente que llegó de todo los lados del país y de otros países; hablar con Silvio en los pasillos, poder conversar, una experiencia única.”

El 71

“El año 1996, cuando estaba empezando el grupo Negro y Blanco, nos encontramos que el presidente elegido democráticamente era Banzer y nosotros habíamos escuchado y leído tantas historias de la dictadura, torturados, perseguidos, exiliados, que nos indignó.

Yo nací en 1974 y tengo recuerdos del miedo que generaba cuando llegaba la noche, el toque de queda, llegar rápido a tu casa, y de repente verlo como presidente nos cuestionábamos qué frágil que es la memoria, nos dolió mucho, nos dio mucha bronca, la canción habla del tema como si un hermano nuestro hubiera muerto, dice: ‘Y todos los días mi madre aún espera que llegue mi hermano que un día salió y cerró aquella puerta, desde el 71 que no escucho sus pasos’.

Lo primero que hicimos es ir a la Plaza Murillo y la cantamos fuerte, luego la incluimos en nuestro repertorio y salió en nuestro disco por la memoria Canciones a quemarropa, conocimos el trabajo poético de Luis Espinal y nos inspiramos en él.”


  • Cientista político.

 

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