octubre 15, 2021

Camacho no esconde su racismo


La Época -.


El pasado viernes 24 de septiembre Santa Cruz fue escenario de la reedición de un proyecto separatista de parte de algunas fracciones de la ultraderecha, cuyas acciones de discriminación y racismo no han podido ocultarse, aunque, todavía, no es el sentido común mayoritario en ese departamento.

Sin embargo, dos apuntes –uno político y otro mediático– de los hechos de odio, discriminación y racismo protagonizados por la derecha extrema.

Primero, desde el punto de vista político, lo sucedido en esa ciudad no es una sorpresa. El actual gobernador de ese departamento, Luis Fernando Camacho, es un político de ultraderecha que tiene por objetivo estratégico la separación de Santa Cruz de Bolivia, y la forma inicial asumida para llevar adelante ese proyecto es el federalismo, una bandera que, tras el triunfo de Luis Arce en las elecciones de octubre de 2020, dijo que la iba a utilizar para oponerse al gobierno popular. Es más, Camacho es la manifestación más grosera de lo que las élites cruceñas hicieron explícito en 2008-2009.

Hasta ahora ha sido más retórica que acciones con efecto estatal. Camacho y su socio, el presidente de la Asamblea Legislativa Departamental, no han podido convulsionar el país como esperaban: convocaron a una reunión de autoridades subnacionales electas antes de su posesión con la intención de arremeter contra el gobierno nacional con un paro cívico y nadie fue; pretendió usar los incendios en la Chiquitania para movilizar a la gente, como en 2019, contra el presidente Arce y tuvo que contentarse con los deseos debido a que los empresarios agroindustriales más importantes de esa zona le hicieron conocer que no respaldarían aventuras como esas; y, finalmente, empujó con algunos dirigentes indígenas la marcha por la defensa del territorio, pero hasta ahora sin lograr los efectos que buscaba: violencia y amplificación mediática.

Si bien la fuerza de esta fracción de la ultraderecha cruceña enfrenta problemas en el campo de la disputa material concreta, no menos cierto es que ha dado un paso en el ámbito de la institucionalidad al lograr que la Asamblea Legislativa Departamental apruebe una ley por la cual esa instancia será la que designe a los representantes de la Fiscalía, Defensoría del Pueblo y Procuradoría. Esta ley departamental está por debajo de la Constitución Política del Estado y no se va a poder hacer efectiva. Camacho y Zvonko Matkovic lo saben, pero al mismo tiempo están en la línea de plantar banderas que activen movilizaciones futuras.

Segundo, desde el punto de vista mediático, que no deja de ser político por supuesto, el papel de los medios de comunicación hegemónicos es realmente morboso. El periódico Página Siete confirma que su tratamiento de los hechos obedece a una clara posición políticamente opositora al gobierno popular. El 7 de agosto le echó la culpa a Luis Arce por los bochornosos hechos derivados por el tipo de discurso que hizo ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, al recordar la triple crisis que generó el gobierno de facto de Jeanine Áñez. En la mañana de este sábado 25 de septiembre, a pesar de la actitud abiertamente hostil del gobernador de ese departamento, el arranque de la wiphala y otras expresiones de racismo, ese medio abre su edición impresa con una indisimulada toma de partido que ni El Deber lo hizo: “se agrava la crisis entre Santa Cruz y el gobierno de Arce” y en su página digital señala “Camacho y gobierno avivan la confrontación en efeméride”. A propósito el principal periódico cruceño titula: “Santa Cruz: muestra su temple para superar adversidades” y en la versión digital hace referencia al conflicto cocalero en La Paz.

Así está la situación. ¿Sorpresa? No, es previsible que la derecha se vaya articulando más en su línea antidemocrática. La pregunta es ¿el pueblo aprendió de las lecciones de 2019?

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