octubre 15, 2021

Crecimiento económico


Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


Días atrás la Ministra de Planificación dio el dato de que la economía nacional (de enero a julio de 2021) alcanzó un crecimiento del 9,2% (comparado con el mismo periodo en 2020), lo que refleja claramente cómo la recuperación económica va acercándose a la normalidad, superando el estancamiento que se dio a consecuencia de las medidas del régimen de Áñez y de la pandemia, que ocasionaron el cierre de varias actividades económicas, sobre todo del sector privado.

El rubro que más creció fue la exportación de minerales (54,92%), que se da por factores externos tanto en la cantidad como en el precio. Cuando las principales economías del mundo incrementan la demandan de materias primas se acrecientan los precios, este aspecto favorece a nuestra economía, la cual al ser redistribuido en otros sectores económicos (como la construcción, industria, transporte y otros) genera una mayor dinámica en el ciclo económico.

El segundo sector con mayor incidencia es la construcción (32,83%), determinado por factores de política económica interna, donde el principal ejecutor es el Estado (incluye también gobernaciones, municipios y universidades), sector que ocupa mano de obra calificada y no calificada; es la actividad que influye directa e indirectamente en la reducción de la tasa de desempleo.

Transporte y almacenamiento es el tercer rubro (27,07%), mayormente relacionado con la balanza comercial, la cual registró un superávit acumulado de mil 360 millones de dólares entre enero y agosto de 2021 (la más alta desde 2014), muy superior a 0,02 millones de dólares en los mismos meses de 2020. Las exportaciones crecieron 65% mientras las importaciones se agrandaron en un 33%, siendo la mayor parte de estas bienes de capital o insumos para la producción.

Estos datos macroeconómicos se reflejan en un incremento en la dinámica microeconómica, así tenemos el aumento de la facturación de los supermercados y restaurant (en los cuales podemos ver gran cantidad de gente); los ciudadanos acudimos a los supermercados porque recibimos factura, las que nos sirven para descargar el crédito fiscal que corresponde a nuestros salarios y así evitar descuentos; acudimos a los restaurant porque nuestros ingresos, después de cubrir los gastos esenciales, nos alcanzan que compartir con los que más queremos.

En el aspecto financiero tenemos que tanto el número de cuentas bancarias como los montos destinados a los ahorros personales y familiares se están multiplicando, la mora bancaria tiende a disminuir, lo que confirma que las personas e instituciones con deuda van mejorando y ampliando sus ingresos, todo esto acompañado de una inflación y devaluación baja, en aras de garantizar la fortaleza de la moneda nacional.

La ciudadanía nuevamente retoma la confianza en las medidas económicas ejecutadas por el Gobierno, el incentivar la demanda interna trae como consecuencia un dinamismo económico-financiero que beneficia a la mayoría de los bolivianos; sin embargo, estoy seguro que en los próximos días volverán los eternos opinadores queriendo encontrar aspectos negativos de esta reactivación y con sus eternos datos aislados tratarán de crear desconfianza en la ciudadanía, para de esta manera ver realizadas sus teorías ortodoxas de que “la crisis económica” está presente en el país.


*       Economista.

 

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