diciembre 6, 2021

La libertad como mistificación en el discurso derechista


Por Carla Espósito Guevara * -.


El lenguaje es un instrumento esencial en la política y los actores lo usan para avanzar en sus propios intereses. Una novedad de las nuevas derechas del continente es la forma en cómo emplean el lenguaje. La extrema derecha en los últimos años lo ha usado para disputar al resto de actores políticos el significado de valores comunes en el imaginario popular: llevarlos a su terreno y adueñárselos. Tal es el caso, entre otros, de la palabra libertad, pero también de otras como democracia, dictadura o pueblo.

Muchas derechas ultraconservadoras en el mundo han usado la palabra libertad para denominar sus frentes, de hecho es un núcleo duro de su discurso, un ejemplo histórico es el caso del frente ultraconservador Patria y Libertad en Chile, que concentró a los más férreos oponentes a Salvador Allende. Actualmente partidos de la derecha europea usan esta palabra para nombrar sus propios partidos como el FPÖ, el Partido de la Libertad de Austria.

La palabra libertad está en los orígenes mismos de las reivindicaciones de la burguesía liberal, recordemos que esta luchó contra el absolutismo de la monarquía por un régimen de libertades que esta prohibía. Pero la burguesía de hoy ha perdido el horizonte humanista de tales luchas y busca, paradójicamente, un absolutismo capitalista, pero aún lo hace enarbolando la bandera de la libertad.

Entonces, ¿cuál es el sentido que actualmente le da la derecha a esta palabra? Su estrategia discursiva consiste justamente en desvirtuar el sentido de las palabras, tergiversarlas, vaciarlas de contenido o volver su significante tan laxo que pueda significar cualquier cosa. Así ha convertido la palabra libertad en una de las más baratas del lenguaje político. Hoy es un significante que significa todo y nada. Pero, ¿cuál es el sentido de esta estrategia discursiva?

Marx usaba la palabra mistificación para explicar la forma en que la burguesía presenta el mundo como una realidad invertida de las relaciones capitalistas reales, es decir, una inversión que oculta una relación esencial. Por eso su crítica a la economía política contiene una teoría sobre la apariencia. Es un análisis de la inversión incrustada en la realidad misma.

Cuando la derecha habla de libertad estamos justamente frente a lo que Marx describe como mistificación, ante un caso de inversión de la realidad. No otra cosa significa que un movimiento nacido bajo la consigna de “recuperar la libertad”, ni bien llega al gobierno deviene en su opuesto, en un régimen de terror.

Es un acto de inversión de la realidad aquel que la mujer que firmó el decreto que autorizaba a los militares disparar contra su pueblo arrebatando la libertad de vivir a 36 personas, que tuvo cerca de 1000 personas presas sin juicio en las cárceles del país, incluso alguna atada con cadenas como si fuera un perro, hable de libertad. Es también un acto de inversión de la realidad que hable de libertad el hombre que le quita la libertad de expresión a su propio presidente. Asimismo, es un acto de inversión de la realidad que hable de libertad aquel hombre que, blandiendo un par de esposas, amenazara con cazar a sus opositores. Es, finalmente, un acto de inversión de la realidad que hablara de libertad aquel grupo de matones que apaleaba mujeres indígenas y les impedía el derecho a protestas o circular libremente por el país.

En efecto, ¿de qué libertad nos habla la derecha? Su discurso sobre la libertad es vacío, eufemístico y abstracto porque al querer presentar su interés personal y el de su clase como interés general, oculta su verdadero e inconfesable fin, que es la búsqueda de su propia libertad como capitalistas. De su libertad de mercado. De su libertad de clase, de su libertad de explotar sin límites. Esa es precisamente la función de la ideología burguesa: ocultar, mistificar e invertir la realidad, porque esta es inconfesable.


*       Socióloga.

 

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