diciembre 3, 2021

Vallegrande, histórica población que resguarda la memoria del Che

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


En el marco de las itinerancias culturales, organizadas por el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP), entidad dependiente de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia, realizamos una visita a la ciudad de Vallegrande, cuyo nombre original es Jesús y Montes Claros de los Caballeros del Vallegrande. Pujante capital de provincia y municipio cruceño con 17 mil 208 habitantes, que se caracteriza por su clima de valle templado. Ocupa un espacio privilegiado pues limita con los departamentos de Chuquisaca y Cochabamba, lo que lo convierte en un lugar de encuentros históricos, culturales, lingüísticos, sociales, económicos y políticos.

Historia colonial

Los orígenes de Vallegrande se remontan a 1612, cuando llegó hasta ese confín la hueste del capitán Pedro Lucio Escalante de Mendoza, con la misión de fundar “una ciudad de blancos que sirva de nexo entre La Plata (actual Sucre) y Santa Cruz de la Sierra”, como reza la orden que recibió del virrey don Juan de Mendoza y Luna. La leyenda tejida alrededor de este hecho histórico señala que “sale de Lima con treinta familias de españoles, las cuales van aumentando a medida que van pasando por Potosí y Chuquisaca (…) y llegan a sumarse unas doscientas familias, cada una llevaba su peonada de unos veinte o treinta mestizos e indígenas quechuaparlantes (…)” a los que agregan guaraníes y chanés. El 30 de marzo se oficializa la fundación siguiendo la norma colonial de rigor, plantando el estandarte y la pica en el lugar elegido para la Plaza de Armas. Posteriormente, recibe una oleada conformada por judíos marranos (conversos) “que escapaban de la persecución de la Inquisición en España, Perú y La Plata”, como señalan sus anales.

Después de la independencia (1825), árabes, palestinos, sirios, libaneses, italianos y croatas llegan atraídos por la activa vida comercial de sus habitantes.

El encuentro con la guerrilla del Che

El fenotipo del vallegrandino muestra pobladores con rasgos de la fusión de razas, siendo un elemento que los caracteriza el uso del sombrero, que integra los Símbolos Municipales de Vallegrande: la Bandera, el Escudo, la Flor de muña y el Sombrero. La Casa de Cultura guarda con celo un ejemplar impreso de la Historia de Vallegrande, obra del padre Adrián Melgar i Montaño.

La bucólica y apacible existencia de Vallegrande cambió súbitamente en 1967, cuando la ciudad fue elegida como sede del mando militar y cuartel de agentes de la CIA que fueron enviados a la región el 1° de agosto, para dirigir y fiscalizar las operaciones contra la osada guerrilla comandada por el guerrillero más famoso de esa época: Ernesto Che Guevara.

El 31 de agosto el capitán Mario Vargas Salinas emboscó a un grupo guerrillero en Vado del Yeso en el río Grande, donde murió Tania Bunke. Por su parte, la primera columna, comandada por el Che, tomó la pequeña población de Samaipata para aprovisionarse de alimentos y medicamentos, pagando por su importe a los azorados vecinos, retirándose luego. Esa acción sobresaltó a los altos mandos militares y a sus asesores norteamericanos que activaron su estrategia para aniquilar a la columna guerrillera. El 26 de septiembre, el Che hizo vivac en La Higuera. A los pocos días se suscitaron los acontecimientos de la Quebrada del Churo, donde cayó herido, siendo trasladado, junto a dos guerrilleros, a la escuelita de La Higuera. Otro guerrillero llegó moribundo y falleció por sus heridas. El Che fue asesinado a mansalva. Juan Pablo Chang y Simeón Cuba corrieron la misma suerte.

Un helicóptero militar hizo varios vuelos a Vallegrande, transportando los cadáveres de los guerrilleros caídos en el combate del Churo. El cuerpo del Che fue trasladado posteriormente, junto a sus camaradas. El cadáver del Che fue removido al Hospital Señor de Malta. Los militares ordenaron a una enfermera lavar el cuerpo del Che, en una rústica lavandería de cemento, antes de ser exhibido al mundo. La historia recuperó de manera generosa el nombre de la enfermera Susana Osinaga, quien lavó con sentimiento encontrado el cadáver del martirizado Che. Luego comentaría a la prensa internacional: “La mirada del Che nos conmovió a todos, parecía que estaba vivo. Parecía un santo. Esa mirada me ha seguido por mucho tiempo”.

El alto mando militar exhibió el cadáver del Che ante el mundo entero, su preciado trofeo de guerra. Relatan que un médico fuera de servicio, que observó la escena como un curioso más, fue quien determinó que el Che fue asesinado el 9 de octubre y no en el combate del día 8, como fue la consigna castrense. En ese lugar Freddy Alborta tomó sus famosas fotos que muestran al Che Guevara que yacía con los ojos abiertos, imagen que se asemeja a la de Jesucristo, como afirman los lugareños. Prontamente el cadáver fue trasladado a la morgue, donde fue sometido a una solución de formaldehido para conservarlo.

Finalmente, un grupo de soldados, usando una pala mecánica, sepultaron en una fosa común a los 12 guerrilleros caídos en la Quebrada del Churo. Es interesante anotar que la leyenda urbana menciona que el cuerpo de Tania fue descubierto posteriormente y que al llegar a Vallegrande las mujeres exigieron que se le diera cristiana sepultura, por lo que reposó en una fosa individual. Luego se sepultaron los restos del Che y sus camaradas asesinados en La Higuera en otra fosa común. El operador de la pala mecánica declaró que los entierros clandestinos se hicieron a altas horas de la noche, en medio del toque de queda, con el objetivo de impedir que el sitio se convirtiera en lugar de peregrinación. La historia oficial señaló que sus cuerpos fueron cremados.

Los restos de los guerrilleros permanecieron enterrados de forma oculta y en el más absoluto secreto militar durante casi 30 años, hasta que en 1997 Mario Vargas Salinas, autodenominado “El León del Masicuri”, delatara la ubicación de los guerrilleros en ese camposanto, cerca de la pista militar. El Equipo Argentino de Antropología Forense identificó a cada uno de ellos y después fueron trasladados a Cuba, donde se les rindió los homenajes como héroes nacionales, antes de ser sepultados en Santa Clara. Fue, sin duda, un éxito de la diplomacia cubana, que logró el consentimiento del gobierno neoliberal de la época.

La ruta histórica del Che en Vallegrande

El Gobierno Municipal de Vallegrande tiene definida una ruta turística para mostrar el tránsito del cuerpo martirizado del Che y su hueste:

  1. La histórica lavandería en el Hospital del Señor de Malta, donde se expuso al mundo el cuerpo de Ernesto Che Guevara;
  2. La fosa de los guerrilleros. Lugar donde se encontraron los restos mortales de los guerrilleros y los de Tamara Bunke (Tania), la guerrillera que acompañó al Che, caídos en Vado del Yeso;
  3. El Centro Cultural Ernesto Che Guevara, lugar donde se ha instalado un museo de sitio que expone a la manera de una línea del tiempo la vida y obra de Ernesto Che Guevara;
  4. El Mausoleo del Che, erigido al interior del Centro Cultural, que es la fosa donde fueron sepultados el guerrillero argentino y sus heroicos camaradas.

Este monumental Memorial, erigido el 2017 para conmemorar el 50° aniversario del asesinato del Che, fue atendido por las brigadas de médicos cubanos, encargados de su esmerado mantenimiento. Era un privilegio para aquellos ser destinados a La Higuera y Vallegrande. Hombres y mujeres del pueblo, en estas dos poblaciones, han convertido a los sitios en recintos sagrados, objeto de veneración. “San Ernesto” los acompaña en su vida cotidiana. La Higuera y Vallegrande se han convertido en centros de peregrinaje internacional cada 9 de octubre.

El CCP escogió este espacio para su primera itinerancia con el objetivo de revitalizarlo con actividades culturales. El CCP Tunante organizó un programa con música, teatro (dramatización del asesinato del Che), danza vallegrandina y descubrimiento del mural “Legado”, producto de un taller dirigido por el artista Harry Montecinos y la participación de alumnos de la Normal Enrique Finot.

En la Casa de la Cultura de Vallegrande una placa fundida en metal inmortaliza los hechos épicos de esa época con la Relación de los Combatientes Guerrilleros y las Tropas del Ejército de Bolivia, con los nombres de guerra de los primeros (sin que falte los nombres de delatores, presos, supervivientes y su destino) y los grados de los segundos, con la descripción de lugar y fecha de las acciones donde los contendientes inmolaron la existencia: Ñancahuazú (17/3), Cajón (23/3), Iripiti (10/4), El Mesón (25/4), Taperillas (28/4), Ñancahuazú (8/5), El Espino (30/5), El Cafetal (10/6), Florida (26/6), Samaipata (6/7), Corralones (27/7), Morocos (30/7), Vado de Yeso o Puerto Mauricio (31/8), Yajo Pampa (3/9), Quebrada del Churo (8/10), La Higuera (9/10), Naranjal o Zona Cajones (12/10) y Mataral (15/11).

Visitar Vallegrande motiva a la reflexión sobre los hechos históricos de octubre de 1967, presentes en un monumental Memorial que inmortaliza al bravo Comandante de América, Ernesto Che Guevara, y su hueste guerrillera, combatida, perseguida y aniquilada por tropas adiestradas por rangers norteamericanos.


  • Historiador y archivista.

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