octubre 3, 2022

Otra vez el déficit fiscal


Por Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


El presupuesto es la expresión financiera del Plan Operativo Anual del Gobierno. En el presupuesto se proyectan ingresos y gastos y también variables macroeconómicas como ser crecimiento, inflación, tipo de cambio, resultado fiscal, inversión pública y otros.

Unas de las principales variables, y quizás la más criticada, es el resultado fiscal; para la gestión 2022 se tiene proyectado un déficit fiscal de 8% con relación al PIB. Este déficit se da cuando los gastos son mayores a los ingresos, sin embargo, se deben tener en cuenta principalmente dos tipos de ingresos y gastos.
Ingresos corrientes: comprende los recursos tributarios (está en directa relación con la recuperación económica, cuanto más venden más se facturan y más recauda el Estado).

Ingresos de operación: venta de bienes y servicios, regalías –entre los principales–. Para la gestión 2022 se proyecta que los ingresos corrientes llegarán a Bs137 mil 991 millones.

Gastos corrientes: están los destinados a sueldos y salarios (de empleados públicos que incluyen profesores, médicos, militares y policías), intereses de la deuda (interna y externa), beneficios sociales y otros gastos que comprenden el funcionamiento del Estado, los gastos proyectados alcanzan a Bs134 mil 946 millones.

Como se puede apreciar, entre ingresos (Bs137 mil 991 millones) y gastos (Bs134 mil 946 millones) corrientes existe un superávit (ingresos mayores a los gastos) de Bs3 mil 045 millones.

Ingresos de capital: están las transferencias, donaciones y otros. Para 2022 se proyecta recursos de capital por un total de Bs mil 522 millones.

Gastos de capital: son todas aquellas inversiones que incrementan la infraestructura del Estado, como las carreteras, represas, plantas siderúrgicas y todo los demás activos; estas inversiones alcanzarán los Bs39 mil 048 millones.

Es evidente que entre los gastos (Bs39 mil 048 Millones) e ingresos (Bs mil 522 millones) de capital se genera un déficit de Bs37 mil 526 millones.

Este déficit fiscal (tan criticado por la oposición) se debe a las inversiones que realiza el Gobierno para el 2022, destacando: construcción de caminos con Bs ocho mil 937 millones; refinerías de zinc en Oruro y Potosí con Bs tres mil millones; “complejo farmacéutico” ubicado en Cochabamba con un costo de Bs773 millones; Planta de Generación Hidroeléctrica IVIRIZU con Bs699 millones; Planta Siderúrgica Mutún y otras.

Cabe destacar que los diversos “analistas económicos”, que tratan de alarmar a la población indicando que “nuevamente” se tiene un déficit fiscal, olvidan (muy convenientemente) analizar el tipo de gasto que genera este déficit fiscal e ignoran que estas inversiones traerá una mayor actividad económica que se traducirá en mayores ingresos. La construcción de carreteras si bien no generará ingresos directos, facilitará el transporte tanto de productos y personas.

La oposición en vez de confundir a la población y alarmarse sin tener un criterio económico respecto al análisis del déficit fiscal debería proponer e incorporar a los sectores que representa en propuestas de inversiones; el sector privado debe acompañar estas inversiones y no autorelegarse. Las iniciativas del sector empresarial propiciarán más dinamismo financiero y económico, trayendo beneficios tanto para ellos como para los ciudadanos.


* Economista.

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