septiembre 25, 2022

El Equi

Por Sergio Salazar Aliaga *-.


El exbajista de Almendra, Emilio del Guercio, dijo: “Gran parte del mundo emocional de las personas está hecho de música y poesía, sea folklore, tango, rock o melódico, las canciones definen como ninguna otra expresión del arte popular un espacio simbólico, el que guarda las claves genéticas de la cultura, ellas llegan a nuestros corazones y por algún motivo indescifrable algunas se quedan para siempre”. Eso fue el Equinoccio, el Templo del Rock boliviano, de Ricardo Zelaya, de quien publicamos la segunda parte de la entrevista que sostuvimos.

El inicio

“El Equinoccio lo hemos fundado mi hermano, un grupo de amigos y yo; éramos seis socios que teníamos de capital cinco bolivianos, es decir, muy pequeños capitales. Entre mi hermano y yo no teníamos lo suficiente para abrir un boliche, por lo que buscamos a los socios, entre ellos Gabriel Tavera Solís, que es periodista y uno de los mejores en economía que tuvo el país, creó el Econoticias; después Luis Castrillo, economista también; Jhony Canedo, rockero, estudió arquitectura; y Hans Iturralde, gran amigo.

Al comienzo era un local muy pequeñito, como máximo entraban 50 personas apretadas, esto era en la calle Cañada Strongest, a media cuadra de la Plaza del Estudiante. Se inauguró un 3 de diciembre de 1992, estuvimos un año en ese lugar.

Todos los socios renunciaron, menos mi hermano y yo, la mayoría porque esperaban ganar mucho dinero y de modo muy rápido, y pensaban que ser dueño de un bar consistía en llevar a tus amigos, invitarles a chupar y pasarlo bomba, y no vieron que era todo un sacrificio; y cuando vieron las cuentas que habían acumulado, prefirieron irse.

Después de un año yo me fui, porque chocaba con mis actividades de periodista; dejé a mi hermano, Omar. Entonces él consiguió un lugar mucho más grande, cerca de la Plaza Abaroa, en la calle Belisario Salinas, eso era como tres veces más grande, era un buen local.

En 1999, cuando dejé el periodismo, mi hermano me convocó para volver al boliche, necesitaba una inversión, como yo había recibido mi finiquito lo invertí en el Equi, en vez de gastármela; y volví ese año, después de seis años que no había estado ahí, y le metí hasta el año 2013 sin parar. Mi hermano se ha ido, se le presentó un viaje a España y se fue a vivir ahí. El año 2002 Ximena Morales se me asocia y hemos estado 11 años con ella.”

El logo

“El logotipo del comienzo era una luna en forma de E, lo hizo un amigo pintor que trató de juntar la luna con la E de Equinoccio, en el año 1999, y eso se mantuvo unos años, hasta que conocí a un muchacho que tocaba en una banda de punk que se llamaba 318, para mí la mejor banda de punk que ha existido en Bolivia; el guitarrista era Gabriel Mizutani, nos hicimos muy amigos, congeniamos.

Es así que un día de esos, en una tocada, me dijo: ‘Sabes que, me gusta mucho todo de acá, pero no me convence esa luna en la E, me parece medio chistoso, yo te lo hago y si quieres gratis’.

Trajo una E un poco alargada muy parecida a la que es ahora, la idea ya estaba ahí. Cuando yo vi la E, le dije esto es una oz y martillo; como soy trotsko me di cuenta enseguida, le dije que le diera una forma más parecida al símbolo de la Cuarta Internacional.”

La caída del techo

“Se ha derrumbado la casa, era una casa de dos pisos y se ha partido por la mitad. La mitad de la casa se derrumbó a la calle y la otra mitad se quedó parada allá atrás, nosotros ocupábamos el segundo piso, y en la parte de abajo había un pub llamado, si no me equivoco, Cañerías.

Ellos querían hacer un mezzanine y les faltaba unos 50cm para que fuera cómodo. Me llamaron y me propusieron vaciar mi piso y reponérmelo como nuevo, subiendo esos centímetros mi piso más arriba, solo que tardarían tres a cuatro meses; les dije cuánto me van a pagar cada mes, ellos no quisieron pagarme esos meses que era para pagar alquiler, a los trabajadores, que mi beneficio era el nuevo piso, entonces les dije que no gracias. Yo tenía que mantener mi ganancia, no podía parar, entonces cavaron esos 50cm en el piso de ellos, decidieron bajar, movieron los cimientos y terminó cayéndose.

La caída fue un lunes a mediodía, me acuerdo que estaba almorzando frente a la UMSA, cuando me llama Ricardo Sasaki, el tecladista de Octavia, quien me dijo: ‘Tu boliche se ha caído, yo vivo al lado’.

Por suerte fue en lunes, sino eso hubiera sido un crimen monstruoso del que seguiríamos hablando, ya que el sábado en la noche estaba llenísimo Equinoccio, había alrededor de 250 personas las dos noches. Si se caía una de las noches hubiera estado lleno de muertos, porque cayeron los sillones, los arreglos, las mesas, las sillas, estaban los equipos del Grillo Villegas, no se los quiso llevar, me dijo: ‘No jodas, tan tarde… el lunes vamos a venir a recoger, ya es muy tarde, por favor’. Lo dejó y aparecieron a media calle tapados por escombros.

Al final lo hicieron, pero ya me fui de esa casa, como se derrumbó completo iba a tardar la reconstrucción, por lo menos seis meses, es ahí que encontré el boliche de la Sánchez Lima.”

En la Sánchez Lima

“Ahí empezamos de nuevo, ha sido todo un sacrificio, no tenía mucho dinero para invertir, encontré un local muy bueno, muy ancho, muy grande, amplio, el problema era que había estado cerrado mucho tiempo, tres años, y tenía un techo de vidrio y los vidrios se habían roto, las paredes tenían vida propia, estaban llenas de hongos, pateabas una pared y se derrumbaba, muy humedecido, pero el local me gustaba mucho.

Tenía un anticrético, decidí salirme, recuperar, y me fui a vivir al local en un cuartito con mis cuatro cosas, todo lo remodelamos, hicimos de nuevo los pisos, las paredes, y salió muy bien.”

Anécdotas

“En el campo de grupos extranjeros lo más sonado fue Litto Nebbia; por muchas razones es considerado como uno de los fundadores del rock argentino. Su canción ‘La balsa’ de 1967 (en coautoría con Tanguito), interpretada por su banda Los Gatos, desató el éxito masivo del rock en español en Argentina.

Ataque 77; Guillermo Vadalá, un gran bajista que trabajó con una diversidad de grupos; Rata Blanca, que en realidad ellos no tocaron pero estuvieron en el boliche; una de las bandas más famosas que vino fue Vox Dei. Con eso la leyenda del Equinoccio crecía.

Un tiempo también el Equi comenzó a entrar en quiebra y decidimos cerrar el boliche, hablé con los dueños del local para pagar un alquiler simbólico y poder levantar, después de siete meses conseguimos un billete, del Panchi de Atajo –si no me equivoco–, quien salió con la idea de hacer un concierto que se hizo en el Estadio Obrero y salió un cd con canciones inéditas de diferentes grupos.”


  • Cientista Político.

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