mayo 19, 2022

Edgar “huracán” Ramírez: paradigmático archivista y líder minero

Por Luis Oporto Ordóñez *-.


Edgar Ramírez fue un notable autodidacta. Dirigente sindical minero, político, teórico marxista, orador eximio, polemista y archivista paradigmático. Estudió hasta el quinto curso de primaria en la Escuela Fiscal “Alonso de Ibáñez” de Potosí (1952-1960). A fin de aportar a la economía familiar, dejó los estudios para trabajar como sastre (1960) y peón de interior mina en la Empresa Minera Unificada del Cerro de Potosí (7 de junio de 1969).

Su trayectoria laboral se desarrolló en interior mina: fue peón (1967), carrero (1973), perforista (1974). El régimen neoliberal instaurado en 1985 lo envió como sereno a una inexistente Empresa Minera Mutún (1998), barredor y secretario en la Agencia de la Comibol en Tupiza (1999), estibador de Almacenes Generales de la Comibol en Oruro y Almacenes de El Alto (2000). Allí, una vez creado el Sistema de Archivo de la Comibol, asumió la Jefatura (2003) y la Dirección (2016).

En la actividad sindical fue consecuente con sus ideales y principios. Fue elegido Delegado de Interior Mina en la Sección IV Keller de la Emucp (1974), Secretario General del Sindicato Unificada de Potosí (1976-1978). En la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia (Fstmb) ocupó las carteras de Secretario de Prensa (1978), Cultura (1980), Organización (1982), Relaciones (1986) y Secretario General (1988-1994). Fue elegido Secretario Ejecutivo de la Central Obrera Boliviana (COB) (1996). Fue designado por la Fstmb miembro de la Comisión Codificadora del Código de Minería (1986-1987), impulsó la organización del Programa de Abastecimiento Minero, para paliar el desabastecimiento de víveres a causa del cierre de pulperías en las minas nacionalizadas (1988), coordinador del Equipo Técnico de la Fstmb para el Proyecto de Rehabilitación de la Comibol (1991), con el que viajó, junto a Víctor López Arias, a Bélgica, Holanda, Francia, Italia, Suiza, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania e Inglaterra. Se entrevistó con Yasser Arafat y los ministros de Finanzas y del Trabajo de la Organización para la Liberación de Palestina en Túnez (1991). Renunció a la Secretaria General de la Fstmb (1995) y a la COB a fines de 1997, para reincorporarse a sus bases.

Participó en reuniones y congresos laborales de carácter internacional, invitado por sindicatos mineros, en Suecia-Kiruna (1988), Ginebra (1990), Checoslovaquia (1985), Egipto (1989), Lima, Perú (1992), Bogotá, Colombia (1989), Guayaquil y Quito, Ecuador (1993).

Fue militante (1960) y dirigente nacional de la Juventud Comunista de Bolivia (1966). Responsable del Comité Regional de Potosí del PCB, miembro del Comité Central y de la Comisión Política del Partido. Fue expulsado el 9 de noviembre de 1982 por sus diferencias políticas en cuanto a la forma de conducción de la Unidad Democrática y Popular (UDP), que aceptó gobernar sobre la base del Parlamento de 1980, en el que fue electo diputado por Potosí, al que renunció. El Congreso, dominado por la derecha, planificó el secuestro del Presidente y la reducción del mandato constitucional del Dr. H. Siles (1982-1985), abriendo paso al modelo económico de libre mercado.

Su trabajo político motivó su detención y despido de su fuente laboral durante el régimen del Gral. René Barrientos (1967), beneficiándose con la amnistía de enero de 1969. Fue uno de los sobrevivientes del Plan Cóndor. El dictador Hugo Banzer lo apresó y desterró a Chile, a la isla Dalcahue (1976), y pasó al exilio en Ámsterdam, Holanda (1977). Durante la dictadura de Luis García Meza permaneció clandestino en Bolivia junto a siete dirigentes, con la misión de dirigir a la Federación de Mineros clandestina.

Fue dirigente íntegro. No se doblegó ante las dictaduras: “Nunca me sentí víctima de violencia política, porque siempre fui conspirador contra las dictaduras”. Renunció a los beneficios extralegales del bono extralegal del “tres por uno”, con los que el neoliberalismo cooptó a la dirigencia sindical y liquidó al movimiento obrero minero revolucionario (1987). No presentó su solicitud para el resarcimiento económico de la Ley de 11 de marzo de 2004: “Solo cumplí con mi deber, mi obligación con las bases que me eligieron”.

Los movimientos sociales, las instituciones locales y nacionales, fueron generosos y agradecidos con la obra de este notable dirigente y reconocieron sus aportes a la defensa de la minería nacional. La Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) le otorgó la condecoración Orden Parlamentaria al Mérito Democrático Diputado Marcelo Quiroga Santa Cruz por “su aporte y vocación de servicio inconmensurable en defensa de la democracia de Bolivia” (2010). Fue declarado “Director Perpetuo del Archivo Histórico de la Minera Nacional de la Corporación Minera de Bolivia”. Actualmente está en trámite la condecoración póstuma del Cóndor de los Andes.

Su faceta archivística ha sido paradigmática. En 1980 el Archivo de la Fstmb fue trasladado a Francia para su microfilmación y nunca retornó al país. Ante esta situación propuso la creación del Sistema de Documentación e Información Sindical (Sidis), repositorio oficial de la Fstmb, logrando reconstruir el Archivo. Durante su destierro en Tupiza protagonizó el rescate del Archivo de la Compañía Aramayo Franke y de la Comibol que sobrevivió a la incineración instruida por un administrador de la oficina de esa empresa (1998). Su mayor proeza archivística fue la titánica labor de salvamento de la documentación histórica de la Comibol, que fue la base para la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional. Cuando fue enviado castigado a los almacenes con el cargo de “Estibador” (Q’epiri) de los Almacenes de El Alto, observó el estado de abandono y destrucción inminente al que fueron sometidos los archivos de los Barones del Estaño, Patiño, Hochschild y Aramayo, y de la Comibol. Edgar Ramírez convenció a un grupo de exmineros para poner a salvo aquellos documentos, afirmando que “solo los trabajadores mineros conservarán los archivos de la minería estatal”. Thomas Converse, jefe de Archivos del Banco Interamericano de Desarrollo, lo calificó como el “milagro archivístico boliviano, modelo para países subdesarrollados” (2005).

El Archivo Histórico de la Minería fue declarado “Patrimonio Documental de la Ciudad de El Alto” (2004). Gestionó el DS 27490, que autoriza la creación del Archivo Histórico de la Minería Nacional y delegó los recursos para la construcción de los edificios archivísticos en El Alto, Oruro y Potosí, la restauración de la Estación de la empresa Aramayo en El Alto y las casas-gerencias de Catavi y Pulacayo (2004). Participó en el Censo de Archivos Mineros, lo que permitió planificar el rescate de los archivos de los centros mineros cerrados por efecto de la relocalización, en los departamentos de Oruro, La Paz y Potosí, salvando los saldos de las empresas mineras nacionalizadas. Esos documentos hallados en la basura fueron postulados ante el Comité Regional de América Latina y el Caribe del Programa Memoria del Mundo de la Unesco.

El 9 de diciembre de 2019 entregó el Archivo de la Comisión de la Verdad al Senado, cuyo valor histórico es excepcional pues se trata de los expedientes sobre los crímenes suscitados en las dictaduras de 1964 a 1982 en Bolivia y miles de testimonios, archivos y documentos recogidos por la mentada comisión.

El 31 de enero de 2021 falleció el último dirigente histórico de la gloriosa Fstmb. El compañero, amigo, camarada, maestro y defensor de la minería nacionalizada y de los recursos naturales de Bolivia, sucumbió al Covid-19 dejando su legado imperecedero.


  • Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.

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