septiembre 25, 2022

El sector industrial: ¿en crisis y abandono o en recuperación y fomento?

Por Claudia Ramos *-.


Según una reciente nota de un medio digital, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) estaría convocando la ayuda de la cooperación internacional para superar “su crítica situación” y plantear “reformas estructurales” ante la “orfandad” del Gobierno. Tales aseveraciones no tienen fundamento: se aclara que la actividad industrial no está en recesión como tampoco lo está la economía nacional, no existe ningún abandono del sector por parte del Gobierno y las reformas que la CNI plantea simplemente van en contra de los principios del Estado por precautelar y proteger a los sectores más vulnerables, más aún en un contexto de recuperación de la economía.

En efecto, durante el año 2021 la economía nacional en general y el sector manufacturero en particular mostraron una importante recuperación. La industria manufacturera registró una expansión de 7,5% hasta el tercer trimestre en comparación a similar período del año anterior. Igualmente, entre otros indicadores que reflejan el dinamismo del rubro se puede mencionar el consumo de energía del sector industrial, que creció en 10% hasta noviembre de 2021; la inscripción de empresas, que ascendió en 43% en el año; y los créditos al sector que también se expandieron en 8%. Asimismo, es clave resaltar que la población ocupada en el sector industrial creció en 22% entre diciembre de 2020 y el mismo mes de 2021, llegándose a registrar 117 mil 880 puestos adicionales. Por lo tanto, estos indicadores, entre otros, reflejan que el sector no está en crisis, sino en un significativo proceso de recuperación.

Respecto a la economía nacional, tampoco se encuentra en recesión. Luego de la fuerte contracción de 2020 se espera un crecimiento cercano al 6% para 2021 y se prevé una tasa de 5,1% para la gestión 2022, con estos resultados la economía boliviana podrá retornar a niveles prepandemia este año y no en 2023 o 2024, como augura la dirigencia del sector industrial.

En segundo lugar, el Gobierno no ha abandonado al sector de la industria manufacturera. De hecho, el Estado desde 2006 reconoce, protege y fomenta al sector, y en ese sentido se aplicaron diferentes medidas de promoción del rubro industrial: como la priorización de los créditos productivos y la posibilidad de acceso del sector a financiamiento en condiciones preferenciales; el gravamen arancelario de 0% para la importación de bienes de capital; la búsqueda y aseguramiento de nuevos mercados para productos nacionales, entre otros.

De este modo, desde noviembre de 2020, con el restablecimiento del Modelo Económico Social Comunitario Productivo (Mescp) y en el marco de la política de reconstrucción de la economía, se determinaron varias medidas de fomento al sector como los fideicomisos para los créditos SIBOLIVIA, con una tasa de 0,5%, que beneficia a pequeños, medianos y grandes productores; el fondo de garantía para estos créditos que permite una cobertura del 50% y que recientemente se amplió a la aceptación de garantías no convencionales; también destaca el IVA de 0% para la importación y comercialización de bienes de capital, plantas industriales y maquinaria pesada; el restablecimiento de los límites de créditos productivos; entre otras medidas que contribuyen a la recuperación del sector y fomentan su capacidad productiva.

Por último, es importante señalar respecto a las propuestas de la CNI para las que busca el respaldo de la cooperación internacional así como de los diferentes niveles de gobierno, que la referida a la modificación de la legislación laboral, que al parecer se enfocaría en aminorar costos laborales, atenta contra los derechos y el bienestar de los trabajadores, lo cual finalmente perjudicaría al propio rubro industrial al afectarse indirectamente la demanda interna, que es uno de los motores del crecimiento de la economía boliviana.

Evidentemente son necesarias acciones de fomento al sector, el Gobierno está realizando los esfuerzos en ese sentido, y corresponde también al sector empresarial desempeñar un papel activo en este proceso, que no solo gire en torno a planteamientos de flexibilización laboral o tributaria, sino que, por el contrario, se oriente a mayores inversiones destinadas a fortalecer su capital humano, fomentar innovaciones y tecnologías para mejorar sus procesos de producción, entre otros, contribuyendo así a la capacidad productiva del país y beneficiando al sector industrial, a la economía nacional y a la población boliviana en general.


  • Economista del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.

Sea el primero en opinar

Deja un comentario