mayo 19, 2022

La mayor lacra de la sociedad


Por Claudia Miranda Díaz * -.


¿Cuál es la mayor lacra de nuestra sociedad, boliviana y mundial? La respuesta no es difícil: la corrupción. Si a esta pandemia sumamos el patriarcado, el resultado es lacerante para las mujeres.

Repetidamente vemos con mucho dolor lo que sucede con la agresión hacia las féminas, que en varios casos termina en violación y feminicidio. Los últimos hechos, ampliamente difundidos, sobre el caso denominado “psicópata sexual”, tienen a nuestra población –especialmente femenina– movilizada en repudio de lo acontecido. ¿Cuál es el problema central en este caso? El principal problema “detectado” es “la corrupción del sistema judicial”, y se tomaron acciones al respecto: detuvieron y destituyeron al magistrado que actuó en contra de la ley, quien dio detención domiciliaria al violador serial. Están bien las últimas acciones asumidas, pero no son la solución. La ciudadanía clama “revisar los casos similares que pudieran existir”, para lo cual se instruyó la creación de una comisión. Está bien, pero tampoco resuelve el tema, solo amortigua el dolor buscando “justicia”.

Otros dirán “hay que reformar la justicia”, “cambiar los procedimientos de selección de los operadores de justicia”. ¿Mejorará la justicia? ¿Disminuirá la corrupción? ¿Reducirán los altos casos de violencia hacia las mujeres?

Las soluciones coyunturales deben ir acompañadas de otras estructurales para erradicar la corrupción y el patriarcado, y como nos atañe a todos y todas podríamos ser partícipes de la solución, que no sea solamente atribuible al Estado esa labor.

¿De qué forma podemos contribuir a una solución? La corrupción se encuentra en todos los ámbitos de nuestra sociedad, tanto en lo privado como en lo público; como sociedad civil podemos aportar formando en nuestras familias personas con principios y valores, dejar de “normalizar” conductas de “doble moral”, cuando se critica lo que se practica, desde una “pequeña mentira”. Cuando las familias brinden a la sociedad/comunidad personas honestas podremos, por ejemplo, cambiar magistrados en el Órgano Judicial, seguros de que serán probos sin importar “el procedimiento de selección”.

Para incidir en la disminución de la violencia hacia la mujer, que concluye en feminicidios, podemos empezar por eliminar el machismo en los hogares formando niños y niñas en igualdad de condiciones en los ámbitos privado y público, sin discriminación de género, así conseguiremos construir una sociedad igualitaria con similares oportunidades para hombres y mujeres. Las mujeres, luego de largas luchas que datan desde el pasado siglo, han conquistado espacios en el ámbito púbico, tanto profesional como político, un espacio donde continúan avanzando.
En el ámbito privado igualmente hay avances, las tareas asignadas por su condición de género, como las labores del hogar y el cuidado de los hijos, también empiezan a ser asumidas por los varones. Sin embargo, la lógica de supremacía masculina, que tiene que ver con el patriarcado, continúa siendo móvil de violencia hacia ella.
Las tareas detalladas parecen sencillas para erradicar la corrupción y el machismo; de lográrselas, su efecto multiplicador puede ser relevante.

El patriarcado al ser un sistema planetario de dominio institucionalizado que mantiene la subordinación e invisibilización de las mujeres con respecto a los varones, requiere de una política de Estado para avanzar en su erradicación. El Gobierno declaró este 2022 como “el año de la Revolución Cultural para la Despatriarcalización”. A fin de año esperamos contar con resultados concretos.

Respondiendo al clamor popular, es preciso dar pasos en busca de erradicar la corrupción prioritariamente en el Órgano Judicial, que está esparcida en toda su estructura, desde la cúpula hasta el último funcionario púbico judicial; la tecnología podría ser un elemento coadyuvante, como sucede en otros países. Cambiar solo magistrados no resultó ser la solución.

Que lo urgente no nos prive de lo necesario, nos merecemos vivir en una mejor sociedad, sin violencia y sin corrupción. Ataquemos las causas en busca de soluciones estructurales, no solamente nos quedemos en atender las consecuencias que no llegan a ser solución definitiva.


* Economista y Auditor Financiero.

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