junio 16, 2024

Más claro, transparente

Por Carlos Camargo Ticona *-.


Ni bien el Sol daba la bienvenida a la mañana, mi mamá, tal comandante de escuadra, lanzaba el grito de: “¡Levantarse!”. Yo, medio dormido, terminaba de escribir la lista, cogía las bolsas y con un pan en la boca salía apresurado para ir al “mercado”, era sábado.

El Mercado Rodríguez es uno de los centros de abastecimiento más grandes y concurridos de la ciudad de La Paz, ahí aprendí el arte de la negociación y el ahorro. Basado en los conceptos de “rebajá casera” y “allá me ofrecieron más barato” comprábamos carne, verduras, frutas y otros alimentos lo más económico que podíamos, ganancia para la casa.

Ahí, en el Mercado, los productos y precios cumplen a cabalidad el principio de transparencia, hay varias caseras (competidores), diferentes costos y calidades, cada quien adquiere lo que necesita, mejor si es al menor precio posible. Durante el recorrido escuchabas un rumor constante: “tres por Bs10, casero”, “yo te ofrezco cuatro por Bs10”. Mi madre siempre escogía lo más barato, principio de economía.

De regreso a mi casa, ella hacía las cuentas y sonriente anunciaba el ahorro logrado: salteñas para todos.

En 2021 el Estado boliviano con el objetivo de apoyar la industria nacional y fortalecer la transparencia en las compras estatales reguló la Subasta Electrónica y el Mercado Estatal Virtual para bienes y servicios. El Gobierno adjudicó un total de Bs295 millones en 2021, triplicó la eficiencia del uso de los recursos públicos y generó un ahorro del 15% en las contrataciones estatales, ganancia para los bolivianos.

Sin duda, las compras estatales son uno de los aspectos de mayor atención de la probidad pública, es así que en los últimos años el país realizó un esfuerzo notable por reformar su sistema de compras, alcanzando importantes impactos en términos de ahorro, transparencia y acceso de micro y pequeñas empresas (Mypes) al mercado de licitaciones gubernamentales, donde participan todos.

Esta forma de contratación estatal disminuye la discrecionalidad, incrementa la transparencia y minimiza los posibles hechos de corrupción. La relación de beneficios es ganar-ganar en tanto ganan las empresas y gana el Estado, además de favorecer al desarrollo y modernidad de la oferta de bienes y servicios con calidad.

El caserito es el Estado boliviano y, a través de su plataforma, sale a la compra de bienes y servicios. ¿Quién ofrece un buen producto a precio más bajo y cumple con lo prometido?, ahorro nacional.

Los sábados de mercado, la lista de compras y las salteñas están en mi memoria, el presente me transporta a lo moderno de las compras estatales.


  • Comunicador.

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