mayo 17, 2022

Día Internacional de la Niña en la Ciencia


Por Soledad Buendía Herdoíza * -.


El 22 de diciembre de 2015 la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió establecer al 11 de febrero como el día internacional anual para reconocer el rol crítico que juegan las mujeres y las niñas en la ciencia y la tecnología. A través de la Resolución A/RES/70/212 se busca visibilizar que su participación en estos ámbitos debe fortalecerse.

Se propone esta fecha para llamar la atención a los gobiernos, parlamentos y autoridades con capacidad de toma de decisiones sobre las acciones que se realizan con el fin de lograr el acceso y la participación plena y equitativa en la ciencia para las mujeres y las niñas, y además para conseguir la igualdad de género y su empoderamiento.

La atención se centra en la educación, en las políticas educativas, el acceso de las niñas a la escuela, la deserción estudiantil y las carreras en las cuales son aceptadas.

No podemos hablar de educación transformadora si esta no incluye políticas y programas en materia de igualdad de género que permitan romper estereotipos, cambiar las normas sociales, promover modelos positivos de mujeres científicas como ejemplo de que son espacios en que las mujeres han destacado, aunque sus logros y aportes sean invisibilizados.

Es fundamental conquistar no solo que las mujeres y las niñas participen en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas, sino que también estén capacitadas para dirigir e innovar. Romper barreras sociales como los llamados pisos pegajosos, obstáculos que las estancan impidiendo su autonomía económica, y los techos de cristal, que son limitaciones veladas del ascenso y las oportunidades en el ámbito laboral.

Los cambios se hacen urgentes en todas las sociedades latinoamericanas y para avanzar en estos objetivos se requiere el apoyo de políticas laborales y culturas institucionales que garanticen su seguridad, tener en cuenta sus necesidades como madres e incentivos para progresar y prosperar en esas carreras históricamente masculinizadas.

Nuevos roles, nuevas actitudes, nuevas prácticas sociales permitirán que millones de niñas de la Región puedan apostar a que el laboratorio sea el espacio de su realización personal y profesional. Podrán liderar investigación e innovación como Marie Curie, la científica que recibiera dos premios Nobel por sus estudios sobre la radiación; Janet Gutiérrez, científica mexicana que encabeza los hallazgos para encontrar propiedades en alimentos que combatan enfermedades como el cáncer; o María Elena Bottazi, científica hondureña nominada al Nobel de la Paz por el desarrollo de la vacuna CORBEVAX. Hay muchísimas más mujeres anónimas que luchan por la valoración de sus aportes en estos campos.


*       Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

 

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