junio 19, 2024

Todos somos humanos… pero hay unos más humanos que otros


Por  Carla Espósito Guevara *-.


La semana pasada un grupo de 49 mujeres “ciudadanas defensoras de la democracia y el Estado de derecho, feministas y activistas por los Derechos Humanos”, según dice la nota publicada en el periódico Opinión, expresaron su reclamo al Gobierno y “su justicia” que tienen a la expresidenta de Bolivia, Jeanine Áñez, “secuestrada” hace 11 meses, en los cuales se “han violado todos sus derechos constitucionales”.

Lo primero que me pregunto al leer el pronunciamiento es algo que ya se han preguntado otros, pero creo que vale la pena repetirlo: ¿Dónde estaban las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia cuando la senadora Áñez emitió un decreto que suspendía el Estado de derecho y otorgaba impunidad a los militares para matar? ¿Dónde estaban, me pregunto, las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia cuando, entre el 15 y el 19 de noviembre de 2019, bajo el gobierno de la señora Áñez los militares abrían fuego contra la población desarmada llevándose la vida de 38 personas entre Sacaba y Senkata? ¿Dónde estaban, me pregunto, cuando el gobierno de la señora Áñez llenó las cárceles con más de mil presos políticos sin el “debido proceso” y sin “los derechos constitucionales”? ¿Dónde estaban las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos, de la democracia y el debido proceso, cuando la Policía lanzó gases lacrimógenos en las celdas de los presos políticos de Áñez, en las que había no solo hombres, sino también mujeres y menores de edad? ¿Dónde estaban las defensoras del debido proceso y de las garantías constitucionales cuando en las celdas policiales torturaron a Ayben Huanca, el enfermero de El Alto, aplicándole electricidad en los testículos?

¿Dónde estaban las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia que ahora levantan la voz contra el “ensañamiento machista y misógino” de las autoridades nacionales cuando se mantuvo a Lorgia Fuentes presa, sin cargos, atada con cadenas a una cama por seis meses? ¿Dónde estaban cuando Patricia Hermosa perdió un embarazo en prisión, donde pasó casi un año acusada de terrorismo, sin el debido proceso? ¿Dónde estaban cuando la Resistencia Juvenil Cochala expulsó de las plazas a las mujeres de pollera?

Sin duda, no está mal defender los derechos constitucionales de la señora Áñez, que deben ser respetados. Pero llama la atención que las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia solo reconozcan unos derechos humanos pero miraban para otro lado cuando en 2019 se violaban de manera flagrante los Derechos Humanos, democráticos y constitucionales de miles de ciudadanos en el país.

Cuando leo el pronunciamiento de las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia me viene a la mente la Audiencia sobre la situación general de los Derechos Humanos en Bolivia que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) realizó en octubre de 2020, en la que participaron varias ONGs. En aquella ocasión, el entonces embajador de Bolivia ante la Organización de Estados Americanos (OEA) del gobierno de Áñez, Jaime Aparicio, dijo que saludaba “especialmente” a aquellos que representan a “la verdadera y legítima sociedad civil boliviana”. Obviamente la pregunta que corresponde hacerse es: ¿Cuál era la verdadera y legítima sociedad civil? ¿O es que hay una sociedad civil verdadera y legítima y otra falsa e ilegítima?

La misma lógica parece repetirse en el pronunciamiento de las ciudadanas defensoras de los Derechos Humanos y la democracia. Hay derechos que valen y otros que no, hay muertos que son visibles y otros invisibles, hay masacres que se denuncian y otras que no. ¿Cuál igualdad ante la ley reclaman quienes callaron, con un silencio casi cómplice, durante todo el tiempo en que no hubo ni ley, ni derechos, para los masacrados, heridos, apresados y torturados del gobierno de Áñez?

Es que parece que para las defensoras de los Derechos Humanos y la democracia todos somos humanos… pero hay unos más humanos que otros.


*       Socióloga y antropóloga.

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