Por Soledad Buendía Herdoíza * -.
Suele ser muy común que en los tiempos que corren los ídolos los cree el público seducido por la pericia de la información sesgada y manipulada de los medios de comunicación, muchas veces que no sabe ni dónde ni cómo, pero se repite la retórica; el no seguirlos es caerse del mapa de las consideraciones.
“No pienso, luego existo”, parecería ser la premisa de quienes se ahorran la engorrosa tarea de razonar.
A fomentar eso se dedican los medios de comunicación: a desinformar y manipular para consolidar la tendencia.
En eso se basa el éxito de la llamada libertad de expresión, y es precisamente esa estrategia la que apela a la aceptación de todo lo que, razonado, debiera ser inaceptable.
Así, por ejemplo, el que piensa distinto no existe para este mundo, que marca territorio cuando se sigue la tendencia sin cuestionamientos, y se reputa como agitadora a la persona que no sigue el discurso oficial.
Algo parecido les pasó Manolito cuando le dijo a Mafalda que no le gustaba de los Beatles, y todos los niños de la escuela lo rodearon para observar cómo luce un “bicho” raro; y a Galileo Galilei cuando decía “e piu se move”, a quien encarcelaron porque lo creían loco.
El pensar diferente a lo que los medios de comunicación imponen ha caído en desuso, y la independencia para razonar y obrar en consecuencia hoy es asumida y perseguida como un acto sedicioso y terrorista que pretende desestabilizar el orden del sistema.
Se elige blanco o negro, al parecer no hay interés en promocionar los necesarios matices que podrían coexistir.
Parecería que al sistema no le interesa que la gente pueda pensar y razonar sobre los grises, imaginar que puede defenderse la paz cuando se defiende el derecho a que no te ataquen o te invadan. Y es justamente lo que sucede en Ucrania, un país que muchos no saben ni dónde queda.
La guerra inició hace más de ocho años, cuando inocentes morían en Donbass a manos de grupos fascistas y neonazis auspiciados y armados por Ucrania y los medios que hoy condenan la acción militar de Rusia callaban, así como callan lo sucedido con Assange por denunciar los crímenes de guerra.
Ni blanco ni negro para entender el conflicto, debemos mirar y analizar los grises.
* Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

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