mayo 16, 2022

El cine boliviano «está dando grandes sorpresas» y en Oruro lo celebra

Del 17 al 23 de marzo se celebrará la novena edición del Festival Internacional de Cine de Oruro, la capital folclórica del Estado Plurinacional, donde se proyectarán y premiarán filmes locales y extranjeros. El publico podrá ver varias películas bolivianas que han ganado premios internacionales.

En sintonía con el buen momento del cine boliviano, la ciudad de Oruro realizará su noveno festival internacional, donde se presentarán decenas de películas locales y de otros países. Cineastas consultados por Sputnik atribuyeron esta bonanza al apoyo recibido durante los últimos meses de Gobierno de Evo Morales (2006-2019), cuando estaban en producción la andanada de filmes ahora premiados en encuentros internacionales.

El festival abrirá este 17 de marzo con la proyección de El gran movimiento, de Kiro Russo, que antes de su estreno ya cosechó 10 premios en el extranjero. También se destacan filmes como Karnawal, Chaco, 98 segundos sin sombra, Tú me manques y Quiero ser youtuber, entre otras.

Juan Pablo Ávila, director de este festival, comentó a Sputnik que el acontecimiento más importante es «el estreno mundial de la película Cómo duele ser pueblo, de Hugo Roncal», que fue filmada entre 1981 y 1983 en 16 milímetros, pero nunca fue proyectada debido al deceso de su director. «Estaremos mostrando esta joya el 21 de marzo, día del cine boliviano», contó Ávila.

Las películas del festival estarán disponibles en las plataformas online Bolivia Cine y Retina Latina. En modo presencial, se desarrollará en varias salas de la capital orureña entre el 17 y el 23 de marzo. Al concluir, se premiará a las películas, actores, realizadores y directores con el Diablo de Oro, una estatuilla que rescata la identidad carnavalera de esta población, que tiene a la Diablada como su danza predilecta.

«Este año el cine boliviano está dando grandes sorpresas. Estamos ante un nuevo periodo, ya podemos hablar con mucha firmeza que el nuevo cine boliviano ha comenzado», dijo el organizador del festival.

Destacó que «las voces, la mirada de Kiro Russo, de la documentalista Violeta Ayala, nos han traído un nuevo tiempo al cine boliviano. Las obras de Catalina Razzini [directora de Cuidando al sol], o de Juan Pablo Richter [98 segundos sin sombra] traen nuevas propuestas y nuevas miradas».

Ávila comentó que este buen momento «se debe también al apoyo estatal que tuvimos cuando hubo el programa Intervenciones Urbanas. Ese es el resultado del apoyo del Estado a un cine que está metiendo más goles que el fútbol boliviano».

Intervenciones Urbanas se presentó a inicios de 2019, meses antes del golpe de Estado que derrocaría a Morales. Mediante este programa se brindó financiamiento a decenas de artistas de diversas disciplinas para que puedan concretar sus obras.

Desde ese momento, la producción cinematográfica no volvió a recibir un apoyo fuerte del Estado boliviano, lo cual quedará en evidencia cuando en 2023 no haya títulos relevantes en las carteleras de cine, dijo a Sputnik Gerardo Guerra, productor de Karnawal y directivo de Londra Films, la productora que realizó algunas de las películas más importantes de los últimos años.

El apoyo estatal

Como uno de los artífices de los buenos vientos que soplan para el cine boliviano, Guerra confesó que siente «mucho orgullo y me siento muy agradecido por haber participado en cinco películas en los últimos tres años, incluida la pandemia».

Y aseguró que este momento «ha tenido un aporte importante e histórico con el programa de Intervenciones Urbanas. Varias películas fueron apoyadas por ese fondo, que ojalá se repita cada año, porque ha dado sus frutos».

Películas bolivianas como Utama, o Tú me manques, «recibieron fondos y han cumplido a cabalidad, han dejado el nombre de Bolivia en alto. Entonces merece tener continuidad algo que ha dado frutos», evaluó Guerra.

Para que el país continúe dando filmes de calidad «ya debería estar repuesto el fondo. Eso daría crecimiento al cine boliviano. El buen momento que tenemos en premios a nuestro cine no se va a sustentar solo, sin participación del Estado y de la empresa privada».

Según el directivo de Londra Films, «tanto el Estado como las empresas privadas tenemos que abrir más los ojos y ver que tenemos muy buenos frutos. Estamos exportando el cine boliviano, estamos ganando premios y hay que aprovecharlo».

En este aspecto, Guerra recordó que Bolivia «ha logrado algo histórico: ganar de manera continua en cuatro de los premios más importantes de la industria del cine internacional». Y citó a El gran movimiento, película dramática premiada recientemente en el Festival de Venecia (Italia), y Utama, ganadora en el Festival de Sundance (Estados Unidos) en enero pasado.

Guerra también mencionó a Daniela Cajías, que recibió un premio Goya en 2021 como directora de fotografía del filme Las niñas; y a la cineasta boliviano-mexicana Natalia López, que en febrero pasado obtuvo el Oso de Plata del Jurado en el Festival de Cine de Berlín (Alemania) por su película Manto de gemas.

El productor advirtió que «puede haber una caída si no se valoran estos logros en la justa medida. Porque ahorita hay muchas películas bolivianas que se van a estrenar, pero se está produciendo muy poco. No veo que tengamos muchas películas grandes para 2023 hacia adelante. Eso es lo que hay que trabajar».

‘Karnawal’

Sobre Karnawal, la película que trajo al Festival Internacional de Oruro, Guerra indicó que es una producción entre Argentina, Brasil, Bolivia, Chile y México. También contó con fondos de una institución de Noruega. «Se filmó en la frontera, entre las poblaciones de Villazón (Bolivia), La Quiaca (Argentina) y hacia los poblados que llegan hasta la ciudad de Jujuy [capital de la provincia lindera con el Estado Plurinacional]».

«Filmamos en 2019, pero por la pandemia de COVID-19 tuvimos que retrasar el estreno en cines. A partir de 2020 la presentamos en festivales virtuales y algunos presenciales, donde nos ha ido muy bien. Hemos conectado bien con el público», dijo y mencionó que este filme ya fue premiado en los festivales de Málaga (España) y Guadalajara (México).

«La clave del éxito es que esta película integra muy bien a culturas de la zona andina que comparten Bolivia y Argentina», consideró. Además, aborda «una historia universal, sobre una relación en una familia con conflictos serios». Como un personaje más se destaca el baile del malambo, practicado por el protagonista, cuyo sueño es ganar un torneo de este zapateo folclórico argentino.

Para el productor, el noveno festival de Oruro «va a ser un éxito. Y para mí es pues un privilegio participar también con otras películas, como 98 segundos sin sombra, o Tú me manques [de Rodrigo Bellot]. Además hay otras películas fantásticas. Espero que puedan llenar las salas, porque cuesta mucho estrenar películas en Bolivia».

Sea el primero en opinar

Deja un comentario