mayo 18, 2022

La memoria que quieren diluir: el caso de Juana Vásquez


Por  Esteban Ticona Alejo * –.


Cada pueblo construye su porvenir sobre su pasado, sobre los hechos de sus hijas/os. Desde el acto más sencillo hasta los más complejos son parte de esa memoria como experiencia y aporte. ¿Qué sucede en países aún colonizados, como el nuestro? Los que más contribuyen al conocimiento humano siempre quedan en el olvido. En el caso indígena, llámese aymara, quechua, guaraní y otros pueblos, la situación es más compleja y más difícil de afrontar. Los pueblos ancestrales subalternizados casi siempre están supeditados a preservar su memoria sobre los poderes imperantes e incluso sobre las mezquindades de su misma gente.

¿Qué sucede en Bolivia, que tiene una Constitución de 2009 interesante y que reconoce la existencia de sus pueblos ancestrales como memoria y presente? En la realidad, los ejecutores de la ley máxima no lo están forjando y quizás no están entendiendo la dimensión de ese reconocimiento en nuestra vida nacional. El Órgano Legislativo Plurinacional (OLP), mediante su representación, está desconociendo la existencia de ese patrimonio ancestral. A niveles intermedios, llámese municipios y gobernación, depende de la convicción política de quienes están en el poder. En el caso de la ciudad de La Paz, no les interesa reconocer la memoria ancestral de una mujer aymara llamada Juana Vásquez.

El 6 de septiembre de 2021 se enviaron cartas al presidente nato de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), David Choquehuanca, al presidente del Concejo Municipal de La Paz, Jorge Dulon, a la Vicepresidenta del Consejo Municipal de La Paz, Eliana Paco, sobre el caso de la primera mujer lingüista aymara, Juana Vásquez. Han pasado casi ocho meses y no hay respuestas claras y contundentes. Lamentablemente Juana finó en agosto de 2020. En las cartas resumimos algo de su enorme trayectoria, como el haber sido parte del equipo de connotados lingüistas investigadores que elaboraron la gramática aymara con Juan de Dios Yapita y Marta Hardman, hoy plenamente vigentes en los espacios académicos y lingüísticos del país. También Juana Vásquez fue investigadora del otrora INEL del Ministerio de Educación, además de ser dibujante y poeta. Solicitamos, entre otras cosas, que sus bienes materiales e inmateriales sean declarados patrimonios del pueblo aymara.

A fin de amplificar este pedido, tocamos puertas a varios medios de comunicación y periodistas. Muy pocos se interesaron sobre el tema, aun cuando en estos tiempos está de moda el tratar la violencia contra la mujer, que igual atraviesa Juana, a pesar de su desaparición física.

A algunas autoridades interesadas solo les importó reconocer de Juanita su aporte cultural, que es ponderable, pero el problema precisa mayor voluntad política. Es absolutamente paradójico que en tiempos que nos enorgullecernos de nuestros orígenes indios, no se trate el asunto en la ALP y se eluda sutilmente derivando a otras instancias del Estado, que solo atinan a esperar que no se insista más en el tema y se archive el caso, como siempre ha ocurrido en nuestras prácticas burocráticas.

Hacemos un llamado público a los/as asambleístas del OLP para que traten el tema. En la construcción del Estado Plurinacional no puede desconocerse ni diluir una de las memorias que aportó a la difusión del pueblo aymara. Hoy vemos mujeres de pollera, como lo era Juana, pelear por sus derechos, pero no por el derecho de otras hermanas que toda su vida batallaron porque el idioma aymara sea reconocido como idioma nacional. Convocamos a las mujeres jóvenes, que hoy con nombres sugestivos discuten y plantean problemas en las redes sociales pero no tocan a sus antecesoras que combatieron en otros espacios, enseñando y escribiendo poesías en aymara o dando clases fuera del país, como fue el caso de Juana.

Estamos en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas (2022-2032), declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), e instituciones como el Instituto Plurinacional de Estudios de Lenguas y Culturas (IPELC), dependiente del Ministerio de Educación, no se han pronunciado. A las carreras de lingüística en lenguas nativas no les interesa, hasta el momento, apoyar la causa. Jilatanaka, kullakana, janikiw amtasin munjtanti jach’a kullakasata, Juana Vásquez jupata. Jupaxa, ma suma thakhi uñanchawayistu. Qhip nayr uñtasis sarnaqapxañani, sasina.


*            Sociólogo y antropólogo.

 

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