mayo 21, 2022

Hábeas Corpus para liberar a un inocente


Por  Soledad Buendía Herdoíza * -.


El pasado de 10 de abril, Jorge Glas Espinel, exvicepresidente ecuatoriano, fue liberado después de estar en prisión, siendo inocente, por 54 meses: cuatro años y medio. Su caso, junto al de Rafael Correa, es uno de los más emblemáticos de lawfare y persecución política en el país andino.

Glas es considerado como un mártir víctima de la injusticia. Nadie más que él sabe la procesión que lleva por dentro y todo lo que la privación de la libertad hace al individuo, cuando se forjan y construyen evidencias para los cargos que se le imputan, sin prueba verificable alguna.

En octubre de 2017, el entonces vicepresidente constitucional se entregó voluntariamente pensando que tendría justicia y que las falsas acusaciones se desvanecerían. “Acato bajo protesta este infame atropello en mi contra; aún tengo fe en que la justicia se imponga, ante ella probaré mi inocencia”, fueron sus últimas palabras en libertad.

El tiempo transcurrió y, sin probar el ilícito ni encontrarle un centavo mal habido, destruyeron su imagen pública, lo condenaron, sin derecho a la defensa, en los medios de comunicación más importantes, y estigmatizaron a sus seguidores, colaboradores y a su familia. Lo destruyeron todo.

La prisión deterioró su salud, la violencia y crisis carcelaria lo puso en una situación de vulnerabilidad extrema, al punto que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el 2 de enero 2020 emitió medidas cautelares en su favor, para proteger su derecho a la vida y su integridad personal. Medidas que nunca se cumplieron por parte del Estado ecuatoriano.

Estos años han sido para Glas y su familia un vía crucis de juicios y apelaciones, de sistemáticas violaciones al del debido proceso, negación de unificación de penas y de todo recurso presentado por la defensa.

Hoy Glas se encuentra en libertad, derecho que asiste a todo privado de libertad por haber cumplido el 40% de la pena ejecutoriada, pero que a él se le negó, sin justificación legal alguna. El recurso judicial presentado por la ciudadana Nicole Raquel Malavé está amparado en el Artículo 89 de la Constitución Política Ecuatoriana y es una acción que tiene por objeto la libertad de quien se encuentra privado de ella de forma ilegal, arbitraria o ilegitima, así como proteger la vida y la integridad física de las personas privadas de libertad.

“Un poco de justicia”, dicen algunos. Pero, ¿de qué justicia hablamos? Se ha destruido la vida de un inocente por odio y revancha política. Jorge, como Mandela o Mujica, es un hombre sabio que antepone los intereses de su pueblo a los personales. Fue recibido como un héroe, acompañado y ovacionado en todo el recorrido que realizó; el cariño de la gente no se hizo esperar y con ello el odio y la furia del enemigo se desataron para ensañarse nuevamente.

Jorge es pueblo y por eso le temen.


*       Miembro de la Asamblea Nacional del Ecuador.

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