julio 6, 2022

Agio, especulación y conspiración


Por  Miguel Ángel Marañón Urquidi * -.


En los últimos días nos enteramos que la carne de pollo sufrió un incremento de Bs2, al igual que la carne de cerdo, todo por la “escasez” del maíz, alimento importante de ambos animales. A nivel internacional la subida de precios se dio por el conflicto bélico internacional, que disparó las cifras no solo de hidrocarburos, sino también de los productos agrícolas.

Pero esta “escasez” a nivel nacional no se genera por la poca producción, sino por el acopiamiento y especulación que realizan algunos grandes empresarios, ya que los pequeños productores no tienen ni la infraestructura para poder almacenar ni los recursos financieros para adquirir maíz; a los pequeños y medianos productores les interesa vender su producción lo antes posible, mientras que los especuladores compran la producción y la almacenan, creando una “escasez” ficticia con el objetivo de sacar a los países vecinos, donde el precio es mayor, y de esta manera poder obtener ingresos adicionales como efecto del agio y la especulación.

Algunos economistas, analistas y empresarios defensores del liberalismo económico argumentarán que la mano invisible de Adam Smith está realizando su labor, dirán que el Gobierno debe permitir la libre exportación de los productos ya que para ellos el país pierde competitividad al abastecer primero el mercado interno para después exportar, debido a que los precios internacionales son más elevados que los del mercado interno.

Lo que olvidan analizar es que la producción nacional tiene incorporado no solo la iniciativa privada, sino también el sacrificio de todo un país que, a través del Gobierno, subvenciona el precio de los hidrocarburos, lo cual abarata los costos de producción por lo menos en un 40%; este actuar transaccional de agio y especulación provoca una ganancia ilegítima para unos cuantos “empresarios” a los cuales no les interesa ser patriotas y mucho menos solidarios con el pueblo, solo aprovechar la oportunidad de obtener mayor ganancia.

Sin embargo, el Gobierno y los gobiernos autónomos deberán aplicar dos acciones inmediatas: una, la legal, que considera el agio y la especulación como un delito a ser investigado, perseguido y sancionado con medidas drásticas, en tanto todo ciudadano nacional deberá ayudar a combatir dicho delito denunciando el acopiamiento tanto del maíz como de la carne de pollo y cerdo.

El segundo aspecto es el económico, en el cual el Estado deberá abastecer a los productores pequeños y medianos con suficiente maíz y a precio justo, para que sus costos de producción se mantengan o no sufran incrementos alarmantes. De persistir el alza de precios del pollo y cerdo, el Gobierno deberá incursionar en la venta de estos productos y así evitar el aumento de los precios (inflación) ya que esto se convierte en un impuesto a los pobres, y sus ingresos se verán deteriorados.

El agio y la especulación parecen haberse convertido en el arma conspirativa que utilizarán los detractores del modelo económico para sembrar la desconfianza en la población y sobre todo para gritar al mundo que por fin algo de lo que predijeron se cumplirá. La misión del Gobierno es defender los intereses de la mayoría frente a los pocos pero poderosos especuladores.


*       Economista.

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