julio 3, 2022

Entre sumas y restas: la cartografía de la muerte


Pilar Lizárraga Aranibar * -.


El tiempo de la política marca un escenario de configuraciones complejas en el que lo inimaginable e impensable es posible, pero no el concepto que trae Michel Troulliot, sino ese impensable que hace retornar a la noción de la democracia pactada a partir de las sumas y restas y donde el desarrollar una agenda conjunta con los fascistas, en un momento donde se tiene que establecer justicia por el golpe de Estado, se compromete con estos acuerdos políticos para constituir un poder mediado que invierte el orden y la representación política.

La directiva del 2021-2022 de la Asamblea Departamental de Tarija fue constituida por 18 votos que provienen 12 de Unidos, tres de los pueblos indígenas, dos de Todos y uno del Movimiento Al Socialismo (MAS), conformando con esto una directiva conveniente para el gobernador Oscar Montes y quedando al descubierto la traición de uno de los asambleístas del MAS que votó por la oposición. Hay lecturas que argumentan que los pueblos y naciones indígenas habrían traicionado al MAS-IPSP al no aceptar que este vaya a la Presidencia de la Asamblea, interpretación refutada por los pueblos y naciones indígenas que manifiestan que los asambleístas del masismo no respetaron los acuerdos para establecer una directiva que haga justicia a los pueblos y que permita alternar la representación entre el MAS y la bancada indígena.

Después de un año, las sumas y restas y el establecimiento de los pactos han sido retomados para tener la presidencia de este ente legislativo en 2022-2023. El resultado es un empate catastrófico a partir nuevamente de una alianza, a la inversa, entre fuerzas antagónicas del MAS-IPSP (13) con Todos (dos) y el bloque de Unidos (12) con la bancada de los pueblos indígenas (3). Esta configuración ha sido acompañada por una limitada capacidad de los asambleístas del oficialismo para acercar a la bancada indígena y construir una salida política legal y legítima, a lo que se suma la precaria interpretación del reglamento y las acciones de la directiva saliente y de las bancadas que ha terminado por generar un vacío en el ente legislativo.

La visibilización del bloque de los 15, como lo plantea el asambleísta Yucra del MAS-IPSP, constituido por Todos y el MAS, ha llevado a que la militancia masista se manifieste sobre el costo político de esta alianza al atravesar los ríos de sangre y pactar con los fascistas. Cuestionan la entrega de la conducción de la asamblea a una minoría representada por dos asambleístas que fueron parte del golpe de Estado. Se argumenta “que es resucitar un muerto político”, darle legitimidad y credibilidad al entregar la conducción de este ente legislativo por un año, trayendo un debate necesario sobre la vulneración a los principios ideológicos y a lo establecido en el Estatuto del MAS-IPSP. Esta cartografía del bloque 15 trae al debate la cultura política de las sumas y restas de la democracia pactada.

Se espera que en esta pausa forzada la bancada del MAS busque restablecer con la bancada indígena el curso de la historia, sumando 16, y se pueda construir una agenda política legislativa que acompañe el proceso de restitución de los derechos y de la vida.


*       Investigadora JAINA. Presidenta regional MAS-IPSP – Cercado Tarija.

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