
Por Luis Oporto Ordóñez * -.
La Vertiente Archivística en la construcción teórica y la praxis
A partir del célebre DS 5758, del 7 de abril de 1961, se inaugura la era de la Vertiente Archivística, que incide en el desarrollo de los archivos del país, estrategia ideada por la privilegiada mente de Gunnar Mendoza (1914-1994), caracterizada por la apropiación de la teoría científica para su magistral aplicación en la praxis archivística en los incipientes archivos del país, por medio de decretos supremos, de cumplimiento obligatorio por los funcionarios públicos.
El DS 5758 (como mencionamos coloquialmente en nuestras clases en la Carrera de Historia de la UMSA), es escueto, conciso, preciso y efectivo, e “instruye la transferencia al Archivo Nacional de la documentación oficial y nacional, existente en las reparticiones del Estado con más de 35 años de uso”. Esta joya normativa, al margen de su propósito específico, proporciona una pieza fundamental en la construcción de la teoría archivística boliviana: la determinación de la edad de los documentos históricos.
Le sigue otra norma de singular importancia, aunque menos conocida: el DS 5943, del 15 de diciembre de 1961, que crea la Comisión Especial para la Elaboración de Guías del Patrimonio de la Nación, recoge las recomendaciones de la Primera Reunión Interamericana sobre Archivos, organizada por G. Mendoza y Theodore Schelleberg, y celebrada en Washington DC, del 9 al 27 de octubre de ese año. Tuvo su corolario con la magnífica publicación de la Guía de las Fuentes en Hispanoamérica para el Estudio de la Administración Virreinal Española en México y en el Perú, 1535-1700, bajo el cuidado de Lewis Hanke, obra que subsume la “Guía de fuentes inéditas en el Archivo Nacional de Bolivia para el estudio Administración Virreinal en el Distrito de la Audiencia de Charcas, 1537-1700” (pp. 46-255).
Le siguen otras normas, entre ellas el DS 13956, del 10 de septiembre de 1976, que crea el Programa de Desarrollo del Servicio de Archivos y Documentos Públicos, con el que G. Mendoza encara su más grande desafío, aunque con resultados infructuosos, pues más pudo la idiosincrasia nativa que venció al más brillante exponente de la Archivística boliviana.
Gunnar Mendoza y el Repositorio Intermedio Nacional
Entre los célebres decretos de la Vertiente Archivística está el 22146, del 2 de marzo de 1989, que instruye el “Establecimiento del Repositorio Intermedio Nacional para las Documentaciones Inactivas Nacionales”, norma que introduce la metodología y el procedimiento para la evaluación documental. Gunnar Mendoza cifró en este decreto las bases para resolver el problema crónico de la destrucción sistemática de la memoria histórica nacional.
Este decreto fue motivo de análisis y estudio por los estudiantes de Archivística de la Carrera de Historia de la UMSA. El ejercicio académico tuvo el objeto de introducir uno de los decretos más importantes de la Vertiente Archivística, y los resultados se expresan en las reflexiones de los estudiantes, organizados en siete grupos, con nombres sugerentes como: “Bibliotecarios”, “Custodios de los archivos”, “Vista Arshif”, “Archiamigos”, “Archivistas bolivianos”, “Qillqiris” y “Haciendo Historia”.
Reflexiones sobre el alcance y contenido del DS 22146
“Los archivos intermedios, son los encargados de recibir la documentación transferida por los archivos centrales de los distintos organismos. Su origen se debe gracias a la división en etapas de los documentos, contiene los que corresponden a la segunda fase. Evalúa los documentos, planifica y efectúa la selección documental. Es esencial que el archivo intermedio cuente con un equipo de profesionales capacitados” (“Bibliotecarios”).
“En el decreto podemos observar la necesidad de preservar y resguardar las documentaciones inactivas, que permitirá usar documentos antiguos, ya que estos dan la validación de hechos importantes y acontecimientos históricos de nuestro país. Este decreto facilita y permite clasificar documentos valiosos dignos de un archivo histórico, que se entremezclan con aquellos quizá no tan relevantes y deben ser sometidos a evaluación” (“Custodios de los archivos”).
“La promulgación de este decreto es un claro reflejo de la preocupación del Gobierno para preservar y organizar la documentación y archivos del Estado, determinando la creación de una entidad administrativa que resguarde los documentos que pasan a la fase inactiva y necesita de un proceso de evaluación con base a las ciencias archivísticas. El Repositorio Intermedio Nacional recibirá las transferencias de documentaciones inactivas, y aplicará procesos de evaluación” (“Vista Arshif”).
“Es imperiosa la necesidad de un reglamento interno para la preservación y accesibilidad a los documentos del Repositorio Intermedio Nacional, y un manual de procesos técnicos para la transferencia de archivos de las instituciones productoras al Archivo Nacional. Este traspaso será realizado con inventario, expresando en metros lineales y dispondrá de personal y medios para la tarea” (“Archiamigos”).
“El decreto tiene la finalidad de preservar los documentos inactivos de las entidades públicas del país, con la instalación de Repositorios Intermedios a nivel nacional y departamental, para evaluar, preservar, para el acceso libre del público y para investigación científica. Toda transferencia de documentos inactivos a los repositorios intermedios debe ser hecha conforme al manual de procedimiento y bajo inventario”. (“Archivistas bolivianos”).
“El Decreto Supremo menciona aspectos muy importantes como inventariar, respetando el principio de procedencia o su orden primitivo. Menciona que es importante la ayuda y presencia de la OEA y la Unesco. El Decreto es un precedente importante dentro de la ciencia archivística. Consolida el manejo adecuado de documentos públicos inactivos en base a la creación del Repositorio Intermedio Nacional bajo la tutela del Archivo Nacional de Bolivia” (“Qillqiris”).
“Este decreto establece medidas para la preservación de documentaciones inactivas de las entidades públicas de jurisdicción nacional, que será encargada al Archivo Nacional de Bolivia, dependiente del Banco Central de Bolivia. Todo archivo inactivo, resguardado dentro del Repositorio Intermedio Nacional y los Repositorios Departamentales, se evalúa y se accesibiliza a la consulta. El Banco Central de Bolivia se encargará de proporcionar el terreno para la edificación del Repositorio Intermedio Nacional” (“Haciendo Historia”).
No cabe duda que estas prácticas permiten a los universitarios familiarizarse con las bases de la teoría archivística, que en el caso de Bolivia tuvo el acierto de ser introducido a través de decretos supremos, que integran la sorprendente Vertiente Archivística.
- Magister Scientiarum en Historias Andinas y Amazónicas y docente titular de la carrera de Historia de la UMSA.oria de la UMSA.

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